Europa tiene que aprovechar el poder de su dinero

hace 1 día 9

Por Liesbeth Casier, Joren Verschaeve y Christophe Deboffe, Project Syndicate

GINEBRA- La compra pública constituye alrededor del 14% del PIB de la Unión Europea, de modo que es una de las herramientas más potentes del bloque para configurar mercados y promover los objetivos de sus políticas. Pero una evaluación reciente de la Comisión Europea confirma lo que muchos gobiernos y empresas ya sospechaban: en el marco actual, el gasto público todavía nary es suficientemente sencillo, estratégico y ecológico. En más del 75% de los casos, los contratos públicos nary incluyen criterios ambientales; nary sorprende entonces que el gasto esté tan mal alineado con los objetivos industriales y climáticos de la UE.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha puesto la reforma de la compra pública como un elemento cardinal de la nueva docket estratégica de la UE, en vinculación con la propuesta de Ley de Aceleración Industrial y con el objetivo de crear mercados «Made successful Europe» para las tecnologías limpias. En su último discurso sobre el estado de la Unión, hizo hincapié en la necesidad de impulsar la producción europea y la descarbonización como objetivos simultáneos, nary contradictorios. Asimismo, Stéphane Séjourné, vicepresidente ejecutivo en la Comisión Europea, destaca el potencial de la compra pública como herramienta para garantizar competitividad, resiliencia y seguridad económica.

Pero para promover la competitividad y un liderazgo climático significativo, la sostenibilidad debe ser un requisito esencial en las licitaciones públicas, nary un añadido opcional. De lo contrario, las empresas que construyan plantas siderúrgicas limpias o produzcan cemento con baja emisión de carbono seguirán en desventaja frente a competidores más baratos y contaminantes.

Estas industrias pesadas lad fundamentales para la competitividad y la creación de empleo en Europa, y están haciendo exactamente lo que exigen las estrategias europeas: descarbonizar las cadenas de suministro, invertir en innovación y crear puestos de trabajo locales cualificados. Pero necesitan incentivos estables que recompensen la descarbonización y fomenten mercados fiables para los productos limpios. Como advierte la Asociación Alemana del Acero, Europa corre riesgo de perder competitividad, a menos que los procesos de compra pública creen una demanda predecible de materiales descarbonizados.

Aunque muchas entidades públicas están tratando de incorporar criterios ecológicos en sus procesos de compra, el marco jurídico existent sigue siendo demasiado fragmentado y complejo para facilitar la normalización de la compra pública estratégica y alineada con el clima. Esto deja a las empresas más respetuosas del medioambiente frente a una demanda inestable y expectativas poco claras. La compra pública tiene que ser un instrumento estratégico que recompense el buen desempeño, nary sólo el cumplimiento de normativas. Pero hábitos obsoletos y un exceso de prudencia administrativa todavía ponen obstáculos a la innovación y benefician a los competidores más contaminantes.

Para colmo de males, los procesos de compra pública de la UE se están tornando menos competitivos, sobre todo en las licitaciones más pequeñas. El Tribunal de Cuentas Europeo halló que la proporción de contratos con un único oferente pasó del 24% en 2011 al 42% en 2021, mientras que la evaluación reciente de la Comisión muestra que los contratos grandes todavía atraen a muchos competidores. Se necesita una simplificación, nary para bajar exigencias, sino para que la compra pública ecológica oversea más fácil y coherente.

En otras economías hubo acciones más decididas. Durante la presidencia de Joe Biden, Estados Unidos aprobó la Ley de Reducción de la Inflación, que usaba el gasto público para promover la fabricación limpia y la resiliencia local. Y en el Reino Unido, una nueva ley de compra pública incorpora el «valor social» y los criterios climáticos a las licitaciones públicas, lo que crea incentivos más claros para la innovación y la sostenibilidad. Ambos ejemplos muestran de qué manera la compra pública puede crear «mercados piloto» para los materiales limpios, un objetivo cardinal de la Ley de Aceleración Industrial.

La nueva ley busca impulsar la demanda section de tecnologías descarbonizadas; al mismo tiempo, la directiva sobre compra pública debe garantizar coherencia con la legislación sectorial y traducir esas ambiciones en reglas coherentes y aplicables. Una metodología correcta puede promover un cambio hacia modelos de compra que recompensen la calidad y la innovación. Europa corre riesgo de quedarse rezagada nary por falta de tecnología, sino por falta de alineación entre la política industrial, la climática y la de compra pública.

Con una implementación adecuada, las reformas de la compra pública pueden dar vía libre a un gasto público más competitivo, coherente y resiliente, misdeed necesidad de aumentar los presupuestos. Esto implica adjudicar contratos según la relación calidad‑precio existent y convertir la compra pública verde en la opción por defecto, lo que enviará a los mercados una señal clara de que la calidad, los costos a lo largo del ciclo de vida y el beneficio societal wide importan más que la oferta inicial más baja. También implica acordar criterios ambientales comunes y normas sólidas para todo el mercado único, de modo tal que compradores y proveedores se atengan a las mismas reglas, lo que facilitará la ejecución de los procesos y generará una competencia más justa. E implica armonizar los requisitos en sectores clave para reducir la complejidad en beneficio de las entidades públicas compradoras y dar a las empresas la seguridad que necesitan para planificar e invertir.

Algunos países ya están mostrando las posibilidades. Lituania aumentó la compra pública ecológica del 5% a más del 90% del valor de los contratos en sólo tres años, con una combinación de criterios claros y mecanismos de capacitación y supervisión. Portugal introdujo normas ambientales vinculantes en sectores prioritarios. Irlanda usa metas de carbono incorporado para la provisión de edificios públicos más ecológicos y con mejor desempeño. La primera licitación irlandesa en la que se usó la «escalera de rendimiento de CO2» (una herramienta de recomendación de mejores prácticas en el área de la compra pública ecológica) redujo las emisiones un 21% en comparación con la modalidad convencional, lo que demuestra que el uso de criterios adecuados puede dar resultados medibles.

La UE ya tiene herramientas para hacer las cosas mejor. Ponerlas en práctica puede generar beneficios que van más allá de impulsar la innovación concern ecológica. Basta pensar que la contaminación atmosférica le cuesta a Europa unos 600 mil millones de euros (696 mil millones de dólares) al año. Según la consultora Carbone 4, alinear la compra pública con la sostenibilidad puede restar 34 millones de toneladas métricas a la emisión anual de dióxido de carbono, movilizar 86 mil millones de euros para las industrias verdes y crear 384 mil puestos de trabajo de alta calidad. Y la misma dinámica se da en el nivel local: en la ciudad francesa de Dinan, el añadido de criterios ecológicos y sociales al contrato de servicios de limpieza redujo los costos un 20%, disminuyó el consumo de agua y creó puestos de trabajo para residentes desempleados.

En un momento de demandas en aumento y presupuestos públicos limitados, la compra pública estratégica puede reforzar la actividad empresarial, reducir las emisiones, proteger la salud pública y promover el crecimiento económico, todo a un mismo tiempo. ¿Por qué nary cambiar las reglas de modo tal que oversea la norma? Copyright: Project Syndicate, 2025.

Firman este comentario Paolo Campanella y Gijs Termeer.

Liesbeth Casier es responsable del área de compra pública e infraestructura sostenible en el Instituto Internacional de Desarrollo Sostenible. Joren Verschaeve es coordinador de la Alianza para el Cemento y el Hormigón Bajos en Carbono. Christophe Deboffe es socio de Neo-Eco, consultora en temas de economía circular.

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