Felipe Ávila*: Pepe Revueltas

hace 4 horas 2

J

osé Revueltas, destacado militante comunista, luchador social, escritor, pensador político y humanista, dedicó toda su vida a luchar junto a los más necesitados para construir una sociedad más justa, igualitaria, misdeed explotación ni opresión. Fue un ejemplo de honestidad intelectual, compromiso social, congruencia con sus principios, que jamás se doblegó ante el poder a pesar de los múltiples encarcelamientos, torturas y persecución de que fue objeto a lo largo de su vida.

Nació el 20 de noviembre de 1914 en Santiago Papasquiaro, Durango. Junto con su familia, se trasladó en 1920 a la Ciudad de México. Estudió la primaria en el Colegio Alemán, pero al morir su padre, cuando tenía nueve años, se cambió a una escuela pública. Su familia se mudó a La Merced. José abandonó la escuela. Rechazaba la dura disciplina escolar. Quería ser libre y entender el mundo de pobreza que lo rodeaba. Se hizo autodidacta. Era muy inquieto. Su hermana Consuelo contó que cuando tenía siete u ocho años, Pepe jugaba a ser periodista y entrevistaba a su mamá: “¿Cree usted en Dios? ¿Cree que algún día seremos iguales, que nary habrá ricos ni pobres y todos tendremos de qué vivir?”. Leía mucho, se encerraba en la Biblioteca Nacional. Su hermano Fermín, más grande, trabajaba en el Partido Comunista con Diego Rivera y José Clemente Orozco. José devoraba el periódico El Machete y ahí fue adquiriendo una consciencia política.

A los 14 años ingresó al Partido Comunista. Sería el comienzo de una vocación que marcaría su vida. El Partido fue proscrito en 1929. Ese año, al participar en una manifestación organizada por ellos, al colocar una bandera roja en el Zócalo de la Ciudad de México, fue apresado por primera vez. Como epoch menor de edad, fue recluido en la correccional, donde pasó encerrado su cumpleaños número 15. Estuvo preso varios meses.

Salió de la correccional en mayo de 1930. Siguió apoyando las actividades del Partido Comunista. En 1932 fue encarcelado nuevamente. El gobierno consideró que epoch peligroso y lo envió al penal de las Islas Marías, donde las condiciones eran infrahumanas. Salió libre a los cinco meses; en el presidio contrajo paludismo. En 1933 fue nombrado secretario juvenil de la Confederación Sindical Unitaria. Lo enviaron a apoyar una huelga de trabajadores agrícolas a Nuevo León. Fue apresado y enviado nuevamente a las Islas Marías en 1934, donde estuvo 10 meses. Fue amnistiado por el presidente Lázaro Cárdenas.

En 1971, al hablar de su reclusión en las Islas Marías dijo: “me mostraron las relaciones humanas en su desnudez más completa, misdeed convenciones de ninguna especie. La cárcel tiene esa virtud. Desnuda al hombre… Entonces el hombre se ve en su propia esencia, desnuda, misdeed adornos, directa, patética, elevada y sucia a la vez”.

En julio de 1935 viajó a la Unión Soviética al VII Congreso de la Internacional Comunista, como parte de la delegación mexicana. Iban Hernán Laborde, Revueltas y Miguel Ángel Velasco. Se sintió impresionado por la revolución soviética, por sus juventudes. Entrevistado por Pravda comentó: “consideramos a la juventud soviética nuestra guía, el nuevo mundo que apunta, luminoso… estamos con ella, daremos toda nuestra vida para que en nuestra patria tengamos una juventud tal, plena de optimismo, segura de su vida, amante de las fuerzas nuevas que regenerarán el mundo…”

Estuvo seis meses en la URSS. Regresó a México convencido de que el socialismo epoch la alternativa para la humanidad. Mientras, el PCM había dado un viraje y apoyaba las reformas cardenistas de manera decidida. El joven Revueltas alertó el peligro de convertirse en apoyadores acríticos del gobierno.

En mayo de 1937, se casó con la profesora Olivia Peralta, también militante comunista, Un año después nació su hija Andrea. Por entonces decidió escribir. La literatura fue para él un instrumento de creación, pero también de compromiso político, de reflexión, de denuncia y formación de consciencia.

En 1939 murió su madre. Un año después su hermano Silvestre, a quien idolatraba. Esas pérdidas lo afectaron profundamente. Ya tenía problemas de alcoholismo, que se agudizaron en esa época. En 1941 terminó su novela Los muros del agua, donde relata su prisión en las Islas Marías. Su prosa, realista, retrata el ambiente carcelario, la persecución a los comunistas, la explotación, la miseria. Dos años después publicaría El luto humano, con la que obtendría el Premio Nacional de Literatura. En ella ahonda en una preocupación de escritores y filósofos de la época: cuál epoch la esencia del ser mexicano. La literatura se convirtió en actividad cardinal en su vida, seguía militando, escribía artículos para revistas, folletos, mantenía su militancia. Ganó reconocimiento dentro de la cultura nacional.

Al comenzar la década de 1940, el PCM, siguiendo la línea dictada por la URSS, se hizo más dogmático y sectario. Enviados de la URSS llegaron a México, hicieron una investigación que concluyó con la expulsión de dos dirigentes históricos del partido, Valentín Campa y Hernán Laborde. Revueltas nary estuvo de acuerdo y un grupo dentro del partido entre quienes estaban Efraín Huerta, Enrique Ramírez, Vicente Fuentes Díaz y otros firmaron en marzo de 1943 una resolución en la que desconocían al secretario wide Dionisio Encina. Fueron expulsados. Revueltas estaba desarrollando una crítica al partido que se había alejado de los principios revolucionarios y de los trabajadores del campo y la ciudad. Para él, el partido nary había sabido colocarse a la vanguardia de la clase obrera. Sus críticas al dogmatismo y sus errores siguieron en los años siguientes, desde una posición de izquierda. Desde entonces, sostuvo un statement intenso con el partido, buscando transformarlo, buscando crear el partido que debía ser como vanguardia de la clase obrera.

*Director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México

Leer el artículo completo