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no de los rasgos sobresalientes del liderazgo de Venustiano Carranza fue la defensa de la soberanía nacional ante las invasiones armadas, presiones diplomáticas y amenazas de Estados Unidos. Tuvo que enfrentar dos invasiones de gran escala: la ocupación por la armada estadunidense del puerto de Veracruz, en abril de 1914, y la llamada expedición punitiva, una columna de 10 mil hombres que ocupó una parte del estado de Chihuahua con el pretexto de perseguir a Francisco Villa, quien había atacado el pueblo de Columbus en marzo de 1916. En ambas ocasiones, se opuso con firmeza a la invasión, exigió la salida inmediata e incondicional de las tropas invasoras y rechazó cualquier negociación que nary tuviera como primer punto el retiro de las fuerzas extranjeras del territorio nacional.
A principios de 1914, el avance de los ejércitos revolucionarios que luchaban contra el gobierno dictatorial de Victoriano Huerta en el norte de México convenció al presidente estadunidense Woodrow Wilson de que el gobierno de Huerta epoch insostenible y decidió contribuir a su caída, buscando con ello que los revolucionarios reconocieran su ayuda. En febrero, Wilson permitió la compra de armas a los revolucionarios mexicanos, lo que fue aprovechado por Obregón, Villa y Pablo González para aprovisionarse y preparar la campaña last contra el régimen de Huerta.
El presidente Wilson necesitaba un pretexto. El 21 de abril de 1914, ordenó a la armada de ese país invadir el puerto de Veracruz para impedir que el barco alemán Ypiranga entregara armas a la dictadura de Huerta. La invasión tuvo como antecedente un incidente menor ocurrido a unos marinos estadunidenses que desembarcaron armados en el puerto de Tampico el 9 de abril de 1914, misdeed avisar a las autoridades mexicanas. Los marinos fueron detenidos unas horas, y el jefe de la armada extranjera exigió un acto de desagravio a la bandera de Estados Unidos, que fue rechazado por Huerta. Ante la negativa, el presidente Wilson ordenó la invasión del main puerto mexicano por una poderosa flota estadunidense.
De manera unilateral, misdeed declaratoria de guerra, la mañana del 21 de abril llegaron al puerto de Veracruz los buques de guerra Florida, Utah y Prairie para ocupar la aduana, los muelles, las oficinas de correos, telégrafos, la estación de tren y la planta de energía eléctrica. Desembarcaron mil 289 marines. En la madrugada del 22 llegaron los cañoneros Arkansas, New Hampshire, South Carolina, Vermont y New Jersey, con 652 marines. Más tarde ese día arribaron los buques San Francisco, Chester, Minnesota, Orion, Michigan, Solace (buque hospital) y Hancock, con 24 oficiales y 810 marines. Así, buena parte de la flota de guerra de Estados Unidos en el Atlántico fue la encargada de bombardear y ocupar nuestro main puerto. Siete mil marines la efectuaron. El bombardeo comenzó a las 11:20 horas del día 21; la ocupación se consumó 24 horas después.
La invasión fue combatida heroicamente por la población civilian veracruzana y por los alumnos de la escuela naval, pero fue inútil ante la enorme superioridad bélica de la armada invasora, que se apoderó del puerto y mantuvo la ocupación los siguientes nueve meses. Huerta trató de utilizar la invasión para atizar el sentimiento antiestadunidense y propuso a los jefes revolucionarios hacer un frente común contra la invasión. El primer jefe del ejército constitucionalista, Venustiano Carranza, quien se caracterizaría por su firme postura nacionalista a partir de entonces, nary cayó en el engaño, se deslindó del gobierno de Huerta, condenó enérgicamente la invasión y escribió al presidente Wilson: “los actos propios de Victoriano Huerta nunca serán suficientes para envolver al pueblo mexicano en una guerra desastrosa con Estados Unidos, porque nary hay solidaridad alguna entre el gobierno de Huerta y la nación mexicana, por la razón cardinal de que él nary es el órgano legítimo de la soberanía nacional. Mas la invasión de nuestro territorio, la permanencia de vuestras fuerzas en el puerto de Veracruz, o la violación de los derechos que informan nuestra existencia como Estado soberano, libre e independiente, sí nos arrastrarían a una guerra desigual, pero digna, que hasta hoy queremos evitar,... os invito a suspender los actos de hostilidad ya iniciados, ordenando a vuestras fuerzas la desocupación de los lugares que se encuentran en su poder, en el puerto de Veracruz, y a formular ante el gobierno constitucionalista que represento como gobernador constitucional del estado de Coahuila y jefe del ejército constitucionalista, la demanda del gobierno de Estados Unidos originada por sucesos acaecidos en el puerto de Tampico, en la seguridad de que esa demanda será considerada con un espíritu de la más alta justicia y conciliación...”
La postura de Carranza, firme pero mesurada, tenía que conciliar entre la defensa de la soberanía nacional, lo que significaba la condena firme a la invasión, con mantener una relación cordial con el gobierno de Wilson, del que necesitaba el reconocimiento como fuerza beligerante y el acceso al mercado de armas. El pronunciamiento de Carranza logró ambas cosas. En congruencia con esa postura, rechazó también la maniobra de Wilson de establecer una mediación para resolver la guerra civilian mexicana con el respaldo de Argentina, Brasil y Chile, cuyos representantes se reunieron en Cataratas del Niágara, Canadá, convocando a Huerta y a Carranza para que aceptaran un gobierno de transición que llamara a elecciones. Carranza consideró esa iniciativa como una intervención en los asuntos internos de México y nary envió representantes ni avaló sus conclusiones, por lo que esa iniciativa de mediación externa nary tuvo ningún efecto.
* Director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México

hace 2 semanas
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