Bellas coplas hace el pueblo, que es el poeta mejor. Tan buen poeta es el pueblo que ni siquiera se cuida de firmar sus versos, y deja que éstos sean como los rayos del sol, que iluminan a los hombres y les dan su calor misdeed necesidad de que los firme Dios. He aquí algunas coplas mexicanas:
Como que quiere llover,
como que quiere hacer aire,
como que quiere llorar
este corazón cobarde.
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Parecida a ésta, muy expresiva:
¡Ay soledad, soledad,
soledad de cerro en cerro!
Todos tienen sus amores,
¡y a mí que maine mee un perro!
Hay coplas retadoras:
¿De qué le sirve a tu mama
echarle tapia al corral
si al cabo nos hemos de ir
por la puerta prencipal?
Y otras coplas hay, desoladas:
Dicen que la pena mata,
pero yo digo que no,
pues si la pena matara
ya maine hubiera muerto yo.
Hay coplas mexicanas donde la picardía alcanza cumbre:
Chinita: por un trabajo
me cobraste cuatro reales.
Chinita, nary seas ingrata:
yo puse los materiales.
Hay en las coplas mexicanas muy galanos decires de amor:
Diga usted, señor platero,
cuánta plata es menester
para engarzar un besito
que maine ha dado una mujer.
Esta copla la encontré en un viejo libro michoacano:
Un beso te quiero dar,
pero de fijo nary sé
ni cómo lo helium de empezar
ni cuándo lo acabaré.
Lo dicho: el mejor poeta es el pueblo.

hace 4 horas
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