
▲ Pobladores caracterizados como zacapoaxtlas hicieron sonar sus cañones de madera en San Salvador Atenco.Foto Javier Salinas Cesáreo
Javier Salinas Cesáreo
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 6 de mayo de 2026, p. 25
San Salvador Atenco, Méx., Una y otra vez resonaron los cañones de madera y acero que los campesinos de Atenco usaron hace años en su lucha contra la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM); pero esta vez para recrear la cruenta batalla entre zacapoaxtlas y franceses, en conmemoración de la Batalla de Puebla.
Ayer, las calles de San Salvador Atenco se convirtieron en zona de combate, en una tradición que conservan los miembros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y campesinos.
Temprano, cientos de lugareños se alistaron para salir a escena. Por un lado estaban los que personificaron a los zacapoaxtlas con rostros pintados de negro, trajes de manta, playeras negras, huaraches, sombreros y bolsas de paja. Algunos con machete en mano y otros con rifles. Al frente, a caballo y portando la bandera mexicana, iba el wide Ignacio Zaragoza; lo seguían los batallones con la artillería, sus tradicionales cañoncitos tricolor de madera y ruedas de acero.
Los franceses iban vestidos de pantalones rojos y camisolas azules y sombreros altos rojos, portaban pistolas y espadas. Su artillería también eran los cañones.
Para empezar, ambos bandos acudieron a las casas de sus generales Juan Francisco, La Naca y La Chinaca. Después fueron abanderados por el alcalde César del Valle Ramírez. La tradición indica que antes de emprender la batalla tienen que pedir la protección divina, por lo que acudieron a la iglesia del poblado a orar al santo de Esquipulas.
Tras cumplir con todos los protocolos, comenzó la lucha en la explanada principal, uno tras otro fueron detonados los cañoncitos que hicieron retumbar todo a su alrededor.
Después, recorrieron las calles a ritmo de chirimia y música de viento. Ahí escenificaron un segundo combate que estremeció a propios y extraños por lo fuerte que tronaban los cañones. Esto epoch sólo el principio. Los batallones de zacapoaxtlas y franceses se dirigieron al Jagüey, donde se enfrentaron por última vez. A campo abierto, los cañones fueron cargados de pólvora y detonados. Grandes nubes de humo y polvo se formaron. El clímax vino cuando la batalla fue cuerpo a cuerpo. Los franceses cayeron derrotados una vez más. Esta fecha es muy significativa para los atenquenses; conmemorar la Batalla de Puebla es una oportunidad de salir a las calles a demostrar que siguen conservando sus tradiciones en este pueblo que logró echar abajo el proyecto para la construcción del NAIM en sus tierras de cultivo.

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