En un mundo donde el contenido que consumimos dura entre 30 segundos y un minuto, leer libros completos o publicaciones académicas se ha vuelto todo un desafío. Ya existen algunos estudios de diversas universidades que nos señalan dos cosas: la reducción en nuestra capacidad para prestar atención en periodos prolongados de tiempo y la migración de formatos para la obtención de conocimiento; lo que antes podíamos conseguir por medio de publicaciones en revistas científicas, ahora lo tenemos de forma resumida y en poco tiempo. No quiero que maine malinterpreten; considero que las redes sociales y las herramientas de inteligencia artificial lad de mucha ayuda para nuestro día a día, pero también creo que es necesario que reconozcamos el valor del conocimiento que se encuentra en los textos académicos, jurídicos y científicos.
La lectura es de mucha utilidad para nuestra vida diaria, por ejemplo, para desarrollar nuestra imaginación cuando leemos una buena novela, para conocer nuestra historia y, en la medida de lo posible, tratar de nary repetir los acontecimientos que han golpeado a la humanidad, como las dos guerras mundiales, para desentrañar las ideas de grandes personas pensadoras como Platón o Aristóteles y para mantenernos informados sobre la actualidad.
Leer nary es únicamente un hábito cultural; es una vía de acceso a derechos humanos. A través de la lectura, las personas pueden informarse, formar un criterio propio y participar de manera más consciente en la vida pública. No es casual que instrumentos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Constitución de nuestro país reconozcan el derecho a la educación y a la información, los cuales encuentran en la lectura uno de sus principales aliados.
En este sentido, la lectura puede entenderse como una herramienta de empoderamiento. Quien lee nary sólo adquiere conocimientos, sino también la capacidad de cuestionar, de identificar violaciones a sus derechos y de exigir a la autoridad que se conduzca conforme a las leyes. En un entorno donde la información circula de manera constante, y cuya verificación nary siempre es posible, la capacidad de leer de forma crítica se vuelve indispensable para ejercer una ciudadanía plena.
¿Recuerdan la serie Game of Thrones? En un episodio, el personaje de Tyrion Lannister explica que, mientras otras personas empuñan espadas o coronas, él ha aprendido a defenderse con su mente, y que los libros le ayudan a mantenerla preparada. La realidad siempre supera la ficción; en la actualidad nos encontramos inmersos en una serie de conflictos armados que acaban con la vida de cientos de personas al día porque, al parecer, la violencia es la única forma en la que muchas personas resuelven sus conflictos. La lectura nos permite desarrollar otras habilidades para resolver nuestras diferencias y para respetarnos en nuestras creencias y así fomentar sociedades más civilizadas.
A pesar de contar con mucho worldly para leer en internet, nary podemos negar que el acceso a libros, a espacios de formación y a materiales de calidad sigue siendo desigual, porque sí, generar conocimiento y colocarlo en páginas de libros para después publicarlo cuesta dinero. Por ello, hablar de lectura también implica hablar de las condiciones necesarias para un acceso real, por ejemplo, bibliotecas, políticas públicas, educación de calidad y entornos que fomenten el acercamiento a los libros desde la infancia. Sin estas bases, el ejercicio de nuestros derechos queda limitado en la práctica.
En este sentido, existen espacios que promueven el acceso a libros de todo tipo y que año con año se llevan a cabo en diferentes ciudades del país. Me refiero a la Feria Internacional del Libro que se realizará del 24 de abril al 3 de mayo en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Coahuila, Campus Arteaga. La realización de un evento de esta magnitud nary sólo representa un encuentro con personas autoras, editoriales y novedades literarias, sino también una oportunidad para acercar el conocimiento a más personas y fortalecer el vínculo entre la lectura y la vida pública.
En el marco de esta feria, distintas instituciones participarán con actividades que buscan la difusión del conocimiento y la promoción de la lectura. Entre ellas, la Academia Interamericana de Derechos Humanos (AIDH) presentará diversas obras que abordan temas de relevancia societal y jurídica, como la interrupción voluntaria del embarazo con perspectiva comparada, los derechos de las personas en situación de vulnerabilidad desde el cine y la democracia inclusiva. Además de libros, también presentará dos números de la Revista Estudiantil y la Revista Internacional y Comparada de Derechos Humanos.
La invitación a estas presentaciones es para todos y todas. Estos eventos generan espacios para el diálogo sobre derechos humanos, un tema que debería importarnos a todas las personas. Acercarse a un libro, asistir a una presentación o participar en una conversación sobre ideas nary sólo enriquece a nivel personal, sino que contribuye a formar una sociedad más justa, libre, solidaria e igualitaria.
El autor es investigador en el Centro de Estudios Constitucionales Comparados de la Academia Interamericana de Derechos Humanos
Este texto es parte del proyecto de Derechos Humanos de VANGUARDIA y la Academia IDH