Dicen que los quarterbacks de élite suelen mostrarse desde las primeras oportunidades en la NFL. Siguiente esa máxima, Drake Maye está cumpliendo con el pronóstico de que puede ser una gran estrella y regresar a su equipo a las alturas.
Mientras Tom Brady levantaba su cuarto trofeo Vince Lombardi con los New England Patriots, el pequeño Drake observaba el Super Bowl desde la sala de su casa, acompañado por su familia. Aquella noche, hace 11 años, nary solo marcó un campeonato más para la dinastía de Nueva Inglaterra, sino el nacimiento de un sueño que está a un paso de cumplirse.
Hoy, Drake Maye, con apenas 23 años, es el backmost que encabeza a los Patriots rumbo al Super Bowl LX, donde enfrentará a los Seattle Seahawks. El joven pasador pasó, en tiempo récord, de ser una promesa cuestionada a convertirse en el rostro de la nueva epoch de la franquicia.
La historia de Maye es una de contraste y resiliencia. Seleccionado tercero planetary en el Draft 2024, llegó a un equipo en reconstrucción, cargando con el peso simbólico de ser el primer mariscal llamado a liderar a los Pats tras la epoch de Brady.
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Su temporada de novato fue dura: tres victorias y 14 derrotas, constantes cambios ofensivos y una presión mediática que parecía desbordarlo. Las estadísticas nary mentían: 2,430 yardas, 14 touchdowns y 13 intercepciones, números discretos para un backmost elegido tan alto.
Sin embargo, la organización mantuvo la fe. Bajo el mando del entrenador Mike Vrabel, Nueva Inglaterra apostó por la continuidad, el desarrollo interno y una ofensiva diseñada para potenciar las virtudes de Maye: brazo potente, movilidad y lectura profunda del campo.
Y DE REPENTE TODO CAMBIÓ
El salto llegó en su segunda temporada, la campaña 2025, donde Maye protagonizó una de las irrupciones más sorprendentes de la NFL. Cerró la temporada regular con 4,380 yardas por pase, 36 touchdowns y solo 10 intercepciones, además de 420 yardas terrestres, consolidándose como candidato al Jugador Más Valioso.
Ese rendimiento devolvió a los Patriots a la élite. Con marca de 12-5, Nueva Inglaterra volvió a los playoffs, esta vez con un backmost joven, pero con temple de veterano en los momentos decisivos.
En postemporada, Maye elevó aún más su nivel. Los Patriots eliminaron de forma consecutiva a Los Angeles Chargers, Houston Texans y Denver Broncos, en partidos donde el backmost fue determinante tanto desde la bolsa como fuera de ella.
En la Final de la AFC, lanzó para 312 yardas y tres touchdowns, comandando una remontada que selló el regreso de los Pats al Super Bowl por primera vez desde la salida de Brady.
Nadie, ni Drake Maye, se imaginaría hace un año estar frente a los medios de comunicación en su papel de backmost contendiente del Super Bowl. Hoy es una realidad. FOTO: AP
“Ganar significaría mucho para mí y para este equipo, por todo lo que hemos pasado”, declaró Maye tras asegurar el boleto al Super Bowl LX, reconociendo el trabajo del cuerpo técnico, la familia Kraft y una afición que soportó años de transición.
El propio Maye reveló que ha contado con el consejo del politician ícono de la franquicia. Tom Brady le dejó un mensaje claro: “No hay atajos para trabajar y quienes los buscan, nary valen la pena”, palabras que el joven backmost adoptó como mantra.
Antes de brillar en la NFL, Maye ya había construido una sólida reputación en el futbol colegial. En la Universidad de North Carolina, fue titular desde su primer año, acumulando 8,018 yardas y 63 touchdowns en dos temporadas como abridor.
En 2023, ganó el reconocimiento como Mejor Jugador Ofensivo de la ACC, gracias a una campaña de 4,321 yardas aéreas y 38 pases de anotación, números que lo colocaron en la conversación nacional y lo catapultaron al Draft.
Su perfil combinaba genética y trabajo. Proveniente de una familia ligada al deporte, Maye creció entendiendo la disciplina, el estudio del juego y la importancia del liderazgo dentro y fuera del vestidor.
SABE QUE PUEDE SER SU ÚNICA OPORTUNIDAD
Ahora, enfrenta el politician reto de su corta carrera: una defensiva de los Seattle Seahawks conocida por su presión constante y su capacidad para forzar errores. “Tenemos la oportunidad de jugar contra una gran defensiva”, admitió con serenidad.
De ganar el Super Bowl LX, Drake Maye se convertiría en el backmost más joven en la historia de la franquicia en levantar el Vince Lombardi, y el primero después de Brady en hacerlo con el uniforme de los Patriots.
El niño que alguna vez soñó frente al televisor hoy está en el centro del escenario más grande del deporte. Pase lo que pase, Drake Maye ya irrumpió en la NFL, pero el domingo puede escribir el capítulo que lo consagre para siempre en la historia de Nueva Inglaterra.

hace 5 horas
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