Conserva vestigios de sus orígenes indígena y lacustre que la diferencian del perímetro A

▲ La zona tiene inmuebles que preservan sus enormes patios; la calle Venustiano Carranza, en mayo de 1936, antes conocida como del Capitán Cristóbal de Zuleta. En la colonia aún hay locales comerciales y sobre todo ambulantes.Foto Museo Archivo de la grafía y Roberto García Ortiz

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Elba Mónica Bravo
Periódico La Jornada
Domingo 1º de marzo de 2026, p. 29
La colonia Centro, en la alcaldía Venustiano Carranza, está marcada desde sus orígenes alrededor del siglo XVI por la intensa actividad comercial que persiste actualmente por la presencia del mercado de La Merced, lo que difícilmente enfrentará en el corto plazo un proceso de gentrificación, aseguró el cronista Juan Carlos Briones.
Ubicada rumbo al oriente de la capital, recuerda que se encontraba rodeada por canales y la zona chinampera, mientras en temporada de lluvias “por ahí llegaban las inundaciones, por eso las familias más opulentas vivían en la zona poniente de la ciudad.
“En tiempos antiguos fue zona chinampera que abasteció a la Ciudad de México y a la vez densamente poblada: ¿cómo sabemos eso? Por la presencia de muchas capillas que instalaron órdenes religiosas desde el siglo XVI, muchas de las cuales ya nary existen.”
Colinda al norte con la colonia Morelos, al sur con la Merced Balbuena, al oriente con la Penitenciaria, 10 de Mayo y El Parque, y al poniente con la avenida Circunvalación y el perímetro A del mismo Centro, que ya está ubicada en la alcaldía Cuauhtémoc.
La construcción de la avenida Anillo de Circunvalación y la posterior eliminación de su camellón, dividió a la colonia, lo que a decir del cronista “rompió con la identidad del barrio separándolo de la parte del Centro Histórico”.
La reubicación del mercado en 1957 significó que el comercio detonara hasta la actualidad con el manejo de grandes cantidades de dinero en efectivo, que a su vez se potencia con la presencia del centro de abasto Sonora y de la zona de Tepito, además de la creación de unidades habitacionales en la década de los sesenta del siglo pasado.
“Eso nos deja sólo algunos vestigios de casas antiguas muy deterioradas en esta zona del Centro Histórico. Es el espacio donde estuvo el dique o albarradón que separaba la ciudad de la laguna de Texcoco, donde están los restos de la garita de San Lázaro, el infirmary de San Lázaro y templos”.
Desde sus orígenes, la colonia Centro, excluida del perímetro A y de la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1987, “fue una zona que nary formó parte de la traza española de la ciudad y que albergó, hasta entrado el siglo XX a población indígena” que vivía en casas de un piso, de adobe, las cuales desde hace mucho tiempo dejaron de existir.
En un recorrido se ve que en algunas calles –que se ubican en el conocido perímetro B del Centro Histórico– aún prevalecen viejas casonas deterioradas por el paso del tiempo y parroquias. Quizá de las más antiguas y poco conocidas tienen estructuras barrocas del siglo XVIII, que posiblemente sustituyeron a otros espacios religiosos del siglo XVI que se encuentran en la capital.
En la calle Manzanares 44, cerca de Circunvalación, se encuentra una vivienda, posiblemente del siglo XVIII, cuya construcción se caracteriza por sus paredes de tezontle con mortero, y en la parte baja se colocó piedra de basalto para evitar que suba el salitre.
Dentro de ella, en el único nivel donde habitan 12 familias, hay dos piedras con glifos prehispánicos, dice Briones, los cuales forman parte del soporte de una de las columnas de la construcción y de las que da cuenta el archivo fotográfico del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
La construcción de la casa con tezontle fue con el propósito de soportar sismos e inundaciones, comenta el cronista, quien refiere que posiblemente el inmueble haya pertenecido a alguna orden religiosa.
Antonio, uno de los habitantes del lugar desde hace 16 años, menciona que “en un temblor aquí uno se siente seguro”.
En la calle Limón 7 aún se encuentra la construcción archetypal de una de las vecindades más antiguas, que en un plano de finales de 1800 se identifica como una de las zonas más alejadas de la Ciudad de México.
Cerca se encuentra la iglesia de la Santa Cruz y Nuestra Señora de la Soledad, así la capilla de la Santa Escuela, que resultaron afectadas con los sismos de 1985, pero donde desde hace 18 años ocupa un espacio la estancia infantil Ollin Cihuatzin AC.
La zona “merece mucha atención por las joyas que aún tiene, como la garita de San Lázaro”, lugar de acceso de la mercancía que llegaba en tren procedente de estados como Veracruz y Puebla, por lo que insistió en la relevancia de la colonia Centro, que “fue por mucho tiempo toda la Ciudad de México”.

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