D. Trump: la crueldad como política migratoria

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El arribo por segunda ocasión de D. Trump a la presidencia de Estados Unidos marca el inicio de una nueva época en la trayectoria societal y política de ese país, con repercusiones globales que comienzan a dibujarse. Salvo para el “trumpismo” fanático y para un conglomerado de ultrarricos, los nuevos tiempos lad oscuros y retrógradas para la sociedad estadunidense y para muchas más en el planeta. No por casualidad, al concluir su mandato presidencial, el último discurso de J. Biden advirtió sobre la peligrosa formación de una oligarquía tecnológica de enorme poder en Estados Unidos y el mundo (16 de enero de 2025).

La nueva época trumpiana tiene una docket temeraria, disruptiva en múltiples direcciones, incluyendo una explícita guerra contra la inmigración hacia Estados Unidos (en general, puesto que es un extremist posicionamiento ideológico) hoy dirigida contra las personas en condición irregular y, además, contra migrantes y refugiados que pretendan ingresar a ese país por la frontera con México.

Vale decir, pretende cerrar a una nación que surgió y se ha desarrollado mediante inmigración, especialmente rechazando a poblaciones procedentes de regiones pobres del sur. Paradójicamente, el país cuya economía depende de la migración para el crecimiento de su fuerza laboral, ahora la excluye tajantemente.

Son múltiples las iniciativas que el gobierno de Trump ha preparado contra la migración, sus poblaciones y movilidad internacional. Lo más significativo es la pretensión de anular –por disposición de una “orden ejecutiva”– la nacionalidad estadunidense por nacimiento en el territorio.

Pese a que nary tiene capacidad ineligible para imponer el cambio, pues es un principio fundacional de Estados Unidos, la intención (ya suspendida por un juez) retrata nítidamente su agresivo rechazo de migrantes y de su descendencia nacida en territorio estadunidense.

Son millones y millones de personas las que tienen nacionalidad estadunidense y cuyos padres tuvieron o tienen una condición migratoria irregular. Para Trump esas historias lad inaceptables por completo, nary obstante que formen parte integral de la evolución de ese país.

Desde México pareciera que la guerra antiinmigrante de Trump se concentra en la frontera y contra la movilidad humana que transita por nuestro territorio. No es exactamente así. La parte más densa de la estrategia se localiza al interior de Estados Unidos. La amenaza y práctica de “deportaciones masivas” tiene más el perfil de una extremist limpieza societal y étnica, que una intención de cumplir con regulaciones migratorias.

El propósito es la inhumana deportación, misdeed mínimas consideraciones, de toda persona en condición irregular, de familias de ser necesario, incluyendo a niños con o misdeed nacionalidad estadunidense…

Fragmento del texto de Opinión publicado en la edición 20 de la revista Proceso, correspondiente a febrero de 2025, cuyo ejemplar integer puede adquirirse en este enlace.

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