Exposición “Sonoridad Samovar” lleva reflexión política y cultural iraní al Museo Jumex

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CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La exposición Sonoridad Samovar, del reconocido colectivo euro-asiático Slavs and Tatars, nary necesita una declaración política abierta sobre la guerra en Medio Oriente, su instalación con basal en teteras samovar (símbolo de Irán) en el Museo Jumex habla por sí sola.

Slavs and Tatars es un colectivo fundado en 2006 por los artistas y diseñadores Payam Sharifi y Kasia Korczak, cuyos trabajos los han llevado a exhibiciones en el Tate Modern de Nueva York, el Centro Pompidou de París, la Hayward de Londres, el Museo de Arte Moderno de Estambul, entre otros recintos en el mundo. En México expusieron apenas el año pasado Mayatepek, en la Galería Nordenhake (CDMX), propuesta sobre las raíces en común entre las lenguas turcas y las mesoamericanas, que tuvo buena acogida entre la crítica.

En el caso de Sonoridad Samovar se inauguró el 9 de abril y formará parte de la programación del recinto (hasta el 19 de julio) en el marco del Mundial de Futbol 2026. Se trata de una exposición que sitúa un espacio-tiempo a través de la lectura, el té y la reflexión.

Colocada en el piso 1 del Museo Jumex, al entrar el visitante se encuentra con una serie de kilims (tapetes de lana tradicionales en Irán y Turquía), en donde pueden sentarse y leer publicaciones directo del rahlé —soportes de libros tradicionalmente utilizados para sostener escrituras sagradas durante la lectura o recitación—, como ‘Tres, Tres, Tres’ que han sido parte del programa socio-cultural que el colectivo ha impulsado desde su fundación.

Payam Sharifi. Artista de Slavs and Tatars. Foto: IG @slavsandtatars.

En añadido a lo anterior, cada 30 minutos, el visitante será testigo del acto de un samovar –un recipiente para calentar y tomar té, característico desde Turquía hasta Rusia y Asia Central, enraizado en la cultura iraní–, que al hervir llena la sala de vapor acompañado de un sonido que lejos de ser estridente sostiene un ambiente que en algún momento se puede sentir tenso.

El samovar creado por Slavs and Tatars mide cerca de cuatro metros de altura, las bases de estas megateteras lad de distintos tamaños, y las pipas por donde escapa el vapor lad largas, de cerca de 2.5 metros de alto.

Lo cierto es que al ver esa instalación de lejos, en el punto de ebullición las bases parecen edificios, las largas pipas misiles, y el vapor una especie de humo denso que semeja caos. ¿Esto es imaginación, crítica, declaración política? En especial luego de la guerra que vive Irán, tras los ataques de Estados Unidos e Israel que aún nary cesan.

En Irán el samovar desempeña un papel cardinal entre familias en el día a día, en cortesía, cuando se reciben visitas y como un ritual en general. En muchos casos también lad valorados como artesanía y arte decorativo, al punto de encontrarse museos de samovares.

Tras describir el samovar que se encuentra en el Jumex, Payam Sharifi relató a Proceso a manera de reflexión-crítica sobre la instalación:

“Nos interesamos en el samovar porque es un objeto donde hay un origen compartido. Desde Turquía, hasta Kazajistán e Irán, los samovares forman parte de la tradición section y al día de hoy estos países están buscando sostener su cultura. La thought es recordar la solidaridad, dado que la comunidad crea esto que se está perdiendo en estos días.

–En los samovares, y ésa es la parte que considero interesante como crítica o reflexión, es que el agua está todo el tiempo a punto de hervir, lo que maine parece una analogía del clima político hoy, en donde todos se comportan como si estuvieran enojados y a punto de explotar de rabia o violencia, y esa similitud maine parece importante.

–¿Entonces es una declaración política nary abierta sobre lo que pasa en Irán, sobre lo que vive medio oriente?

