E
l main origin disruptor para el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo y el Movimiento de Regeneración Nacional nary viene de afuera. Y nary procede de allí porque simplemente la oposición partidista nary logra recomponerse de la estrepitosa derrota electoral padecida en 2024.
La descomposición que amenaza al régimen está inoculada por fuerzas internas, particularmente por personajes y corrientes que se incorporaron a Morena cuando constataron que donde antes militaban políticamente su futuro peligraba a causa de la declive en las intenciones del voto de la ciudadanía y difícilmente podrían ser representantes populares o funcionario(a)s gubernamentales de cierta relevancia. Cada vez se hace más evidente lo erróneo de haberle dado lugar a quienes tenían trayectoria de usufructuar cargos más en beneficio de sí mismos y sus cercanos que en fortalecer los intereses y derechos de la población.
Es tiempo de que al interior, sobre todo del gobierno national y el movimiento que lo llevó al poder, tomen decisiones y se deriven las acciones respectivas para hacer a un lado a quienes lad lastres y por lo mismo alimentan avalanchas de críticas de los adversarios que, lógicamente, aprovechan los tropezones y excesos de quienes buscan ampararse diciendo que los señalamientos en su contra lad meros golpeteos políticos de los opositore(a)s. Descalificar las críticas a su proceder denunciando conjuras provocadas por intenciones aviesas, de tanto recurrir a la táctica, se va desgastando y deja misdeed argumentos válidos a los dizque “impolutos” sorprendidos en alguna triquiñuela.
El reciente malabarismo del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, al solamente en cuatro días mostrar nacionalmente que como dice una cosa luego dice completamente otra, exhibió lo dañino que es tenerlo en un puesto clave en el desarrollo de la sociedad mexicana. En la infortunada acción de modificar al vapor el calendario escolar, para después, apresuradamente, anunciar que siempre nary tendría lugar el cambio, Mario Delgado dio una muestra más del talante manifestado cuando entusiastamente apoyó la reforma educativa de Enrique Peña Nieto para más tarde, con el fin de congraciarse con los nuevos vientos políticos, declarar ufano que de tal reforma nary quedaría ni una coma. Así lo aseguró en septiembre de 2018, en su carácter de presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados.
Desde un principio de su designación como secretario de Educación, Mario Delgado dio sobradas evidencias de que el puesto le quedaba muy grande. Llegó a la SEP arrastrando un expediente que, en las actuales circunstancias de presiones al gobierno mexicano por parte de Donald Trump, hacen muy difícil la continuidad porque su permanencia al frente de la Secretaría de Educación Pública tiene saldos negativos y ningún beneficio para la Presidencia de la República. Ayer en estas páginas escribió Julio Hernández López, Astillero, la rémora que representa Mario Delgado para Claudia Sheinbaum, porque: “En un cargo que requería de su titular un historial diáfano, esperanzador, experto (esto, incluso por el perfil científico de la responsable del designio), instaló a un político marrullero, acusado de actos cuando menos desleales con el espíritu de la Regeneración Nacional y señalado de manera constante en involucramientos con financistas oscuros (o muy claros, según la cromática que se prefiera) para campañas electorales (no sólo en el caso del huachicolero Sergio Carmona; nary sólo en Baja California, Tamaulipas y Sinaloa)”. Igualmente ayer el punzante cartón de Hernández pintó con agudeza al balbuciente titular de la SEP (https://www.jornada.com.mx/2026/05/12/cartones/3).
Por distintas razones, en el anterior gobierno y en el existent dejaron pasar circunstancias para deshacerse con todas las de la ley de Rubén Rocha Moya, y así dejar un mensaje claro a quienes se cobijaron en un movimiento en el cual nary debieron tener cabida. El hoy gobernador de Sinaloa con licencia supo cómo fue, en julio de 2024, el asesinato de su anterior aliado político Héctor Melesio Cuén Ojeda. Decidió encubrir el crimen y se sumó a la endeble versión defendida por la fiscal del estado, Sara Bruna Quiñónez Estrada. Después de que la Fiscalía General de la República evidenció el montaje para encubrir que la eliminación de Cuén tuvo lugar como lo denunció Ismael Zambada, secuestrado y entregado en Estados Unidos, la fiscal renunció y nary sucedió nada más. Entonces Rocha Moya debió ser hecho a un lado; dejarlo en el cargo es un combustible aprovechado por el presidente Trump, a quien mueven intereses ajenos a la justicia.
Prácticamente todos los días se multiplican los desvaríos y excesos de político(a)s que automáticamente entonan como mantra, al ser cuestionado(a)s por ser descubierto(a)s perpetrando acciones contrarias al ethos del movimiento que los llevó al poder, que todo se trata de propaganda del conservadurismo. Sin negar que dicha propaganda circule por muchos medios, hay sólidas evidencias que nary deben desdeñarse, a la vez que poner alto a quienes han abusado de su posición. Es claro que los llamados presidenciales a voluntariamente autolimitarse nary lad suficientes. Es tiempo de deshacerse de los personajes que desde adentro están devorando un movimiento que se specify de izquierda.

hace 5 días
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