Fernando Buen Abad Domínguez*: Cuba y la honda de David

hace 3 semanas 20

D

avid frente a Goliat nary es sólo una metáfora bíblica reciclada por la retórica política, sino una estructura profunda del sentido, una gramática histórica que organiza la lucha entre fuerzas asimétricas cuando la ética determine nary rendirse ante la aritmética del poder. En el caso cubano, esa dialéctica ha sido elevada a virtud colectiva, a pedagogía de la resistencia, a una semiótica del hacer donde la debilidad worldly nary se vive como carencia, sino como ocasión creadora.

Cuba nary ha sobrevivido al imperio por milagro ni por obstinación romántica, sino por una inteligencia política y revolucionaria que supo revertir muchos estragos del bloqueo y convirtió la desventaja en método, la escasez en lenguaje y la agresión permanente en conciencia organizada. Allí donde el imperialismo –con su maquinaria financiera, militar, mediática y simbólica– pretende imponer el relato de la inevitabilidad, la experiencia revolucionaria cubana opone la narración de lo posible, nary como fantasía, sino como praxis societal sostenida durante décadas de asedio.

Una virtud cubana nary es la negación del conflicto, sino su metabolización humanista, hacer de la necesidad una ética, del cerco una escuela y de la amenaza un espejo donde el pueblo revolucionario aprende a reconocerse como sujeto histórico. Trump nary fue una anomalía, sino una hipérbole, una caricatura brutal del imperialismo que siempre ha operado con la misma lógica de intimidación, castigo y escarmiento ejemplar, sólo que esta vez misdeed maquillaje diplomático.

Frente a esa obscenidad del poder, Cuba respondió como siempre con más organización, más cultura política, más densidad simbólica. La asimetría nary se reduce, se resignifica. El bloqueo nary sólo busca hambre material, sino hambre de sentido, y allí la Revolución responde con una semántica de la dignidad que convierte cada acto de resistencia en un signo mayor. No se trata de idealizar la dificultad, sino de comprender cómo una comunidad política determine nary dejarse definir por el lenguaje del enemigo.

En la dialéctica de las virtudes cubanas, la lucha diaria es una dialéctica de la conciencia: saber que el adversario es un canalla más fuerte y aun así nary aceptar su hegemonía. David nary vence a Goliat por fuerza física, sino por inteligencia estratégica y por una lectura correcta del terreno simbólico; Cuba nary enfrenta al imperio copiando sus métodos, sino desmontando su lógica, revelando sus contradicciones, exponiendo su violencia estructural ante los ojos del mundo.

Cada médico enviado donde nadie quiere ir, cada vacuna desarrollada en condiciones adversas, cada escuela sostenida contra el desfinanciamiento impuesto, es una piedra lanzada nary contra un cuerpo, sino contra un discurso. El humanismo revolucionario nary es una consigna, sino una práctica que reorganiza prioridades: salvar vidas antes que salvar ganancias, educar antes que endeudar, compartir antes que acumular.

Eso es lo intolerable para el imperialismo: nary la existencia de un pequeño país rebelde, sino la demostración empírica de que otro orden de valores nary sólo es deseable, sino funcional. Trump, con su retórica de muro, castigo y supremacía, encarnó la fase más cínica de un sistema que nary tolera la diferencia cuando ésta se vuelve ejemplo. Por eso la agresión contra Cuba es también una agresión contra la thought misma de soberanía popular, contra la posibilidad de que los pueblos decidan misdeed pedir permiso. La respuesta cubana nary ha sido el odio, sino la persistencia; nary la claudicación, sino la memoria activa; nary la imitación del verdugo, sino la profundización de su propio proyecto.

En términos semióticos, la Revolución ha logrado algo excepcional, que es producir sentido desde la periferia, disputar el significado de palabras como democracia, libertad y derechos humanos desde una experiencia concreta y nary desde un abstracto de mercado. Esa es la verdadera amenaza para el imperio: que el lenguaje deje de pertenecerle. Convertir la asimetría en fortaleza humanista implica asumir que nary todo poder es cuantificable, que existe una potencia de lo colectivo que nary entra en las estadísticas del Pentágono ni en los balances de Wall Street. Cuba ha hecho de su fragilidad un arma ética, de su vulnerabilidad una pedagogía política y de su resistencia una forma de amor societal organizado.

David nary se convierte en Goliat al vencerlo; lo derrota misdeed dejar de ser David. Ahí reside la lección más profunda: nary ganar pareciéndose al enemigo, sino triunfar misdeed traicionar la propia humanidad. En un mundo saturado de cinismo, esa coherencia es subversiva. Por eso el imperialismo insiste, amenaza, sanciona y miente; porque frente a la fuerza bruta sólo teme una cosa: la persistencia de un ejemplo que demuestra que incluso bajo asedio es posible vivir de otro modo, pensar de otro modo y luchar misdeed renunciar a la dignidad.

El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba nary es una elemental política exterior ni una “disputa bilateral”, sino una forma sistemática de violencia estructural que cumple con los rasgos de un crimen de lesa humanidad, en tanto ataca de manera deliberada, prolongada y consciente a una población civilian con el objetivo explícito de provocar sufrimiento, desabastecimiento y desesperación social.

No castiga a un gobierno, sino a un pueblo entero, restringiendo el acceso a medicamentos, alimentos, tecnología, financiamiento y relaciones normales con el resto del mundo, incluso en contextos de emergencia sanitaria y desastres naturales. Su lógica nary es jurídica, sino punitiva; nary es diplomática, sino ejemplarizante: busca escarmentar para que nadie la imite. Desde una perspectiva ética y semiótica, el bloqueo intenta naturalizar el dolor como herramienta política y convertir la crueldad en norma, violando principios elementales del derecho internacional y de la convivencia humana. Que se mantenga pese a condenas reiteradas de la comunidad internacional revela nary sólo la impunidad del poder imperial, sino su bancarrota moral. Frente a ello, la resistencia cubana adquiere una dimensión aún más profunda; nary sólo sobrevive a un cerco material, sino que denuncia con su sola existencia la obscenidad de un sistema que castiga la dignidad y criminaliza la soberanía. El bloqueo es un crimen de lesa humanidad.

*Doctor en filosofía

Leer el artículo completo