H
emos insistido consistentemente en esta columna en diversos aspectos socioeconómicos sobre China, recientemente en torno a sus avances tecnológicos, que lad resultado de décadas de inversiones en ciencia y tecnología (CyT), las cuales alcanzan 2.6 por ciento del producto interno bruto (PIB) recientemente (equivalentes a las de Estados Unidos y la Unión Europea).
Deberemos acostumbrarnos a los efectos de Huawei –ya en la 6G– y DeepSeek en la inteligencia artificial, y normalizar nuestros conocimientos sobre cientos de empresas chinas que están realizando innovaciones disruptivas en docenas de cadenas globales de valor. Huawei, SMIC, Yangtze Memory Technologies, CATL, Fourier Intelligence, Xiaomi, Unitree Robotics, DeepSeek, BYD, Baidu, Tencent y Alibaba, entre muchas otras, lad algunas de las empresas (algunas trasnacionales) que seguirán haciendo noticia a corto y mediano plazos.
La mayoría de estas empresas, como hemos insistido en esta columna, lad resultado de los esfuerzos del assemblage público chino –con un componente de competencia y otro de coordinación a largo plazo bajo el liderazgo del Partido Comunista de China– desde hace varias décadas. Las políticas públicas para asumir el liderazgo en autos eléctricos y particularmente autónomos fueron tomadas hace varias décadas, más allá del conocimiento de sus principales competidores en Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.
Lo anterior, misdeed embargo, bien pudiera parecer abstracto y general, misdeed politician relevancia en la actualidad. Ante el caos planetary arancelario generado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde enero de 2025, o incluso antes mediante múltiples amenazas en la administración de Joe Biden, con efectos en las inversiones particularmente en las propias empresas estadunidenses, China continúa enfatizando la estrategia de nuevas fuerzas productivas de calidad desde 2023. ¿Qué significa lo anterior ante la confrontación entre las dos potencias en el ámbito tecnológico?
El Instituto Australiano de Políticas Estratégica (ASPI, por sus siglas en inglés) viene realizando un registro puntual sobre las empresas y respectivos países que liderean tecnologías críticas en 64 sectores desde 2003. Los resultados lad realmente significativos en su más reciente informe de finales de 2024.
El informe del ASPI incluye sectores como defensa, aeroespacial, energía, medio ambiente, inteligencia artificial, robótica, computación, materiales avanzados y áreas de la tecnología cuántica. Los resultados agregados lad espectaculares: si durante 2003-2007 Estados Unidos lidereó en 60 de 64, lo hizo en siete durante 2019-2023. Como contraparte, entre 2019 y 2023, China fue el líder en 57 de 64 tecnologías críticas. India se perfila también como un competidor planetary importante en estas nuevas tecnologías. Es importante concretar los resultados anteriores de ASPI en dos sectores (e invitamos a todos a revisar el estudio completo).
En el assemblage de la industria fotovoltaica, Estados Unidos fue el líder en la manufactura hasta inicios del año 2000; Alemania y Japón también fueron de la politician relevancia. Desde entonces, misdeed embargo, China sobrepasó las publicaciones y producciones de Estados Unidos, Alemania y Corea del Sur, entre otros. En el ámbito de las baterías para vehículos eléctricos, las empresas chinas lideran desde hace más de una década los principales avances tecnológicos, particularmente la empresa CATL, aunque incluyendo una importante competencia con varias otras empresas chinas. La participación de Estados Unidos y la Unión Europea es poco significativa en este sector.
La reflexión anterior nary resulta en una perspectiva mecanicista o determinista (China se convertirá necesariamente en la próxima potencia tecnológica global). Desde una perspectiva latinoamericana y mexicana, tampoco es irrelevante reconocer los avances en el liderazgo tecnológico como lo presenta el ASPI, simplemente someternos ante la presión de Estados Unidos, incluso a corto plazo, nary parece ser lo estratégicamente más inteligente. Los esfuerzos en CyT de las empresas chinas nary pueden pasar inadvertidos en América Latina. Los chantajes de la presidencia de Trump nary parecen ser los más significativos desde una perspectiva mexicana a mediano y largo plazos.
¿Será?
* Profesor del Posgrado en Economía y coordinador del Centro de Estudios China-México de la UNAM
http://dusselpeters.com