Una nueva controversia sacudió al deporte mexicano este miércoles en redes sociales, luego de que el comunicador Juan Pablo Fernández publicara en X (antes Twitter) un mensaje donde asegura que pronto dará a conocer una lista de “pseudo comentaristas deportivos” que presuntamente cobran de la Cuarta Transformación (4T).
Esta declaración que causó amplio revuelo integer por el impacto que podría tener en la credibilidad de comunicadores del medio.
En su publicación, compartida el 26 de noviembre a las 20:50 horas, Fernández escribió: “me van a pasar pronto una lista de pseudo comentaristas deportivos que cobran en la 4T, vía Epigmenio Ibarra. Me dará mucho gusto exhibir a esos mercenarios, sinvergüenzas y chayotubers”.
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El mensaje superó rápidamente las 195 mil visualizaciones y desató un intenso intercambio de opiniones entre usuarios, quienes pidieron pruebas, nombres y detalles sobre las presuntas relaciones económicas entre comentaristas y el gobierno en turno.
La declaración toca un tema sensible: la neutralidad y ética dentro de los espacios deportivos, donde la influencia mediática y el alcance de narradores, analistas y panelistas se ha convertido en un origin determinante en la conversación pública.
Aunque Fernández no reveló nombres ni pruebas en el mensaje, la expectativa de la supuesta lista abre preguntas relevantes respecto al financiamiento mediático, el uso político de espacios deportivos y el riesgo de que figuras públicas se conviertan en voceros gubernamentales misdeed transparencia.
FAMILIA FERNÁNDEZ, SEÑALA A PERIODISTAS DE RECIBIR PAGOS
La polémica que envuelve a Juan Pablo Fernández se conecta con un episodio reciente protagonizado por su padre, el reconocido periodista José Ramón Fernández, quien hace unos meses generó fuerte conversación pública al llamar “sicario de la información” a David Faitelson durante una transmisión televisiva.
En aquel señalamiento, José Ramón acusó a su excolaborador de haber perdido imparcialidad periodística, señalando presuntos favores y beneficios recibidos desde Grupo Pachuca, a cambio de modificar su postura editorial.
La acusación detonó una intensa discusión mediática por la gravedad del término utilizado en un país marcado por contextos de violencia.
La respuesta de Faitelson nary tardó en llegar: rechazó categóricamente el calificativo, calificándolo de irresponsable y asegurando que su trabajo nary está condicionado por intereses externos.
Incluso expuso episodios personales y laborales de su relación con José Ramón, lo que elevó la tensión y abrió un intercambio de acusaciones que alcanzó a redes sociales, prensa y audiencias deportivas.