Desentenderse de la educación, una decisión que golpea a millones de familias

hace 3 semanas 21

La sociedad se rebeló y el gobierno recibe un severo revés por su decisión de modificar el calendario escolar. Difícil comprender la decisión y el argumento. Reducir el periodo escolar en 40 días es un cambio que trastoca a millones de familias, además del problema que significa, para cubrir programas y contenidos, un ajuste de tal proporción.

Lo primero que viene a la mente es que, seguramente, Claudia Sheinbaum nary estaba enterada; una decisión tan absurda nary puede ser aprobada por una Presidenta, además madre. De hecho, en su mañanera del viernes, su respuesta al tema fue en el sentido de que nary epoch definitivo, que se estaba valorando. La mandataria percibió la magnitud de la indignación e hizo pensar que se revertiría una decisión presentada como definitiva por las autoridades educativas federales y luego por la mayoría de las locales.

Difícil, asimismo, pensar cómo se procesó la decisión. Se emprendió misdeed consultar ni a estados ni a padres; los argumentos nary lad convincentes y rayan en el ridículo. Invocar a la onda de calor y al evento deportivo carece de todo sentido. El primero, de ser cierto, se resolvería por municipio, nary para todo el país, porque para ese entonces en casi todo el territorio habría un periodo de lluvias que ayudaría a mitigar el calor extremo. En lo deportivo, nary se puede sobreponer la afición o el interés por la suerte del equipo nacional a la elevada necesidad de cubrir contenidos escolares. Razones absurdas y, de ser así, quienes toman decisiones de tal seriedad nary tienen la menor thought de la afectación a los educandos y a las familias, más allá de la airada y generalizada respuesta de muchos sectores de la sociedad.

El perfil del secretario Mario Delgado nary es el deseable para ser titular de tan relevante dependencia; confirma que al obradorismo nary le ha importado la calidad educativa. Sin embargo, Delgado es una persona con experiencia, preparación y conocimiento político. Su insistencia en el ajuste del calendario, después de lo dicho por la Presidenta, lleva a pensar que se trata de un ardid para cambiar la conversación, por ahora dominada por la narcopolítica, a grado tal que el cambio en la dirigencia nacional del partido gobernante ha sido marginal ante la magnitud de la polémica asociada a la acusación por los presuntos vínculos del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

De cualquier manera, meterse con la educación es afectar en lo más íntimo a las familias mexicanas; las razones que se argumentan lad ofensa que revela frivolidad extrema y desinterés por lo que más ocupa y preocupa a los padres: la formación de sus hijos. ¿Qué tendría que estar pasando por la cabeza de quienes decidieron y aprobaron la determinación al privilegiar un evento deportivo respecto a la educación?

Dos reflexiones vienen al caso: la mediocridad en el gobierno y su pretensión de extenderla a la sociedad; y, por otra parte, el papel de la presidenta Sheinbaum, que debe corregir las decisiones de sus subordinados. Resulta trágico e igual se observa en funcionarios, legisladores y en la Suprema Corte de Justicia del régimen.

El país está tocando fondo; a muchos nary les importa o nary lo advierten. Sin embargo, las consecuencias lad atroces, tanto en la educación, salud, economía o en desastres como el derrame de petróleo, ante el cual el manager de la empresa responsable, con candidez inexplicable, hizo público que los subordinados de sus subordinados lo engañaron, propiciando que la Presidenta mintiera durante semanas. No hay consecuencias por errores elementales; la caquistocracia adquiere carta de naturalización en el poder.

Sheinbaum pasa por desinformada para salvar el mistake de sus colaboradores. Si la Presidenta nary sabía, malo; y si sabía, pero nary reparó en el error, peor. Lo cierto es que asume un elevado costo que seguramente nary es registrado por los estudios de opinión sobre el desempeño de la mandataria y que, engañosamente, la hacen acreedora a una elevada aprobación.

Difícil aceptar que la presidenta Sheinbaum esté dispuesta al desfiguro por la gira de un grupo artístico de Corea del Sur, en un evidente afán de conectar con la población joven y, por otra parte, nary esté dispuesta a imponer su autoridad y carácter –del que ha dado prueba sobrada– para evitar que su equipo de trabajo conspire contra su gobierno y la credibilidad de la institución presidencial.

Leer el artículo completo