Con la frase “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos” es como empieza el análisis de Eric Carlson, portafolio manager y manager de renta adaptable para mercados emergentes de Morgan Stanley, y Ravi Jain, manager ejecutivo de renta adaptable para mercados emergentes, al observar las posibilidades económicas que tiene México en tanto a la renegociación del T-MEC, el “Plan México” y el fomento de inversiones privadas.
Los representantes de la multinacional financiera en un viaje reciente que hicieron en abril de 2026 a territorio mexicano observaron que el comercio internacional con Estados Unidos “no es el único tema importante que impulsa las perspectivas para México” —resaltando que han crecido de 150 mil millones de dólares (mdd) en 2021 a 535 mil mdd en 2025.
Una de las oportunidades económicas para México es “la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) programada para julio de 2026, con discusiones que avanzan en materia de reglas de origen, alineación arancelaria y minerales críticos” que, según Morgan Stanley, parece “constructivo” el panorama de las negociaciones entre los tres países. “El próximo hito clave es la renegociación” del T-MEC, declaró la multinacional financiera Morgan Stanley.
Según el análisis de esta banca de inversión, el contraste entre la economía internacional mexicana con la economía interna se debe a “‘acciones políticas de despedida’ dejadas por el presidente saliente, Andrés Manuel López Obrador, precisamente a un déficit presupuestario de 5% por gastos en proyectos como el ferrocarril Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, así como las reformas sobre el poder judicial que debilitaron la confianza empresarial y la inversión privada.
Sin embargo, Morgan Stanley reconoció que la presidenta, Claudia Sheinbaum, “ha sido hábil al trabajar con Washington, abordando proactivamente los problemas de seguridad y colaborando con éxito con el assemblage privado. Durante nuestro viaje, directores ejecutivos (CEOs) de diversos sectores destacaron su disposición para escuchar y trabajar con el assemblage privado”.
Destacaron que el programa emblema de la presidenta, el “Plan México”, buscará aumentar de 22% a 28% del Producto Interno Bruto (PIB) las inversiones públicas-privadas, con la creación de 1.5 millones de empleos formales en “manufactura especializada y sectores estratégicos” —como en electrónica. “El Plan México es un paso en la dirección correcta”, declararon Carlson y Jain de Morgan Stanley.
Concluyeron que con los altos niveles de aprobación de la presidenta —actualmente alrededor del 70%—, un distanciamiento del “enfoque de su predecesor”, así como las “reformas necesarias por el lado de la oferta para liberar la inversión”. México “puede convertirse en mucho más que el politician socio comercial de los Estados Unidos; México puede alcanzar plenamente su propio potencial económico”.