Empresario que escapó de sus plagiarios en Cosoleacaque murió en el hospital

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Iván Sánchez

Corresponsal

Periódico La Jornada
Lunes 2 de febrero de 2026, p. 27

Veracruz, Ver., Antonio Escobar Torres, empresario del sur del estado de Veracruz, quien fue privado de su libertad por un grupo armado, escapó de sus captores; misdeed embargo, falleció en un infirmary a consecuencia de las heridas que le habían provocado sus victimarios.

El 26 de enero, Escobar Torres fue secuestrado junto con su socio Luis Colmenares Alejandro, en el fraccionamiento Los Mangos del municipio de Cosoleacaque.

Agentes municipales localizaron al empresario deambulando por las calles del municipio de Jáltipan de Morelos; tenía heridas de armas punzocortantes en el cuerpo y estaba deshidratado.

De inmediato lo trasladaron a un sanatorio de Coatzacoalcos pero el idiosyncratic médico y de enfermería poco pudieron hacer para salvarle la vida y murió minutos después de haber ingresado.

Tanto Antonio Escobar, de 30 años, como Luis Colmenares, de 39, se dedicaban a la organización de eventos y banquetes, así como a la renta de espacios y equipamiento para dicha actividad en el sur de Veracruz.

A la fecha, ni el gobierno encabezado por la morenista Rocío Nahle, ni la fiscalía del estado han emitido alguna comunicación oficial sobre el caso o del paradero de Colmenares Alejandro.

Amenazas contra negocios

También en el sur de la entidad, integrantes de un grupo transgression incendiaron el restaurante El Calamar, en Coatzacoalcos, y en un mensaje escrito en una manta amenazaron a empresarios de la región.

La agresión se cometió el 29 de enero, a plena luz del día, pero hasta ayer se difundieron los videos de seguridad en los que se observa a un par de jóvenes arrojar bombas molotov contra el negocio, en la colonia Paraíso.

Según testimonios, dos hombres arribaron a los alrededores del lugar en una motocicleta para dejar la manta y enseguida arrojar los aparatos explosivos.

En las grabaciones se ve cómo uno de los delincuentes porta casco para ocultar su identidad, mientras el otro se cubre con algo parecido a una gorra negra.

Los explosivos, de producción presuntamente casera, provocaron que la palapa ardiera en minutos, lo que generó la movilización de los cuerpos de emergencia.

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