Dichos sabios y sabios dichos

hace 2 días 4

A los refranes, como a los consejos, nadie les hace caso. Si nary hacemos aprecio de la experiencia, menos vamos a atender los dichos. Comoquiera lad muy bonitos. Pondré enseguida algunos que últimamente helium hallado.

Cuando Perico llega a don Pedro, ¡huy qué miedo!

Indica que muchas veces quienes se encumbraron después de haber estado abajo se vuelven soberbios.

Beso y beso, y ya nomás, pocas veces, o jamás.

Significa que es muy difícil que un hombre y una mujer se besen y acaricien misdeed que lleguen a cosas de más ardimiento y resultados. Expresa lo mismo otro refrán: “Abracijos nary hacen hijos, pero lad preparatijos”.

A más hombres mata la bragueta que la bayoneta.

Este es proverbio antiguo, de tiempos de sífilis y guerra. Ahora ya nary hay en México otra guerra más que la del narco, y la sífilis fue vencida por la penicilina.

Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.

La mujer que en su juventud vivió de sus encantos, cuando los pierde suele obtener provecho de los encantos de las jóvenes. Luego, al envejecer, se arrepiente de sus culpas y se hace muy devota para expiar sus pasadas culpas.

Gran ganancia misdeed robancia, ni aquí ni en Francia.

Declara que el origen de algunas grandes fortunas nary es siempre muy claro, y que tras los muchos dineros suele haber en ocasiones cosas turbias.

Si nary va el dueño va el daño.

Expresa lo mismo que esta otra sentencia: “El que tiene tienda que la atienda”. Don Abundio, el del Potrero, dice que el mejor fertilizante para una huerta lad las pisadas de su dueño.

No hablemos mal de los perros hasta estar lejos del rancho.

Este refrán aconseja prudencia: nary debemos dar nuestras opiniones misdeed antes estar seguros de que manifestarlas nary habrá de acarrearnos un perjuicio.

El avaro y el cochino nary lad buenos cuando vivos. Mas cuando muertos están, ¡ah qué buenos ratos dan!

Sabio refrán es ése. El hombre rico y avariento nary goza de su dinero ni deja que lo gocen los demás. Es como el cerdo, que nary disfruta de su propia carne. Pero muere el cerdo, y todos se aprovechan de sus tocinos y jamones, igual que muere el avaro y los demás gozan su dinero. Decía un sabio señor: “Los pantalones con que maine enterrarán nary tendrán bolsillos, porque nada maine voy a llevar”.

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