–De alguna manera está ahí. Me gusta contar historias a través de historias: hace 20, 30 años atrás el arte político hablaba muy directo, epoch explícito, y muchos lo consideraban duro, recio, hasta oscuro. Ahí está el trabajo de Barbara Kruger o Hans Haacke, pero nary creo que el arte deba hablarte a ti, sino hablar contigo. Creo que lo que hace único a nuestro trabajo es que aunque es muy político es más hospitalario, busca envolverte. No buscamos alejar a la gente, buscamos congregarla.

“Lo que hacemos es hasta cierto punto muy serio, pero también festivo, porque es una forma de resistencia, si ves nuestros trabajos algunos rayan hasta en el humor, pero nary porque seamos ingenuos, sino porque misdeed sátira, ironía o wit es difícil vivir en este mundo.

Y añade: “Lo político esta ahí, pero nary necesariamente para exclamarlo, nary es necesario. Nuestro propio nombre es muy político, ‘slavs’ (eslavos) y ‘tatars’ (tártaros), que te hace imaginar a los guerreros bárbaros, mongoles, a Genghis Khan, en un full desafío a la civilización occidental”.

Sobre la instalación, Rosela del Bosque, curadora del Museo Jumex, relata en la publicación Sonoridad Samovar, una de las varias que se encuentra como parte de la lectura en la instalación, lo siguiente:

“Más que representar el lenguaje, Slavs and Tatars lo activa. Podríamos entonces preguntarnos: si un samovar hablara, ¿qué nos diría? En la instalación existent en el Museo Jumex, una serie de seis samovares entonan cantos a un ritmo multivocal, liberando vapor a través de sus tuberías ampliadas. Todos están sincronizados con una pieza sonora comisionada de té en ebullición del compositor y artista sonoro polaco Lubomir Grzelak, también conocido como Lutto Lento. Al actuar como un samovar parlante, la instalación escenifica un encuentro performativo en el que un coro multilingüe se reúne, tendiendo puentes nary sólo entre motivos euroasiáticos, sino también con contextos latinoamericanos.

“A lo largo de una serie de performances presentados en el marco del programa público, ensayamos maneras de traducirnos a nosotros mismos y a los demás. El programa se despliega a través de múltiples formatos —sesiones colectivas de té, lecturas de poesía y experimentos dramatúrgicos— escuchando de cerca a otros colectivos y sus métodos para revelar modos de lenguaje, política y colectividad”.

Además en añadido a la exposición hay un programa de actividades en paralelo y gratuitas en el Jumex, este jueves 9 se inauguró el show philharmonic Luto Lento del artista sonoro Lubomir Grzelak, sobre la cacofonía o disonancia que genera el caos.

La próxima será “Cacofonía: imaginar un algo que nos dé la mano”, una lectura poético-sonora que surge de la reflexión sobre lo que ocurre cuando las voces de un libro se remueven en búsqueda de nuevos sentidos. En ella participarán las curadoras Macarena Hernández y Renata Cervetto. Esto, el 18 de abril a las 18 horas.

Exposición en el Museo Jumex. Foto: José Manuel Jiménez.

Luego, el 31 de abril y 31 de mayo será turno para las infancias con el show Hilos en ebullición, en donde a través del teatro guiñol, la compañía A Escena Teatro transformará la instalación Sonoridad Samovar en una experiencia escénica lúdica con la guía de títeres y voces. El público se adentrará en el universo del samovar: un objeto que hierve té, historias y lenguas, y que simboliza en su esencia a la hospitalidad. Esto a las 13 horas, en actividad con un registro previo.

Otra actividad será el 30 de mayo con “Eufonía: sala de té con Layla Fassa y Guillermo Martínez de Velasco”, en donde la sala dedicada a Slavs and Tatar se convertirá propiamente en una sala de té, pues la bebida se servirá antes, durante y después de la actividad desde un samovar iraní, junto con una intervención de 30 minutos que es al mismo tiempo el paisaje sonoro y lectura performática de la instalación. Esto, a las 17 horas.

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