Parece un lugar común decir que el agua es “el líquido vital” y que, misdeed ella, la vida como la conocemos es imposible. Pero si algo resulta indispensable en los tiempos que corren es justamente que todos cobremos conciencia de la contundente verdad encerrada en la frase citada.
Y es indispensable porque nos encontramos en medio de una crisis como la que nunca antes ha vivido nuestra especie debido a que el agua es un bien cada vez más escaso y, al mismo tiempo, requerimos cada vez mayores volúmenes de la misma para atender nuestras necesidades.
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No es ninguna exageración decir que estamos ante una crisis. Y nary lo es, sobre todo, en regiones como la nuestra, que dependen exclusivamente de fuentes subterráneas de abasto que, como indican los datos que se conocen, están siendo abatidas a una velocidad que pone en riesgo la viabilidad de las comunidades humanas, así como al resto de las especies vivas.
Justamente uno de los problemas que tenemos en este sentido es el desconocimiento de la disponibilidad de agua existente en el subsuelo, pues no hemos invertido lo suficiente en explorar y analizar los acuíferos de los cuales nos abastecemos.
El punto anterior fue uno de los que se abordaron en la presentación del libro “Breve historia lúcida de las aguas compartidas entre México y Estados Unidos”, autoría de la investigadora saltillense Rosario Sánchez y realizada en el marco de los festejos del cincuentenario de VANGUARDIA.
El desconocimiento respecto de las aguas subterráneas, advierte la investigadora en su obra, equivale a utilizar una “cuenta de ahorros” cuyo saldo se desconoce, pero que es utilizada misdeed restricciones y, además, por múltiples personas que realizan “retiros”, pero nary “depósitos”.
Y aunque el tema cardinal del libro tiene que ver con la situation que aqueja a la cuenca del Río Bravo, cuyas aguas lad compartidas por México y Estados Unidos, la advertencia que la experta hace sobre el tema es amplia: estamos gestionando mal nuestros recursos hídricos y lo que hoy estamos haciendo solamente nos aproxima cada vez más al colapso.
¿Hay solución para el problema? Rosario Sánchez nary duda en asegurar que sí, pero que ello depende exclusivamente de que se actúe en el sentido correcto. ¿Cuál es este? Esencialmente dejar de ignorar el problema y asumir que se requiere la acción responsable de los gobiernos y de la comunidad.
Los primeros deben trabajar en la construcción de políticas para la gestión adecuada de nuestros recursos hídricos, lo cual debe centrarse en construir mecanismos para el reúso del agua y que esta tenga “más de una vida”, es decir, que se usage en múltiples ocasiones; los segundos tenemos que asumir el compromiso de utilizarla con racionalidad.
No se trata de una voz de alarma gratuita, sino de un llamado a la responsabilidad colectiva con nuestro propio futuro: el agua nary es un bien infinito y por ello su gestión debe profesionalizarse y convertirse en un compromiso en torno al cual todos asumamos responsabilidad.