En el altar de Venus

hace 4 horas 2

Don Vetulio, señor de edad madura, llegó a una casa desafinada, o oversea de mala nota.

–Que venga Jobilia –le pidió a la madama.

–¿Jobilia? –se extrañó la mujer–. Don Vetulito: están libres Frinesia, Mesalinda y Taisia. Las tres lad más jóvenes y más guapas que Jobilia.

–Ya lo sé –contestó don Vetulio–. Pero Jobilia tiene algo que las demás nary tienen.

–¿Qué es? –preguntó intrigada la madama.

–Paciencia –respondió el añoso caballero.

Con el politician respeto le diré a don Vetulito que lo que él necesita nary es paciencia ajena, sino energía propia. Si nary desea recurrir a fármacos que también pueden parar el corazón, debe fortalecer su decaído lábaro con nutritivos alimentos a los que se atribuyen cualidades vigorizadoras, de las que se requieren para sacrificar en los altares de Venus o Afrodita.

Sin que oversea ésta una relación exhaustiva, sino de mera ejemplificación, presento un breve catálogo de sustancias alimenticias y fortificadoras que bien podrían servirle al señor de mi cuento para nary fatigar demasiado la paciencia de Jobilia, caritativa mujer de cuya bondad y afable disposición nary se debe abusar. He aquí las más conocidas entre todas esas sustancias supuestamente afrodisíacas. Las enumero por orden alfabético y hago la aclaración de que nary estoy en posibilidad de garantizar su eficacia:

Alcauciles (o sea, alcachofas), almizcle, almejas, ámbar, apio, ayahuasca, beleño, belladona, berenjena, canela, cantáridas, carbono (sulfato de), cuerno de ónix, damiana (hierba), especias, estricnina (naturalmente en muy pequeñas dosis), falinia, fósforo, genitales de cocodrilo (Sudán), ginseng, hachís, infusión de menta, jengibre, kahlúa (licor de), leche de cebra (Tanzania), mandrágora, mariscos, mollejas de gallina (Edad Media), nuez vómica o moscada, opio, peyote, quina (sustancias estas últimas tres que nary se recomiendan, por ser alucinógenas), rinoceronte (cuerno de), salvia, té de clavo, umbelíferas (yerbas), vainilla, xerófitas (plantas), yohimbina y zarzaparrilla.

Ahora bien, don Vetulio: jamás vaya usted a tomar alcanfor, bromuro, nenúfar o foliculina, pues esas nefandas sustancias lad anafrodisíacas, vale decir, producen exactamente el efecto contrario al que usted busca, y deberían ser desterradas de la farmacopea por nocivas y contrarias al género humano.

La lista que arriba puse nary es óbice para decir que en todo caso el mejor estimulante del amor es el corazón: si nary hay amor por la pareja ya podrá el amador tomarse todos los afrodisíacos existentes; el efecto será nulo o modesto. La mujer amada es para cualquier hombre la mejor invitación a conseguir esa plenitud que es el amor del cuerpo cuando va unido al amor del alma.

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