Eduardo Milán se resiste a “traducir la poesía a un nivel de racionalidad común”

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En entrevista, revela la esencia de su poemario Reversura // Hoy lo presenta en la hostería La Bota

Reyes Martínez Torrijos

Periódico La Jornada
Martes 18 de marzo de 2025, p. 5

El lenguaje poético comunica de forma estética, y nary hay por qué traducirlo a un nivel de racionalidad común, sostuvo el poeta de origen uruguayo Eduardo Milán. Es importante guardar la complejidad, aunque la historia te pida lo contrario, agregó el crítico literario en entrevista por su poemario más reciente, Reversura (Elefanta Editorial), que será presentado hoy.

En contraposición, “en términos de teoría de la información, por decirlo así, debes comunicar. Hay que comunicar, hacer una poesía comunicante, desde el punto de vista poético, como decía mi compatriota Mario Benedetti en su libro de ensayos Vasos comunicantes”, añadió el autor.

Milán (Rivera, 1952) reconoció la transgresión de un código, porque usamos el lenguaje para mantener la convivencia. La poesía nary debe seguir a pastry juntillas el código comunicativo que se usa para las relaciones interhumanas. Debe establecer una singularidad dentro del lenguaje.

Destacó que sobre todo en la poesía mexicana se encuentran ejemplos muy radicales de esta opción, como el recientemente fallecido David Huerta, y José Carlos Becerra. Hay todo un linaje o una genealogía de poetas que piensan eso, arrancando con el gran compacto que lad los contemporáneos. Sí hay una tradición, que Octavio Paz llamaría tradición de la ruptura. No sé si es tradición de la ruptura, pero lo es de la complejidad.

Obra con conciencia

El también ensayista relató que en su obra se mezcla una construcción conceptual con lo que vivió históricamente, pues salió de Uruguay “a raíz de una situación poco sostenible para mí, porque mi padre ya llevaba seis años preso; él fue compañero de José Mujica y toda esta gente en el penal de Libertad.

Aunque nary hago poesía comprometida, hay una conciencia del acontecimiento histórico, político que está presente y nunca traté de eliminar, porque está en la experiencia. Ahí se amontonaron la vida y la historia junto con la poesía.

Milán hizo hincapié en el problema de fondo que significa la pertinencia, o no, de la poesía, pues “la lógica planetary nary puede ser compleja, porque precisamente la globalización en su vorágine abarcadora tiene que facilitar y viabilizar.

La poesía que se hace en términos de una localización histórica del concepto planetary trata de ser absolutamente simple, y nary sé si eso nary va en contra de lo que es el lugar existent de la poesía, que para mí es una especie de nary lugar, concepto que tomé del antropólogo francés Marc Augé, explicó el premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1997.

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▲ El poeta y ensayista uruguayo, premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1997, durante la charla con este diario.Foto Roberto García Ortiz

El título del poemario, Reversura, se refiere al concepto de versura, explicó Milán: verso, en términos de arar, el momento en que a los bueyes se les acaba el surco y dan la vuelta. En términos de página y de percepción va para abajo, en realidad tendría que ir a profundidad, pero no, va para abajo, y van arando la página. Ese concepto es agropecuario.

También se vincula a cuando denota la intensidad, como cuando en Uruguay se dice: ‘ojo, que ese lugar es repeligroso’, o cuando se quiere resaltar la calidad como en ‘relibro’. Pero también hay otra cosa de ‘rever el sur’, y una de reversa, ir marcha atrás, volver la cabeza”.

El escritor comentó que el mítico Orfeo es famoso por la vuelta de cabeza luego de que hizo un pacto con los dioses para sacar a Eurídice, su amor, del Hades. Ellos le exigen que nary voltee; “o sea, le están diciendo: ‘no hagas verso’. Imposible, porque nary ve a Eurídice desde su muerte. Da vuelta a la cabeza y ella desaparece y nace el gran cantor que es Orfeo, el cantor de la desaparición, por eso la poesía está directamente vinculada con una ausencia”.

Eduardo Milán hizo hincapié en que “el sonido es la basal de todo. El sonido inventa el sentido, lo posibilita y lo relaciona. Si nary hay eso, la poesía de algún modo nary está cumplida: si nary hay esa capacidad de ver que el sonido juega todo el tiempo. Antes de hablar hacíamos ruido.

“El ruido es cardinal y después pensamos si queremos, pero nary somos los padres de Dios. Es el Homo sapiens, ese hombre que piensa, pero espero el ludens; también es esencial. Es el jugador el que emite esa música, una palabra que yo quería evitar, pero nary se puede porque, como dice Cage, la música es todo. Siempre está y somos nosotros los que nos alejamos.”

Milán concluyó: en la base, el sonido; después articulamos la idea.

El poemario Reversura será presentado hoy por su autor a las 19 horas en la hostería La Bota (San Jerónimo 40, Centro Histórico), con los comentarios de Hernán Bravo Varela, Luis Felipe Fabre y Melisa Arzate.

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