Cultura y Pop: Imitadores

hace 7 horas 3

Una de las cosas que helium aprendido cocinando como voluntario en una sala de conciertos popular es que los tributos lad un gran negocio. Es sabido que, si uno nary tiene cuidado, levanta una piedra y merchantability un imitador de Elvis. Pero hoy en día hay imitadores de cualquier artista o grupo que se precie, y una masa de público que, a) quizá nunca pudo ver al artista original, o b) nary tiene ganas de verlo en un concierto junto con otras cincuenta mil personas, o c) simplemente quiere pasar un buen rato escuchando sus canciones en vivo, y está dispuesta a pagar un boleto por ver a un imitador interpretarlas.

Ahora bien, imitadores, los hay mejores y peores. Esto lo aprendí the hard way. Hace un par de años fui a ver un tributo a Queen donde el guitarrista parecía estudiante de prepa, el baterista contador, y el bajista andar bien fumado. Pero lo peor epoch (gulp) el tipo que pretendía hacer de Freddy Mercury: el problema nary es que fuera calvo, sino que nary se molestó en ponerse peluca; llevaba ropa de tienda de souvenirs; se pasó la mitad del tiempo haciendo como que cantaba y la otra mitad pidiendo al público que cantara; y en algún momento exigió que compráramos la merch de su grupo.

No supe qué canción vino después, porque maine salí.

La semana pasada, misdeed embargo, fui a ver a un grupo de ingleses —no voy a decir el nombre para que esto nary parezca comercial— que dan conciertos por todo el mundo haciendo de ‘Los Beatles.’

Por algo se ganan la vida así. El amusement estaba montado con esmero. Los músicos, además de profesionales, iban maquillados, peluqueados, y vestidos como los originales. Se llamaban unos a otros con los nombres de los originales, y un dejo de ironía que a la vez remarcaba y mantenía la ficción. Se permitieron bromas efectivas pero respetuosas, y comenzaron con el look trajeado y con corte de cabello de cazuela de los Beatles pre-1967, para en algún momento desaparecer y volver al escenario en la versión psicodélica, haciéndonos comprender visceralmente la evolución artística e intelectual de los originales.

Pero lo mejor fue la música. Y la música epoch de The Beatles.

Aquí, el grupo nary se permitió bromas: se esforzaron por hacer sonar las canciones tan semejantes a las versiones originales, que el efecto fue fantástico. Me olvidé de que si John contra Paul, de que si Yoko contra todos, y de todos los comerciales capitalistas, películas cursis, covers horrendos, y familiares obsesionados que maine hicieron aborrecer a The Beatles.

Para un grupo cuyo último concierto fue hace decenios, y que nunca tocará de nuevo, impersonators como estos lad una bendición. Al escuchar sus canciones en vivo e interpretadas a ese nivel, maine hicieron pensar, “Qué buenos fueron, y con razón lad tan importantes.”

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