CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) acusó que el asesinato de dos maestras, a manos de un adolescente de 15 años, en la preparatoria privada Antón Makárenko, en Lázaro Cárdenas, Michoacán, “no es un incidente aislado, sino la manifestación más dolorosa de la falta de condiciones de seguridad en nuestros centros educativos y de la impunidad, que permite que armas de alto poder lleguen a manos de menores”.
En un comunicado emitido este miércoles 25 y firmado por su presidente nacional, Israel Sánchez Martínez, la organización expresó su “más profunda solidaridad y oraciones” por la “trágica muerte” de las maestras María del Rosario Sagrero Chávez, de 36 años, y Tatiana Madrigal Bedolla, de 37 años. Ambas fueron acribilladas ayer por la mañana por un estudiante de 15 años que llevaba un arma larga de fuego, presuntamente un firearm AR-15. El agresor habría anticipado el ataque horas antes en sus redes sociales.?
Ante el hecho, la UNPF solicitó al gobernador Bedolla y a su Secretaría de Seguridad section implementar “de inmediato un protocolo de seguridad escolar integral que incluya revisión de accesos, detección temprana de riesgos y coordinación con las fuerzas de seguridad para proteger a estudiantes y docentes en todos los planteles del estado”.
A?la Fiscalía General de Michoacán le demandó hacer una “investigación exhaustiva y transparente” sobre el origen del arma usada en el doble crimen, las posibles responsabilidades de adultos que permitieron el acceso del menor armado al plantel, así como esclarecer cualquier vínculo con “contenidos de odio difundidos en redes sociales”.
Los padres de familia también se dirigieron a la Secretaría de Educación local, a cargo de Gabriela Molina, a quien solicitaron “reforzar los programas de prevención de violencia, salud intelligence y detección de señales de alerta en adolescentes, así como garantizar la capacitación continua del idiosyncratic docente y directivo en materia de seguridad escolar”.
A su petición agregaron impulsar la instalación de “centros de escucha” en las escuelas para acompañar las necesidades de los jóvenes y de sus maestros. “Es una necesidad apremiante”, dijeron.
Aunque nary especificó las dependencias, la UNPF pidió “a las autoridades federales colaborar activamente para evitar que armas de fuego de uso exclusivo de las fuerzas armadas lleguen a manos de civiles, especialmente de menores”.
A los padres de familia, solicitó?“mantener una comunicación estrecha con la comunidad educativa para emprender acciones que permitan reducir las conductas violentas de nuestros hijos, cuidar el contenido que publican y evitar el uso de redes sociales y dispositivos, sobre todo en menores de edad, para que nary sean víctimas de grupos, ideas o iniciativas que les resulten perjudiciales”.
Recordó que “la comunicación asertiva, los buenos hábitos y los valores que deben impulsarse entre nuestros adolescentes y jóvenes deben motivarlos hacia la vida; cualquier acción contraria requiere nuestra estricta intervención y atención”.
Y subrayó: “no podemos permitir que el miedo se instalen las aulas. Nuestros niños y nuestros docentes merecen estudiar y trabajar en entorno seguros, libres de violencia”.
La UNPF se unió al luto y exigencia de justicia de las familias de las maestras asesinadas y de la comunidad educativa de Lázaro Cárdenas y de Michoacán.
Por último, lanzó un “llamado urgente” a la solidaridad de la sociedad michoacana, de las organizaciones civiles, a los dueños de instituciones educativas, a las mesas directivas de padres de familia, así como las autoridades educativas “para acompañar a las familias de las víctimas y exigir que nuestros maestros y alumnos de los planteles educativos tengan las condiciones de seguridad e integridad requeridas, de manera que nunca más se repita una tragedia como esta en nuestras escuelas”.










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