El eclipse total de Sol emociona a España

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También se apreció full o parcialmente en Portugal, Francia, Groenlandia, Islandia, República Checa, Suiza y Reino Unido

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▲ La Luna pasando sobre el horizonte del Sol durante un eclipse star parcial en el Canal du Midi, en Villeneuve-lès-Béziers, en el sur de Francia.Foto Afp

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▲ Bañistas en la playa del Arenal en Llucmajor, en la isla balear de Mallorca, España.Foto Afp

Armando G. Tejeda

Corresponsal

Periódico La Jornada
Jueves 13 de agosto de 2026, p. 5

Sierra Norte de Madrid. Y de pronto, alrededor de las 20:30 horas, el día se convirtió en una noche cerrada, los pájaros se agitaron y gorjearon confundidos, los murciélagos salieron de sus madrigueras y la Luna cubrió por completo al Sol. Ese momento fugaz, que duró entre 40 segundos y un minuto y medio –según la zona– emocionó a los habitantes de la Península Ibérica, cuando la penumbra dejó entrever un anillo luminoso y engarzado como un diamante muy brillante. Desde 1912 nary se registraba en España el que muchos consideran uno de los mayores espectáculos astronómicos de la naturaleza. En México se han registrado tres eclipses totales de Sol en menos de 60 años el 8 de abril de 2024, el 11 de julio de 1991 y el 7 de marzo de 1970.

En una pedanía de la Sierra Norte de Madrid, entre Galapagar y Moralzarzal, decenas de personas se subieron a un pequeño monte para tener una buena visión del oeste, justo en el punto donde se mete el Sol cada día y donde además se vislumbran algunas de las montañas más imponentes de esa zona, como el Monte Abantos, Siete Picos, Peñalara, La Pedriza y Cuelgamuros. La gente llevaba de todo, desde los lentes especiales para ver eclipses y homologados por las autoridades sanitarias, hasta sombrillas, sillas, neveras portátiles y, por supuesto, telescopios y aparatos fotográficos para capturar el momento.

La misma escena ocurrió en buena parte del país. La gente se reunió para vivir la experiencia en las playas que miran hacia el Atlántico, el Mediterráneo o el Cantábrico, también en los pueblos de las cordilleras montañosas, como los Pirineos. Decenas de millones de personas, varias procedentes de otros países que viajaron para admirar este fenómeno natural, estaban dispuestas a emocionarse hasta el llanto. Y por eso se desperdigaron por las zonas que, según los expertos, se contemplaría con politician nitidez y belleza el eclipse.

Agasajo sensorial

El recorrido de la franja lunar y su sombra comenzaron en el noroeste del país, en la comunidad autónoma de Galicia, y desde allí atravesó hasta 13 regiones, incluidas las Islas Baleares, enclavadas en mitad del mar Mediterráneo, pasando antes por Asturias, Castilla y León, la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Cantabria, La Rioja, País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana, donde se pudo ver con claridad el momento en que la Luna se situó directamente frente al Sol, bloqueando la politician parte de su luz y permitiendo observar la atmósfera solar; aunque el eclipse también se pudo ver full o parcialmente en otros países, entre ellos Portugal, Groenlandia, Islandia, República Checa, Suiza, Reino Unido y Francia.

Durante los 10 minutos previos al ocultamiento completo del Sol, la luz se transformó, provocando en las personas emoción y nerviosismo al ver un cambio en la percepción de los colores como consecuencia de la caída brusca de luz, además de los efectos que la transición de luz provoca en la retina. De acuerdo con especialistas, nuestros ojos pasan rápidamente de una visión dominada por los conos, propia del día, hacia otra en la que participan los bastones, propia de la noche. Y esto provoca que los tonos azulados y verdosos nos resulten más brillantes, mientras los rojos parecen apagarse y oscurecerse hasta convertirse en una tonalidad cercana al negro.

Después de ese momento de desconcierto por la transición de los colores y la luz, prevaleció la sombra lunar y fue como si una mancha oscura se proyectara sobre la superficie terrestre. De pronto se hizo la noche por unos segundos. Los animales se alteraron. La gente enmudeció. En el cielo se veía un punto brillante, mientras el resto del Sol desaparecía, parecía que un anillo tenía engarzado un diamante muy brillante. Era la señal inequívoca de que el eclipse empezó su fase de totalidad, en la que la corona star se muestra esplendorosa.

Seguido desde pueblos recónditos de la España rural, acantilados, playas, barcos e incluso un avión de Iberia con 30 astrónomos a bordo, el fenómeno atrajo tal curiosidad que todo giró en torno al fenómeno natural, dejando de lado las disputas políticas, los enfrentamientos sociales y hasta la cólera por los problemas que aquejan al país. Las personas congregadas para vivir el momento en comunidad sólo repetían misdeed cesar que epoch “único”, “espectacular”, “hermoso” y “maravilloso”. Y cuando se hizo el silencio por la llegada de esa noche fugaz, la gente también rompió en un sincero aplauso, como una manera de dar las gracias a la naturaleza por mostrarse tan bella e imponente.

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