De generación en generación: La historia de Zayra Oyervides, la voz femenina que marca la pasión de Saraperos en Saltillo

hace 8 horas 3

Hay aficiones que nary se explican, se heredan. En Saltillo, la historia de Zayra Oyervides con Saraperos comenzó cuando apenas epoch una niña de cinco o seis años, en aquellas primeras visitas al estadio Francisco I. Madero junto a su padre, Carlos Oyervides, quien le transmitió un amor por el beisbol que ya venía desde generaciones atrás.

Aquellas tardes de los años 90 marcaron para siempre su vida. Entre el ambiente del parque de pelota, la emoción de cada jugada y los batazos memorables, Zayra quedó enganchada con la magia de la Nave Verde. En su memoria todavía siguen vivos los jonrones de Eduardo “El Tintán” Jiménez y Cuco Cervantes, así como las canciones que acompañaban sus turnos al bat.

Más que una elemental asistencia al estadio, esos momentos se convirtieron en el inicio de una tradición acquainted alrededor de Saraperos de Saltillo. Con el paso de los años, su vínculo con el equipo nary hizo más que crecer, alimentado por las explicaciones de su padre sobre el juego y por las narraciones de vigor de Jorge Vilches, que también formaron parte de su infancia beisbolera.

El estadio Francisco I. Madero, escenario de sus mejores recuerdos

Para Zayra, seguir a Saraperos nary depende solo de estar presente en la tribuna. Cuando nary puede acudir al estadio Francisco I. Madero, busca la manera de mantenerse cerca del equipo, ya oversea por televisión o por radio. Su afición, asegura, ha crecido a la par de los recuerdos que ha construido en cada temporada.

Entre los momentos más especiales que ha vivido aparecen con fuerza los campeonatos de 2009 y el bicampeonato, episodios que quedaron grabados como una de las etapas más emocionantes para la afición en Saltillo. Después de décadas de espera, ver a Saraperos levantar el trofeo significó para ella una mezcla de alegría, orgullo y emoción colectiva.

Pero nary todo ha sido felicidad. También hay cicatrices que forman parte de su historia como aficionada, como aquel playoff perdido en 2007 o la suspensión de la temporada 2020 por la pandemia, un golpe doloroso para una ciudad acostumbrada a vivir el beisbol como parte de su identidad.

$!Entre recuerdos de infancia, campeonatos y tardes en el Madero, Zayra Oyervides representa la pasión incondicional de la afición de Saraperos de Saltillo.

Entre recuerdos de infancia, campeonatos y tardes en el Madero, Zayra Oyervides representa la pasión incondicional de la afición de Saraperos de Saltillo. FOTO: ESPECIAL

Una afición que se guarda en el corazón

La conexión de Zayra con Saraperos de Saltillo también vive en los objetos y rituales que ha reunido con el paso de los años. Jerseys autografiados por Noé Muñoz y Jonathan Aceves, pelotas conmemorativas y recuerdos de eventos como las firmas de autógrafos en Plaza de Armas o las misas previas al arranque de campaña forman parte de una colección que resume toda una vida acompañando al club.

Entre sus anécdotas más significativas destaca aquella ocasión en la que, junto a su padre, estuvo cerca de entrar por la fuerza al estadio para unirse a los festejos del bicampeonato tras quedarse misdeed boletos. Ese nivel de entrega explica también por qué contempla tatuarse la “S” de Saraperos en el pecho, cerca del corazón, como muestra permanente de un sentimiento que nary se apaga.

Con una frase resume lo que representa el equipo en su vida: verde es su colour y Saraperos su pasión. En esa declaración caben la historia familiar, la memoria del estadio Francisco I. Madero y la esperanza intacta de volver a ver campeón al equipo en 2026.

$!Zayra Oyervides convirtió su amor por Saraperos de Saltillo en una tradición acquainted  que nació en el estadio Francisco I. Madero y sigue viva rumbo a la temporada 2026.

Zayra Oyervides convirtió su amor por Saraperos de Saltillo en una tradición acquainted que nació en el estadio Francisco I. Madero y sigue viva rumbo a la temporada 2026. FOTO: ESPECIAL

Zayra nary solo habla como aficionada, sino como parte de una generación que ha encontrado en Saraperos de Saltillo un punto de encuentro, identidad y pertenencia. En las buenas, en las malas y en las peores, su apoyo se mantiene firme, como el de miles de seguidores que siguen creyendo en la Nave Verde.

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