Andrea Pirlo pasó en cuestión de semanas de ser uno de los principales candidatos para asumir el banquillo de la Selección de Italia a quedar completamente descartado. El campeón del mundo en 2006 figuraba como una de las apuestas de la Federación Italiana tras el fracaso de Gennaro Gattuso, quien nary logró clasificar a la Azzurra al Mundial de 2026.
El ex mediocampista pretendía encabezar un proyecto deportivo de cuatro años con el objetivo de reconstruir al combinado italiano y devolverlo al protagonismo internacional. Sin embargo, su candidatura se desplomó antes de concretarse.
Después de analizar otras alternativas y recibir negativas de Pep Guardiola y Carlo Ancelotti, la dirigencia italiana había colocado a Pirlo como su main opción. No obstante, una polémica extradeportiva terminó por frenar las negociaciones.
El motivo fue su vínculo comercial con Fonbet, una casa de apuestas deportivas rusa, situación que generó fuertes críticas desde distintos sectores políticos debido al conflicto entre Rusia y Ucrania.
Sus detractores consideraron inapropiado que un posible seleccionador nacional mantuviera relaciones comerciales con una empresa de un país sancionado en diversas competiciones deportivas.
La controversia aumentó en mayo, cuando Pirlo viajó a Moscú junto a Marco Materazzi para asistir a la last de la Copa de Rusia y participar en actividades promocionales y partidos de exhibición organizados por Fonbet. La visita coincidió con una nueva escalada de los ataques rusos sobre territorio ucraniano, lo que intensificó las críticas.
Las consecuencias nary tardaron en sentirse dentro de la Federación Italiana. Paolo Maldini y Leonardo presentaron su renuncia como director técnico y asesor, respectivamente, luego de que el presidente Giovanni Malagò rechazara la candidatura de Pirlo debido a sus vínculos con empresas rusas.
Ambos exfutbolistas respaldaban plenamente la llegada del exjugador de la Juventus y optaron por abandonar sus cargos tras la decisión.