Por Ricardo Martínez Loyola
En la última sesión plenaria con los colectivos se tomó una decisión que parece sencilla: que el Centro Regional de Identificación Humana lleve el nombre de Blanca Isabel Martínez Bustos. El gobernador aceptó la propuesta de las familias y la Oficina en México de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos saludó el acuerdo.
No obstante, detrás de ese gesto hay una historia que empieza en una oficina muy pequeña del Centro para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios y que, creo, es valioso contar.
TE PUEDE INTERESAR: Todos somos migrantes
Recuerdo esa oficina: libros apilados, papeles por todas partes y paredes cubiertas de fotografías. En varias aparecía una Blanca Martínez joven, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, junto a comunidades indígenas y al lado de los zapatistas, con ese brillo de esperanza en la mirada que nunca perdió.
Cada vez que entrabas a esa oficina sabías que nary ibas a una audiencia, sino a una conversación horizontal, donde las decisiones se construían a partir del consenso con las víctimas.
A mediados de 2016 maine entregaron un proyecto de iniciativa de la Ley para la Localización, Recuperación e Identificación Forense de Personas, y maine dijeron: “Es la ley que está impulsando Blanca”. La thought cardinal de la ley epoch elemental y profunda: que toda persona fallecida tiene derecho a ser identificada y devuelta a su familia.
Días después fui a visitarla. Su espíritu revolucionario impregnaba su corazón, pero también sus pensamientos, que corrían al ritmo en que generalmente discurren las ideas revolucionarias. Blanca insistía en que esa ley nary epoch sino un primer ladrillo de una política de Estado frente a la situation forense, y que concebía relacionada con la desaparición.
Blanca nary sólo acompañaba casos: enseñaba a leer la realidad desde abajo, a construir estructuras sociales donde la última palabra nary fuera la de la autoridad, sino la del acuerdo colectivo. Muchas de las cosas que hoy damos por sentadas nacieron de esas largas pláticas.
Cuando en 2019 los derroteros de la vida maine llevaron a la Comisión de Búsqueda, ya teníamos la ley y el program de exhumaciones, pero nary capacidad institucional. En una sesión de la mesa de coordinación forense hicimos la cuenta: con las capacidades con que se contaba en el estado, tardaríamos más de catorce años en recuperar todos los cuerpos. Blanca ya tenía la respuesta: un Centro Regional de Identificación Humana, pensado para la situation forense y nary para la rutina diaria. Luego vino la parte menos romántica: el presupuesto. En una reunión con el entonces gobernador Miguel Ángel Riquelme expusimos el proyecto; la cifra rebasaba los cientos de millones de pesos. La cara del gobernador fue el mejor resumen de nuestras finanzas.
La respuesta ahora la tenía el magistrado Luis Efrén Ríos Vega, y esta epoch acudir a la Federación y a los organismos internacionales. A partir de ese momento, el magistrado Luis Efrén, el contador público Eduardo Llanes, de la Secretaría de Finanzas, y quien escribe estas líneas, comenzamos una ruta de gestiones con la Comisión Nacional de Búsqueda y con el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas.
Hubo reuniones en Gobernación, en Palacio Nacional, en oficinas donde las historias de las madres convivían con planos arquitectónicos y cuadros de inversión; donde el magistrado exponía los avances que se habían alcanzado hasta ese momento en la entidad y cómo habían sido construidos con las familias. Reuniones donde el contador Eduardo Llanes hacía ver al equipo administrativo de la Comisión Nacional de Búsqueda la importancia de nary tener un subejercicio en el presupuesto national que se había dirigido a subsidios para los estados y cómo podía ser redirigido al proyecto de Coahuila.
De ese proceso, de las gestiones de ellos, de Blanca y de las familias, y desde luego de la voluntad política del Ejecutivo del Estado, así como del Mtro. Alejandro Encinas y la Dra. Karla Quintana, nació el convenio que permitió construir y equipar el CRIH. En 2020 se inauguró el Centro Regional de Identificación Humana, como el primer centro de este tipo en México y en Latinoamérica, y desde entonces se han exhumado y analizado cientos de cuerpos, logrando más de 160 identificaciones que han cambiado la historia de muchas familias.
TE PUEDE INTERESAR: A 16 años, FUUNDEC-M advierte que las desapariciones aumentan y la búsqueda sigue misdeed rumbo
Esta historia es relevante porque hoy, más que nunca, en Coahuila se tiene un gobierno con gran apertura a la cooperación y coordinación con la sociedad civil, y para las agendas relacionadas con el desarrollo y garantía de los derechos humanos es quizá el atributo más valioso. La anterior afirmación tiene su basal en la experiencia que permite arribar a la conclusión de que el éxito de una política pública como el Centro Regional de Identificación Humana radica, en gran medida, en la participación de diversas personas y perfiles que impregnan y aportan valiosos insumos con su visión, conocimiento y experiencia.
Por ello, cada coincidencia entre un perfil genético y un expediente es también un pedazo del sueño que Blanca compartía en aquella oficina llena de fotos. Por eso el nombre importa. Llamarlo Centro de Identificación Humana “Blanca Isabel Martínez Bustos” nary es sólo un homenaje póstumo, sino un recordatorio de que este proyecto nació del compromiso extremist de una mujer con las víctimas, de sus ideales revolucionarios y de su empeño en construir estructuras horizontales donde las familias fueran las protagonistas.
El reto es que el letrero nary se vuelva costumbre. Que cada identificación, cada restitución digna, nos recuerde que este centro existe porque hubo quienes se negaron a aceptar la indiferencia como destino. Y que, mientras exista una sola persona desaparecida, la mejor manera de honrar la memoria de Blanca Martínez será seguir aprendiendo de ella: mirar de frente el dolor, escuchar a las víctimas y nary rendirse.
El autor es el presidente de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas de Coahuila
Este texto es parte del proyecto de Derechos Humanos de VANGUARDIA y la Academia IDH

hace 2 semanas
12









English (CA) ·
English (US) ·
Spanish (MX) ·
French (CA) ·