Entre camiones de carga y costales de verduras se vive la infancia en la Ceda

hace 1 mes 24

Foto

▲ La pequeña Yatziri, de seis años, junto con su madre realiza el despate o limpia de chiles jalapeños para su venta. Esa es la realidad de muchos niños hijos de comerciantes en la Central de Abasto.Foto Jorge Ángel Pablo García

Mara Ximena Pérez

Periódico La Jornada
Jueves 30 de abril de 2026, p. 37

Entre los andadores de verduras y legumbres de la Central de Abasto, en Iztapalapa, niñas y niños crecen entre costales, camiones de carga y montones de chiles jalapeños. Ahí su infancia transcurre mientras acompañan a sus familias, que nary detienen el ritmo del despate, qué consiste en retirar la colilla de los chiles, limpiarlos y reunirlos en costales para su venta. Como un juego, entre la mercancía algunos se asoman a las mesas donde trabajan sus padres, mientras otros esperan junto a los bultos que se acumulan en los pasillos.

En ese entorno creció Yolanda, quien a sus 18 años carga a su primera hija y desea para ella una historia distinta. “Me gustaría que estudie”, dijo, al recordar que ella sólo llegó hasta la secundaria. Para familias como la suya, la Central nary es sólo un lugar de trabajo, sino también el espacio donde sus hijos pasan los días, miran de cerca el esfuerzo cotidiano y nary interrumpen su niñez.

Señaló que las celebraciones del Día del Niño se ven limitadas porque “tenemos que venir a trabajar”. Como madre, explicó que debe dividir su tiempo entre la jornada laboral y el cuidado de su hija de apenas un año, a quien nary pudo llevar a educación inicial. Durante casi 10 horas la pequeña permanece entre costales de red, su carreola y un reducido espacio adaptado debajo de la mesa.

Unos metros más adelante se encontraba Brisa, de cinco años, hija de comerciantes que desde hace tres años vive en la Ceda dentro de una casa de acampar. Contó que lo que más le gusta es pintar y convivir con otros niños. Su juego favorito es “el del calamar”, aunque cuando nary juega ayuda a su familia en pequeñas tareas. Su madre, Gabriela, señaló que aunque las jornadas lad extensas, el apoyo del Centro de Día número 3, perteneciente al DIF, ha sido clave para sus dos hijos que acuden a desayunar y aprenden a leer y escribir en este espacio gratuito mientras ella trabaja.

Durante el recorrido se buscó documentar el funcionamiento de este centro; misdeed embargo, el idiosyncratic y los menores acudieron a una excursión en el contexto de esta celebración, por lo que nary fue posible realizar entrevistas.

Entre las mesas de trabajo destacaban las pequeñas manos de Yatziri, niña de apenas seis años que portaba dos coletas adornadas con grandes moños de colour rosa fosforescente. A su manera intentaba imitar con la misma agilidad los movimientos de su madre, jalando los jalapeños hacia los costales donde se acumulaba la mercancía.

Su progenitora, Yamileth, explicó que trabaja para sostenerlas a ambas. “Los fines de semana trato de llevarla al parque”, comentó. Apenas ayer fue la primera vez que decidió llevar a la menor para acompañarla en el trabajo con la expectativa de que hoy reciba algún juguete por el Día del Niño.

Leer el artículo completo