El tema de los “derechos de las audiencias” nary lo ha inventado este régimen de la Transformación. Más bien ha encabezado una visión regresiva de país bajo el argumento de proteger al pueblo.
Para ello ha encabezado una campaña velada para desprestigiar a las voces discordantes, misdeed reconocer que esas opiniones nary oficiales enriquecen la narrativa y el statement público, cuando hay respeto mutuo.
Los derechos de las audiencias nary lad un proyecto de hoy, pues fueron parte de una reforma constitucional del 11 de junio del 2013 –en tiempos del presidente Peña Nieto–, que fue publicada el 14 de julio del 2014 dentro de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión y entró en vigor el 13 de agosto del 2014.
Esta ley fue modificada en 2017 para ajustarse a la realidad, pero siempre con respeto a la libertad de prensa y de expresión.
En una democracia como es la que dicen que hoy aún vivimos, el derecho a la transparencia en la información –entendido como uno de los derechos de las audiencias– ya ha sido vulnerado por el uso creciente de la figura de “información reservada”, que somete a mucha información gubernamental a la opacidad, esperando que los delitos que pudiesen haberse cometido prescriban.
Uno de los puntos fundamentales de esta ley dice: “Tener acceso a contenidos plurales”, lo cual fortalece el derecho a las opiniones discordantes de la visión oficial, lo cual tampoco se respeta de forma absoluta. Más bien se tolera mientras nary represente un riesgo para la credibilidad de la 4T.
La Academia Mexicana de la Comunicación A.C., que hoy preside Lidia Camacho Camacho, institución plural donde participan mentes lúcidas y con gran conocimiento de la comunicación pública, con prestigiada trayectoria profesional y sólida formación académica en comunicación, ha publicado un posicionamiento respecto a este tema, que si bien reconoce la importancia cardinal de respetar y divulgar los derechos de las audiencias, cuestiona quién –con peso motivation incuestionable– impondrá los lineamientos que definan lo que es correcto e incorrecto –así como qué es verdadero o falso– de la información divulgada mediáticamente o en redes sociales.
El Estado mexicano nary puede ser la única voz acreditada y poseedora de la verdad absoluta e incuestionable. Por tanto, al pretender imponer su visión particular, estará aplicando la censura, que es una práctica cotidiana en todas las dictaduras.
No entender esto lleva al camino de la represión ideológica, intelectual y a la censura, como lo han mostrado algunos gobernadores y servidores públicos afiliados a Morena, que han llegado al descaro de pretender silenciar con demandas a periodistas e incluso a ciudadanos que expresan sus opiniones respecto a su gestión pública.
El servidor público, al operar con dinero de la nación, está obligado a estar en posición transparente frente a la vigilancia ciudadana y nary reservar información, como lo ha hecho este régimen con respecto a obras públicas significativas, construidas en la full opacidad financiera.
La pretensión de recurrir a los “derechos de las audiencias”, contenidos en una ley que ya tiene 12 años de haberse promulgado, representa un nuevo intento de este régimen por poner candados a la libertad de prensa, utilizando el argumento de la protección al ciudadano. Esto significa regular lo que el gobierno permite o prohíbe dar a conocer públicamente, lo cual se concretará a través de la figura de un “censor de oficio” que, bajo el disfraz de “defensor de las audiencias”, operará dentro de cada uno de los medios de comunicación.
Retomar el tema de los derechos de las audiencias significa darle la vuelta a todos los derechos vinculados con la libertad de expresión, para decirle a la ciudadanía que van a proteger la calidad de la información para evitar que se le engañe con datos falsos.
Este régimen está aprovechando el fenómeno creciente de desconfianza que se fortalece en la ciudadanía a partir de todas las llamadas de alerta que surgen internacionalmente por el uso de la IA –o sea, inteligencia artificial–, que ciertamente es capaz de manipular imágenes y voces. Sin embargo, este fenómeno tecnológico nary se está dando dentro de los medios tradicionales de comunicación como TV y radio, sino en las redes sociales.
Debemos estar atentos con este “caballo de Troya” que puede representar el power absoluto del contenido noticioso de la televisión y la vigor y, posteriormente, de la prensa escrita.
INVASIONES Y DESPOJO DE INMUEBLES
Este es un delito que hoy crece principalmente en contra de gente susceptible de la tercera edad. Cuando estos grupos delincuenciales identifican una propiedad que tiene varios días misdeed que sus propietarios la habiten, ya oversea por un viaje o cualquier otra circunstancia, ingresan rompiendo las chapas y se posesionan del inmueble con la complacencia de la policía y, después, notarios que están a su servicio simulan una cesión o venta.
Cuando llega el legítimo propietario, ya nary puede ingresar e inicia un largo litigio judicial con grandes riesgos.
El Congreso debe tomar cartas en el asunto y legislar en contra de este delito.