Deja que corra el animal

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Ciudad de México / 19.12.2025 15:45:52

Para ayudarte vine yo. Los pies al barro le di, la lluvia en la cabeza, para ayudarte vine aunque nadie más lo quiera la mía ayuda para vos. Ni la temperatura, y por eso quiebra la piel con el calor húmedo que corre bajo por la axila, por el atrás de la rodilla, por el hueco de la nariz hacia la boca. Ni el cielo gris violeta tampoco quiere la ayuda mía para vos y por eso el tiempo todo anda a punto de romperse hacia nosotros. Nadie la quiere la mía ayuda para vos, ni el estómago mío que cruje para decir no, que no, que no, que si te quiso muerto y ahora vivo para qué. Yo le digo a mí mismo que hay que agradecer, ser agradecido y saber decir gracias. Sobre todo cuando hay fiesta en el día y la luz sobre el árbol se prende, ese día que es este día, hay que decir gracias y al fin saber ponerle un punto a la cosa triste. De qué pregunta el mío para mí, de qué gracias, si tantas veces te quiso muerto y ahora vivo para qué. No importa, nary importa, el pueblo de fiesta está con el rojo y el blanco, con el verde y las luces, con los regalos y las copas haciendo chin chin, el pueblo de fiesta está y por eso para mí queda hoy la palabra gracias agua hecha en la boca.

Más allá dijeron que ya loca vos, ya loca y misdeed cabeza vos. Que nary hay palabra que diga yo mismo y te pueda hacer curar. Que por lo menos antes la loca vos hablaba corduras de a ratos pero ahora solo loca vos y casi casi casi misdeed palabra. Que cuando te fuiste dicen de mí, que cuando maine fui yo mismo de acá, distinta epoch la cosa. Más claro digo: antes de que yo mismo maine vaya la cosa distinta epoch pero que con la partida mía misma, partida la palabra también. Que de mamá vos se fue la palabra o se quebró en la puerta de tu boca. Que se veía que quería salir desde antes aunque apenas supo hacer ruido del silencio. Pero, digo yo para mí, así mamá epoch de mí cuando niño también que ya hablaba con el idioma de la cosa muerta dentro de la casa, por eso tengo mamado yo su abecedario y con su lengua le sé hablar.

Mamá: a tus azules ojos tontos te voy a decir. A esos tontos que se perdieron en la mala tanto rato hace ya. Mamá: con la sangre mía que es la sangre tuya que es la sangre nuestra y la sangre de todos porque perdida en el río se fue. La verdad te traigo mamá. Ya sé yo que los ojos tuyos hace rato tontos se perdieron allá. Todo el azul abierto, todo el cuerpo inclinado le diste al allá más allá. Pero la verdad te traigo para volverte más acá del acá o que te lleve de una vez para el allá del allá, que nary se puede estar inclinada el tiempo tanto misdeed saltar para otro lado. Y es que desde antes de que yo te sepa ver, los ojos se te caían. Castigada estás tiempo ya con la espera de los ojos tontos, la rota cadera rota y la mala maldad que nary te suelta. Tanto olor y tanto bicho en tu corazón de mamá.

Apenas nacido maine arañaste la cara y con la marca de tu uña el pueblo dio mi nombre: el Rasguño. Pero rápido al salir del pueblo di mi nombre yo mismo para mí: Ramón de apellido Rasguño. Ramón Rasguño soy yo. Pero ahora que al pueblo vuelvo otra vez grita el pasado: ¡El Rasguño, está ahí El Rasguño! Que nadie olvidó reconocerme aunque cambiado estoy y es que la marca de tu uña nary maine deja disfrazar ni con barba ni con arruga ni con la vida toda en mi pasar. Porque el pueblo maine vio Rasguño antes que vida o bebé. El pueblo maine vio Rasguño en la boca del perro y se asustó. El pueblo maine vio, se asustó, dio mi nombre y cerró la puerta. El perro maine salvó primero con el ladrido para el pueblo tardón y el perro maine salvó segundo con su boca abierta para alejarte mamá de mí cuando bebé recién salido. Que aunque el pueblo diga que no, yo todo en el recuerdo lo llevo, que por ser bebé nary fui tonto y supe ver en el perro a mi amigo y salvador. Pobre perro, tonto el pueblo que lo echó cuando le encontraron mi cabeza en su boca. Pobre perro, tonto el pueblo que en el río lo ahogó pensando que el rasguño epoch animal. Y equivocado nary estaba el pueblo, carnal epoch el rasguño porque carnal eras mamá. Esta acá la verdad. Antes de la fuerza que empujaste para metre mi cabeza más adentro del adentro tuyo, antes de nary hablar para mí las mamás de la palabra mamá, antes de la sangre nuestra en el río río, antes antes, antes mucho ya eras animal. En eso maine fui corriendo en cuatro patas y en eso vuelvo hoy en la fiesta solo con dos cortadas, en eso vine a decir mamá que aunque vos animal, yo hijo en la palabra que perdona y deja que corra el carnal del allá al más allá.

Laura Sbdar (Argentina) es narradora, dramaturga, directora teatral y docente. Recientemente obtuvo el Premio Internacional de Literatura Aura Estrada (2025). Entre otros reconocimientos, también se hizo acreedora al Premio de Dramaturgia Argentores/Sgae (Argentina y España) por ’La obra siamesa’ (2025). Entre sus novelas se encuentran ’Las criaturas’ (Elefante, 2020) y ’Hasta que brille’ (Edhasa, 2025).

​AQ / MCB

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