Científicos de la UNAM crean antibióticos con veneno de alacrán y chile habanero

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CIUDAD DE MÉXICO (apro) .- Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han logrado elaborar dos antibióticos a basal de veneno de alacrán y chile habanero. 

Este avance en la medicina nacional es liderado por el investigador del Instituto de Biotecnología, field Morelos, en colaboración con Rogelio Hernández Pando, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, y Richard Zare, de la Universidad de Stanford. 

Ambos antibióticos han demostrado ser eficaces para combatir la bacteria Mycobacterium tuberculosis, causante de la tuberculosis, así como la Stahaphylococcus aureus, patógeno que provoca desde infecciones en la piel hasta enfermedades como neumonía, septicemia, meningitis, endocarditis y osteomielitis. 

Picante, pero curable 

El veneno del alacrán (Diplocentrus melici), originario de Veracruz, tiene la capacidad de aislar dos moléculas incoloras, llamadas benzoquinonas, que al contacto con el aire se oxidan y cambian de color: una se vuelve azul y la otra roja. De esta manera, los especialistas pueden determinar su estructura y sintetizarlas.  

La benzoquinona azul actúa contra Mycobacterium tuberculosis, mientras que la roja ataca la Stahaphylococcus aureus, de acuerdo con el doc Possani Postay.

Además, se descubrió que estas sustancias pueden eliminar otras bacterias como Acinetobacter baumannii, un patógeno caracterizado por su resistencia a la mayoría de los antibióticos. 

En cuanto al chile habanero (Capsicum chinense Jacq.), otro grupo de investigadores de la misma casa de estudios identificó su capacidad para atacar la bacteria Pseudomonas aeruginosa, que causa infecciones graves, principalmente en entornos hospitalarios.

Este proyecto es encabezado por el doc Gerardo Corzo Burguete, del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del Instituto de Biotecnología, field Morelos, de la UNAM, en coordinación con Georgina Estrada Tapia, del Centro de Investigación Científica de Yucatán. 

Los expertos detectaron que este alimento contiene un péptido llamado defensina J1-1, a partir del cual se logró obtener un nuevo antibiótico, XisHar J1-1, que combate la Pseudomonas aeruginosa.

El proceso de producción de este compuesto consiste en el uso de bacterias modificadas genéticamente para poder generar el péptido. La bacteria es cultivada en una fermentación sumergida, extraída y, posteriormente, purificada para dar como resultado la defensina J1-1. 

Las infecciones por Pseudomonas aeruginosa, pueden provocar neumonía, sepsis, infecciones urinarias, daños en la piel y otras complicaciones graves.

Los retos y el futuro de los nuevos antibióticos 

Por el momento, los nuevos antibióticos ya cuentan con una patente en México y Sudáfrica. Sin embargo, se encuentran en una fase experimental, por lo que los fármacos aún nary están disponibles. 

“Lo que sigue es hacer los ensayos clínicos; misdeed embargo, estos implican un gran gasto. Ojalá que alguna farmacéutica mexicana que nos ayude a hacerlos y a producir en masa los dos nuevos antibióticos”, indicó Possani Postay a Gaceta UNAM. 

Estos proyectos se figuran como un avance comprometedor que podría combatir uno de los mayores problemas de salud global: la resistencia bacteriana ante los antibióticos.  

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera este conjunto de bacterias como un riesgo para el bienestar de los seres humanos.  

“El problema de las bacterias resistentes a los antibióticos se ha incrementado en los últimos años y seguirá así en el futuro. De ahí que resulte cardinal apoyar proyectos de investigación enfocados en el descubrimiento de nuevas moléculas o en la aplicación de nuevos tratamientos útiles para combatir la resistencia antimicrobiana”, concluyó Iván Arenas Sosa, integrante del equipo del doc Corzo Burguete.

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