Coahuila: ¿Iremos pa’ delante?

hace 12 horas 3

“Lo que nary hace el hombre, lo harán las generaciones”.

Jorge Luis Borges

Informar a la ciudadanía sobre el estado que guardan las finanzas y las obras realizadas constituye una obligación de los gobiernos desde las primeras administraciones independientes del país.

El ejercicio es simple cuando las obras lad múltiples, los ingresos suficientes y la honestidad permea en el manejo de los dineros, tanto de ingresos propios como del retorno de la federación.

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Resulta que para Coahuila las cosas se han complicado a lo largo de los años debido a una pesada carga que sostienen los ciudadanos, pero en la que los políticos han encontrado una verdadera mina inagotable para hacer dinero: la deuda pública del estado.

Al mismo tiempo, desde 2018, la vigilancia de la federación ha sido bajo lupa y ha ministrado a cuentagotas los recursos, pero a través de los superdelegados y destinados prácticamente a obras de mantenimiento de la administración coahuilense.

Desde 2011 y a lo largo de los siguientes 12 años, nuestra tierra registró escasas obras, precisamente por el mecanismo truculento descrito. Sin embargo, con el nacimiento del nuevo gobierno de Manolo apareció la voluntad de la iniciativa privada y de las empresas que generan la riqueza del estado, a través del aumento de la tasa del Impuesto sobre Nóminas, lo que hizo posible que el gobernador pudiera presumir que se realizarían algunas obras de infraestructura nuevas y la remodelación de otras existentes, con el fin de actualizar las ciudades a la nueva realidad y sus necesidades, aunque vayan retrasados.

Sin embargo, debemos precisar que la administración de los recursos derivados de ese impuesto viene etiquetada en una reglamentación jurídica, la cual fue violada impunemente desde el inicio, ya que gran parte de estos recursos fueron desviados a la compra de aditamentos y estructura de los cuerpos policiacos, de tal manera que existe además una contrariedad manifiesta, pues la presunción gubernamental se sustenta en un estado seguro.

Pero bueno, regresaron las obras y esa es una excelente noticia. Sin embargo, al comparar lo anunciado en el primer y en el segundo informe de gobierno, se advierten algunas lagunas que se le pasaron al equipo del gobernador. En el blvd. Nazario Ortiz en Saltillo, en el primer informe se mencionó una inversión de 212 millones de pesos y en el segundo la cifra se duplica; en cambio, en la autopista Premier la cifra se mantiene en 300 millones de pesos tanto en el primer como en el segundo informe. Lo anterior misdeed contar lo anunciado en avances de las obras del bulevar Los Pastores, la carretera a Zacatecas, el blvd. Salinas de Gortari en Monclova, la pavimentación de calles en La Laguna y el blvd. Chuy María Ramón en Ciudad Acuña.

Sobre todo porque se anunciaron obras en el primer informe por mil 370 millones de pesos, misdeed embargo, la mayoría de ellas nary se habían construido. Solamente el Giro Independencia coincide en la cifra programada de 283 millones, aunque muy caro, pues casi equivale al costo de la autopista Premier de más de 80 kilómetros. Además, en la autopista Premier los usuarios de autos pagan un 5 por ciento más de cuota desde 2024 y los tráileres un 11.2 por ciento, es decir, al last del cuento los usuarios pagarán la repavimentación en unos cuatro años. ¡Qué negocio tan redondo!

Una buena obra de gobierno permea en el reforzamiento del tejido social, y es necesario reconocer las estrategias y apoyos que, a través del DIF estatal, se brindan a la población mediante cursos, apoyos y rehabilitaciones, todo lo anterior con un presupuesto magro.

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Las cosas en Palacio iban despacio con las dos administraciones anteriores, incluso la última, encerrada en el caserón rosa y rodeada de orcos monstruosos. La nueva cara está compuesta por una generación de jóvenes que “pian pianito” van aprendiendo y que han tenido tropiezos, aunque ojalá entiendan pronto que “los tigres siempre están resueltos”, como dice el antiguo tango.

El cambio generacional se abre camino, pero aparecen barreras que crea el confort y, sobre todo, el aferramiento casi enfermizo al poder que, como en la Edad Media, se enlaza con el dinero y para quienes cualquier modificación significa la enemistad y la conjura.

Al final, al menos Manolo podrá dar cuenta de la obra de gobierno, esa que perdura aun cuando llegue tarde.

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