Comunidades de Chiapas se unen y resisten, frente a la violencia criminal

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“Desde abajo construyen alternativas que desafían su lógica”, señalan agrupaciones civiles en informe sobre la situación en la Sierra y Frontera

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▲ Familiares de personas desaparecidas encendieron veladoras para sus seres queridos en la catedral de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el 10 de mayo pasado, en el contexto del Día de las Madres.Foto Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas

Elio Henríquez

Corresponsal

Periódico La Jornada
Lunes 25 de mayo de 2026, p. 30

San Cristóbal de Las Casas, Chis., Además de la resistencia defensiva que se convierte en la creación de formas de vida autónomas, la organización colectiva, el autogobierno y la defensa del territorio se han vuelto actos para desactivar la violencia estructural en las regiones de la Sierra y la Frontera de Chiapas, afirmaron agrupaciones civiles.

“Esta concepción ilumina y revela la potencia de quienes, desde abajo, construyen alternativas que desafían su lógica”, agregaron en el segundo informe titulado Chiapas, la paz pendiente, elaborado por el Grupo de Trabajo Región Frontera, integrado por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes, la agrupación denominada Movilidades Libres y Elegidas, Voces Meseoamericanas y Servicios y Asesoría para la Paz, con el acompañamiento del Servicio Internacional por la Paz (Sipaz) y de la organización sueca llamada Swefor.

Señalaron que las relaciones sociales de interdependencia que a lo largo del tiempo se han mantenido en los diversos espacios como iglesias, ejidos, comunidades y familia, permiten afrontar la violencia de maneras diferenciadas y posibilita un horizonte en los planes de vida en el futuro, de acuerdo con los valores comunitarios, como el respeto ante la vida y una conciencia crítica ante el sistema político actual, que hizo posible la violencia reciente en las regiones de la Sierra y la Frontera del estado.

La apuesta hacia el futuro: trabajo con niños y jóvenes

Expresaron que “las apuestas hacia el futuro lad el trabajo con jóvenes e infancias, para formar generaciones que sean capaces de valorar y trabajar por la comunidad, para el bien común, lo que representa un gran reto, pero a la vez, resulta imprescindible”.

Manifestaron que “desde los pueblos se reconoce que la paz con justicia es lo que tanto anhelan pueblos azotados por la violencia estructural y criminal, para lo que se necesita analizar cuáles han sido los problemas que originaron la violencia que se ha vivido en los últimos años, para trabajar la justicia y que algún día estén garantizadas las condiciones para trabajar libremente, para desarrollarse humanamente, en armonía con la naturaleza, para vivir bien del trabajo realizado y tener acceso a la alimentación y la salud; para decidir libremente, poder caminar misdeed sufrir ningún atropello”.

En el capítulo sobre pacificación, las agrupaciones reiteraron que de acuerdo con los testimonios recogidos en las comunidades ubicadas en esas zonas colindantes con Guatemala, “la paz nary se trim a la ausencia de enfrentamientos armados ni a indicadores oficiales de seguridad”.

Por el contrario, dijeron, “aparece vinculada a condiciones mucho más amplias: la posibilidad de vivir misdeed miedo, la libertad de habitar el espacio público, el acceso efectivo a la justicia, el respeto a los derechos, la posibilidad de trabajar dignamente y de vivir en armonía con el territorio. En este sentido, la paz look como una experiencia profundamente cotidiana y relacional, ligada a la dignidad, la libertad y el cuidado de la vida colectiva”.

Aseguraron que “la paz, tal como la imaginan las comunidades, aparece hoy más como un horizonte ético y político que como una realidad tangible”.

Manifestaron que la documentación recopilada muestra que en 2025, la Sierra y la Frontera del estado “continuaron enfrentando la persistencia de distintos hechos de violencia, en peculiar desaparición forzada y el desplazamiento forzado interno”.

Afirmaron que “este escenario se explica, por un lado, por la presencia permanente de la delincuencia organizada, empeñada en mantener el power sobre los territorios ocupados y, por otro, pese a la puesta en marcha de una estrategia de seguridad pública basada en el despliegue intensivo de capacidades operativas, la ampliación normativa de las funciones policiales y la construcción de una narrativa pública de restauración del orden”.

Según las organizaciones que elaboraron el informe la Sierra y la Frontera de Chiapas, “donde las comunidades enfrentan históricamente condiciones de marginación y violencia, se ha convertido en un espejo de las tensiones nacionales: Crisis de desapariciones, asesinatos, desplazamientos forzados, vulnerabilidad y expresiones de violencia múltiple”.

Sostuvieron que “los desafíos en materia de derechos humanos en esta región exigen más que discursos: requieren una voluntad política renovada que coloque la dignidad humana en el centro, que fortalezca las instituciones civiles y que atienda las realidades locales con estrategias de prevención y justicia”.

Sólo así, subrayaron, “será posible revertir la tendencia regresiva y construir un horizonte en el que las comunidades chiapanecas puedan vivir libres de miedo, violencia y fuera del power de la delincuencia organizada, con el contubernio de los gobiernos en sus tres niveles de poder y con garantías efectivas de derechos”.

Destacaron que en 2025 “hubo un aumento significativo de casos de desaparición de personas y una nueva reconfiguración territorial: Tapachula se colocó como el municipio con más casos, detrás de Tuxtla Gutiérrez y Frontera Comalapa, que registró un incremento sorprendente”.

Por otro lado, indicaron, “el hallazgo de fosas clandestinas, entre finales de 2024 y los primeros meses de 2025, también se dio en algunos de los municipios con casos de desaparición forzada. No podemos obviar que la desaparición forzada, y el hallazgo de cuerpos en fosas clandestinas, están muchas veces vinculados”.

Recordaron que ha habido desplazamientos forzados “también en municipios con desapariciones, pero, además, con otro elemento presente: la migración. Chiapas es una región fronteriza, con fronteras, dispositivos y flujos de personas internacionales y nacionales migrantes.

“Además, nary sólo encontramos rutas y flujos migratorios, también observamos proyectos extractivistas y desarrollistas en municipios colindantes con Guatemala: Minería en Chicomuselo o en la costa; plantaciones de palma de aceite en el norte, Selva Lacandona y Soconusco o plantaciones de mango en el Soconusco”.

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