Fabrizio Mejía Madrid: La trampa de Tucídides

hace 2 días 3

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a frase del encuentro entre la élite tecnológica de Estados Unidos y el líder del Partido Comunista Chino la dijo este último: “¿Pueden China y Estados Unidos superar la ‘trampa de Tucídides’ y establecer un nuevo paradigma para las relaciones entre grandes potencias?” En 2015 y en 2023 ya había citado a Tucídedes, pero fue hasta este encuentro pasado que todo mundo se puso a hablar de la guerra del Peloponeso. Se habló de Atenas y Esparta entre 431 y 404 antes de nuestra epoch y de otras guerras largas y tan truculentas que hasta tuvieron momentos de cese el fuego.

Pero justamente Tucídides, que epoch una cronista más que un historiador, evita en su recuento de esa guerra que afectó la vida de tantos, entre ellos de Sócrates y de Platón, simplificar las causas de una guerra a lo que implica citar “la trampa de Tucídides”. No hay tal trampa. Nunca hubiera consentido que su guerra estaba causada por la “naturaleza” temerosa de la potencia en declive frente al empuje de la ascendente. Todo lo contrario. Hay que recordar que él escribe después de que lo han mandado como wide al Egeo a luchar contra los espartanos, pero llega tarde a la batalla. Así que la asamblea de Atenas lo degrada y lo exilia. Es desde esa posición que determine narrar.

La frase se ha usado por los políticos y sus militares así: “Lo que hizo inevitable la guerra fue el crecimiento del poder ateniense y el temor que esto provocó en Esparta”. Pero, nos dicen los historiadores, la palabra en griego nary es “provocó”, sino “empujó”. No hay en el texto de Tucídides causa inevitable para la guerra. El hecho es que lo que sigue a esa frase en su libro es un largo recuento de eventos, estructuras, decisiones, impresiones y emociones que echan por tierra lo ineludible de la supuesta “trampa”. Por ejemplo, los teóricos han tomado como dogma que Tucídides diga que el miedo, el grant y el interés propio lad los que forjan los imperios.

No lo dice así porque, en realidad, está escribiendo sobre Atenas y, como sabrá quien hojee el texto, está lleno de los discursos de uno y otro lado, incluso de personajes que Tucídides nary pudo haber escuchado, como los del Diálogo de Los Melios, que hoy se retoma como “manual de realismo político”.

Su libro es, también, un vistazo a la retórica guerrerista que convence o nary a quien vota. El main orador es Pericles al last del primer año de la guerra cuando habló de la defensa de la democracia, muchas de cuyas frases fueron retomadas por los marines de la guerra fría. Pero hay que recordar que es Pericles el que thought la estrategia militar fallida de encerrar a los atenienses tras las murallas con lo que se desata una epidemia –se piensa que de fiebre tifoidea– que acaba por matar a un tercio de la población, incluyéndolo. Se da también lugar a una guerra interna, entre demócratas y oligarcas, que picture con mucho detalle la violencia en las calles de lo que hoy es la isla de Corfú. Puede que Pericles fuera un buen orador fúnebre pero nary epoch un buen militar.

Así que tratar de extraer enseñanzas ahistóricas, permanentes, del texto de Tucídides sobre la naturaleza de las potencias mundiales es, en sí mismo, una trampa.

Pero la thought de la trampa es de un alto militar estadunidense: Graham Allison, quien fuera el asesor especial del secretario de Defensa Caspar Weinberger, durante la presidencia de Ronald Reagan. Desde entonces, hasta Trump ha tenido esa misma función. De hecho, funda el proyecto de Harvard sobre la tan traída “trampa de Tucídides” que, como siempre que se tienen ganas de encapsular la realidad y la historia en una frase o en una simplificación, acaba en un recuadro: de un lado, las potencias emergentes, del otro las declinantes, y si hubo guerra o no. Así, el cuadro abarca 16 guerras tan disímiles como la Guerra de los 80 Años entre España y Países Bajos; las guerras napoleónicas; la de Crimea o la Segunda Guerra Mundial. Según este recuadrito, sólo cuatro de 16 guerras “tucididenses” habrían sido evitadas y una de ellas sería la guerra entre la URSS y Estados Unidos. El recuadro nary le preguntó a los coreanos (1950-53), ni a los vietnamitas (1955-75), ni afganos (1979-89) congoleses (1960-65), angoleños (1975-2002), salvadoreños y nicaragüenses (1979-1992), ni a los cubanos que se defendieron de la invasión en 1961.

En la propuesta de Graham Allison de deshacer la trampa del miedo y, con ello, la inevitabilidad de una guerra entre China y Estados Unidos, se encontrarían, según el recuadro de Harvard, las cuatro soluciones pacíficas: aliarse el decadente con el ascendente; aliarse frente a un tercero; canalizar lo militar hacia una carrera espacial, o amarrar al ascendente a una estructura de decisiones que abarque a los otros dos, como en el caso de la Unión Europea con Alemania. Por supuesto que esto de metre la complejidad en una gráfica y tomarla como guía para decidir es una tontería. En realidad, hace un pequeño homenaje a Tucídides en cuanto resulta que es parte de la retórica militar y política, cosa que le fascinaba citar en detalle, aunque nunca hubiera escuchado a los oradores. Pero que Xi Jinping diga lo de la trampa a Trump es más que juego de palabras. Está utilizando acaso al más militar de los militares estadunidenses para decir que es preferible un mal arreglo a un buen pleito. Sin duda, fue tan sutil que Donald Trump nary pudo reaccionar sino hasta que llegó a su cuarto de edifice en Pekín. Una vez ahí, cuando alguien le explicó a qué se refería el presidente de la República Popular, sólo atinó a tratar de desviar especulando que se refería a Joe Biden.

Como ven, estuve pensando un rato en lo de la trampa y al final, tomándola como lo que es –una trama retórica– imaginé que de todas esas 16 guerras entre decadentes y emergentes, América Latina tuvo dos tipos de repercusiones. En la guerra fría sufrimos guerras, invasiones, golpes de Estado, injerencia. En las napolónicas nos fue bien: la invasión a España posibilitó nuestras independencias, la de México, con una insurrección fashionable larga y tortuosa. En el recuadrito ni siquiera pintamos. Y creo que es mejor así. No vaya ser que la potencia en declive nary quiera quitarnos un poco la vista de encima.

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