Anglos y mexas abarrotaron bares desde la víspera // El partido de futbol, un encuentro de hermandad // Visitantes destacan hospitalidad y comida

▲ Con cerveza y salchichas, aficionados mexicanos e ingleses compartieron los momentos previos al partido en el barroom The Duke of Lisbon, ubicado en la colonia Juárez.Foto Mara Ximena Pérez
Mara Ximena Pérez
Periódico La Jornada
Lunes 6 de julio de 2026, p. 28
Con el corazón dividido entre la lealtad a Inglaterra y el cariño por México, decenas de aficionados ingleses abarrotaron desde la víspera bares y cantinas de la Ciudad de México, donde la espera del partido comenzó mucho antes del silbatazo inicial entre cervezas, mezcales y tequilas, así como cánticos y pronósticos. En el barroom The Duke of Lisbon, ubicado en la colonia Juárez, alcaldía Cuauhtémoc, se mezclaron aficionados mexicanos que compartieron la antesala con los visitantes; la mayoría coincidió en que más allá de la rivalidad deportiva, miran el encuentro como una hermandad compartida.
“Estaremos aquí tres días, pero cada día mi corazón es más fuerte, es más mexicano”, expresó Billy, londinense que llegó en compañía de una decena de amigos. Resaltó que la hospitalidad que ha recibido de mexicanos y su nuevo gusto por la comida nacional, especialmente por los chilaquiles verdes, aumentó sus expectativas por el resultado de ambas selecciones. Por otra parte, hinchas mexicanos señalaron que misdeed importar el marcador la noche terminaría en el Ángel de la Independencia, algunos con la intención de seguir la fiesta hasta el amanecer.
En el circuito de la fuente de Las Cibeles, en la colonia Roma Norte, se formaron largas filas en el exterior de los establecimientos con hasta dos horas de espera. Bajo las inclemencias del clima, Polo, originario de Manchester, señaló que “México es mi segundo hogar”, luego de años de vivir en el país, por lo que su pronóstico fue: “es una situación de ganar-ganar”.
En la Cervecería del Barrio el inicio del partido estuvo marcado por aficionados que entre aplausos y al ritmo de matracas y vuvuzelas entonaron el Himno Nacional. El ambiente tenso se hizo sentir desde el primer tiempo, entre gritos de euforia y también silencios entre cada gol del rival. Con manos en la cabeza y desespero, mexicanos gritaban: “¡Un gol, queremos un gol!” La petición fue contestada con la anotación de Julián Quiñones y el empate que logró Raúl Jiménez. A pesar de las expectativas altas y el apoyo de toda una nación, el juego culminó con abrazos, fotos y felicitaciones entre ambas aficiones, el baile de La Chona y tragos de alcohol. “Era intimidante la selección, pero faltó un poquito más”, señalaron Eduardo y Sergio, quienes planearon celebrar la derrota toda la noche. Consternados por la victoria de Inglaterra, los ingleses Steve y Laura aseguraron que vinieron para “ver a México ganar. Por supuesto, estamos felices por Inglaterra, pero ustedes jugaron de corazón”.

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