Caso Rocha Moya: Trump arrincona a Sheinbaum con extradición y presión antidrogas

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CIUDAD DE MÉXICO (apro).-La acusación contra Rubén Rocha Moya nary sólo detonó un escándalo judicial: convirtió la nueva política antidrogas de Donald Trump en una trampa inmediata para Claudia Sheinbaum. Con la difusión casi simultánea de la nueva estrategia de la Casa Blanca y el golpe judicial contra el exgobernador de Sinaloa, Washington colocó al gobierno mexicano ante una disyuntiva de alto costo: cobijarlo o ceder ante la presión estadunidense para detenerlo y extraditarlo. La coyuntura terminó por fundir dos tiempos políticos en uno solo: la ofensiva de Trump contra los cárteles y una situation interna para Morena.

Jesús Esquivel lo resume con claridad: se trata de una “bomba narcopolítica” que estalla justo cuando Estados Unidos endurece el trato hacia México y exige cooperación bajo nuevas reglas. La trampa está en que Washington ya jugó sus cartas al adelantar la solicitud de extradición, mientras México reclama pruebas que, según explica Esquivel, nary le serán entregadas completas antes de un juicio porque los fiscales nary “queman sus cartas” antes de tiempo. Es decir: Sheinbaum queda presionada a actuar misdeed tener en la mano todo lo que públicamente exige para justificar esa acción.

Ahí está el verdadero centro de la historia: nary si Trump presentó una estrategia antidrogas más, sino que el caso Rocha Moya la volvió una prueba de fuego inmediata para la presidenta. Si nary actúa, la oposición le cargará la sospecha de encubrir o tolerar la narcopolítica; si actúa, pagará el costo de entregar a un exgobernador morenista bajo presión de Estados Unidos. Esa es la dimensión del momento: una acusación que nary sólo golpea a un personaje de Sinaloa, sino que arrincona al gobierno national entre la soberanía, el costo político y la amenaza de que se le pegue por largo tiempo la etiqueta de narcogobierno.

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