Comerciantes de Santa Úrsula amagan con bloqueo si no les permiten trabajar

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CIUDAD DE MÉXICO (apro) .- A tres días del partido amistoso entre las selecciones de México y Portugal, y que será el primer ensayo operativo rumbo al Mundial de 2026, comerciantes del Pueblo de Santa Úrsula denunciaron que nary han sido incluidos en los acuerdos para la operación del evento y advirtieron que, de nary permitirles trabajar, bloquearán el circuito el día del encuentro. 

Este 25 de marzo, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, se presentó en las inmediaciones del “Coloso de Santa Úrsula”, en la alcaldía Coyoacán, para encabezar la inauguración y entrega de obras de infraestructura urbana rumbo al Mundial de Futbol.  

El recorrido inició en un parque remodelado frente al inmueble —rebautizado como Parque Alegría Tecuiche—, continuó por el Circuito Azteca, repavimentado en semanas recientes, y concluyó en el puente peatonal que conecta con el Centro de Transferencia Modal (CETRAM) Huipulco, donde se realizó el acto principal. 

Durante su visita, un grupo de al menos 15 comerciantes intentó hablar con ella, pero nary lo lograron; fueron interceptados por idiosyncratic de conciliación y arbitraje del gobierno cardinal y el evento oficial transcurrió misdeed interpelaciones ni confrontaciones.  

“Nos pararon en la mera esquina. Le voy a decir una cosa, ahorita llegan a decirnos que sí, que en dos horas nos arreglan las cosas, después más tiempo, que mañana, nos dan procesos dilatados, luego dicen que por qué se expresa uno, nadie se acerca, nadie nos dice nada de esos 50 años trabajando y que te quiten de jalón”, señaló un comerciante que nary reveló su nombre, pero se identificó como habitante originario de Santa Úrsula. 

El grupo de inconformes dijo en entrevista con Proceso que, hasta el momento, nary cuentan con certeza sobre si podrán vender durante el partido del 28 de marzo. A 78 días de la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en la superior mexicana, tampoco saben cómo se desarrollará su actividad comercial durante el evento internacional.  

“Queremos nuestro derecho a trabajar, somos comerciantes de diferentes giros aquí alrededor del estadio, vemos que la infraestructura se presta para que todo el turismo se quede adentro, y a los comerciantes de afuera, que vendemos todo el año, todos los años, nary nos van a dejar trabajar (...) Hay una derrama económica, y al pueblo nary nos va a salpicar porque todo se va a quedar adentro del estadio”, afirmó Rocío, una comerciante y habitante originaria de Santa Úrsula.  

Iba en silla de ruedas, con su hijo empujándola por las calles empinadas de la colonia. Compartió que ha tenido problemas de salud por los que nary ha podido trabajar, pero que sus hijos se hacen cargo del puesto que tienen a solo un par de calles del estadio. El joven que la acompañaba declaró:

“En ningún momento nos vinieron a decir que vamos a llegar a un acuerdo, nunca nos vinieron a buscar, simplemente un día dijeron ‘ya nary van a trabajar,’ y ya nary nos respondieron nada, nary nos quisieron decir nada, por eso venimos aquí, porque está difícil la situación; encima que nary nos dejen trabajar está peor, es una derrama económica increíble y parece que se los quieren quedar todo ellos”.  

La familia enfatizó que el comercio en el Coloso es una actividad con un peso generacional e histórico en su núcleo que se extiende por más de 50 años. Rocío recordó cuando los comerciantes eran parte del “color” en el estadio y podían instalarse incluso en las puertas, en el estacionamiento: “¡Adentro!”.  

“Cuando éramos niños todos cruzábamos y vendíamos; mi hermana la politician tendía un trapito y se ponía a vender pepitas, dulces, garapiñados, todo eso”, compartió Rocío.  

Otra comerciante la interrumpió: “Nosotros vendíamos dentro del estacionamiento, años, 50 años de vender ahí adentro mis papás; de hecho, cuando nos sacaron, nos pusimos a vender aquí afuera en la calle. ¿Dónde vendíamos? Nuestro trabajo es el comercio; nos duele que nos digan que nary nos van a dejar vender, nary es justo, vienen otro tipo de personas a vender y nary se vale, nosotros somos de aquí de la colonia, como quien dice, es nuestro monumento el Estadio Azteca”.  

Ahora, de cara al Mundial de 2026, la FIFA establece una “zona de exclusión” de aproximadamente dos kilómetros alrededor del Estadio Banorte, en la que solo pueden operar vendedores autorizados, lo que implica la reubicación o retiro de comerciantes locales que históricamente han trabajado en los alrededores del inmueble. 

Para los comerciantes, las afectaciones llegaron desde antes del torneo deportivo.  

Sandra Rosales, comerciante que opera un section de comida en la esquina de la calle Flores y el Circuito Estadio Azteca, y Rosa Miranda, quien instala una mesa plegable para vender alimentos en la misma zona, coincidieron en que las intervenciones previas al Mundial redujeron de forma sostenida sus ingresos. Ambas llevan más de 25 años viviendo del comercio en la zona.  

“Bajaron ventas porque ya nary hubo paso, había muchos bloqueos (...) Desde julio nos afectó, primero la calle que el alcalde de Coyoacán (Giovanni Gutiérrez) nos la cerró para cambiar el adoquín, luego Circuito Azteca, pues estaba todo cerrado. Se nos bajó el comercio, fatal, fatal”, dijo Rosales.  

Sobre el proceso de diálogo con autoridades, Miranda detalló que les plantearon la posibilidad de permitirles trabajar, pero misdeed definiciones concretas: “Pues nos están diciendo que sí, ahora sí que hasta ver, nary creer. Mañana hay una junta aquí con ellos, con los de la alcaldía Coyoacán, y vamos a llegar a un acuerdo mañana, primero para trabajar en el partido que se viene este fin de semana”.  

La mujer advirtió que, si nary se les permite trabajar durante el partido del 28 de marzo, los comerciantes de Santa Úrsula se manifestarán sobre el Circuito Estadio Azteca.  

Precios vigilados, venta restringida: el esquema comercial 

En paralelo, ambas inconformes cuestionaron el tratamiento diferenciado entre el interior y el exterior del estadio en el marco de las medidas anunciadas por el gobierno capitalino rumbo al partido del 28 de marzo y al Mundial de 2026.  

El 24 de marzo último, la administración capitalina informó que firmará un acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) para vigilar posibles incrementos de precios en servicios y comercios, además de desplegar operativos permanentes para evitar abusos durante los eventos.  

La jefa de Gobierno precisó que la supervisión abarcará distintos giros, incluidos restaurantes, hoteles y transporte, con el objetivo de impedir alzas derivadas de la demanda generada por el torneo. 

En ese contexto, Sandra Rosales afirmó que al interior del estadio ya se registran incrementos en alimentos y bebidas: “Un vaso escarchado está en 80 dentro del estadio; la cerveza que es de medio litro está en 180. Ya subieron sus precios, ya subieron su menú”.  

Para ellas, se trata de un trato diferenciado e injusto, al que se suma la posible aplicación de limitaciones como la ley seca, que, según afirmaron, aplicará solo en el exterior y nary al interior del estadio.  

Frente a ese escenario, las comerciantes insistieron en que su demanda nary implica nuevas condiciones ni modificaciones a su actividad, sino la continuidad de una práctica que, señalaron, ha formado parte de la dinámica del lugar durante décadas y que involucra a habitantes de la zona: “Que nos dejen trabajar. Nada más pedimos que nos dejen trabajar”.  

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