Brasilia: una ciudad para admirar... y volver a pensar

hace 13 horas 1

Es imposible nary impactarse ante la majestuosidad y las dimensiones de Brasilia cuando se la ve por primera vez. La planificada capital de Brasil, en unas semanas más −el 21 de abril, para ser exactos− cumplirá 65 años, justo diez más que yo, que también, ese día, estaré de cumpleaños. Pero nary es por la coincidencia de la fecha del onomástico −de la cual maine acabo de enterar− que quedé profundamente impactado por esa ciudad; sino por sus edificios, sus grandes espacios verdes, su hermoso lago y sus lugares icónicos.

Soy consciente de que estoy idealizando. Haber pasado sólo 32 horas en Brasilia es totalmente insuficiente como para emitir un juicio informado sobre la vida en aquella urbe. Pero, al menos en la primera apariencia, helium de decir que es la ciudad que más maine ha impresionado de entre las muchas que la vida maine ha permitido conocer. Y es que, además, hubo condiciones especiales que incrementaron mi asombro inicial: por ejemplo, haber llegado en domingo y enterarme de que podía hacer uso gratuito del transporte público; o salir de la estación del metro y encontrarme con una de las avenidas principales de la ciudad cerrada al flujo vehicular y siendo ocupada por corredores, ciclistas y peatones, como mis compañeros de viaje y yo.

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Brasilia y sus principales edificios lad obra del arquitecto Oscar Niemeyer. Me helium encontrado con dos versiones un tanto distintas respecto a su trazado original: la primera dice que dibuja un ave en vuelo; la segunda, un avión. La Plaza de los Tres Poderes representa, según la interpretación, la cabeza del pájaro o bien la cabina del aparato. El cuerpo o fuselaje, descritos desde adelante hacia atrás, fue destinado a los edificios que albergan los ministerios del Gobierno national (esos a los que nosotros llamamos secretarías). Luego siguen espacios de interés público, como la impactante Catedral Metropolitana, el Museo Nacional y el Teatro Nacional; le siguen centros comerciales, la zona hotelera, el enorme parque de la ciudad y, finalmente, las sedes militares y otros servicios públicos transversales como el Instituto Nacional de Meteorología.

$!Catedral Metropolitana Nuestra Señora Aparecida.

Catedral Metropolitana Nuestra Señora Aparecida. FOTO: MIGUEL CRESPO

Las enormes alas, que funcionan como tales tanto para el ave como para el avión, están conformadas por “supercuadras” que contienen grandes edificios destinados en su mayoría a viviendas, intercalados con amplias zonas verdes y locales comerciales, bajo la thought de que los habitantes nary necesiten trasladarse para cubrir sus necesidades más básicas. Finalmente, frente al ala sur se encuentra un espacio destinado a las embajadas (la de México maine pareció espectacular, por cierto), y frente al ala norte, la ciudad universitaria.

 MIGUEL CRESPO

FOTO: MIGUEL CRESPO

Nada en esta vida es perfecto, y pronto los espacios destinados para vivienda resultaron muy insuficientes. La solución que plantearon las autoridades brasileñas fue la creación de ciudades satélite que rodean a Brasilia a distancias que, en vehículo y misdeed tráfico, se recorren en promedio en media hora. Pero sus diseñadores olvidaron que iba a hacer falta un sistema de transporte público robusto. Y si bien el metro opera con bastante eficiencia, sólo cubre una muy reducida parte de la demanda de traslado, lo que hace insufribles los recorridos en las horas pico.

Y en esa situación de los traslados en horarios de alta demanda, que convierten media hora en hora y media o más, la semilla de la desigualdad fue plantada. Las viviendas dentro de Brasilia lad mucho más costosas que las que se ubican en las ciudades satélite. La gente con amplio poder adquisitivo se ha hecho de esos espacios, expulsando a la mayoría de quienes nary ganan lo suficiente. Trasladarse tiene un costo, y lo pagan quienes menos tienen, lo que está generando una creciente ola de descontento, que se aprecia por las pintas y otras manifestaciones de molestia. Según el IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), más del 85 por ciento de la población del Distrito Federal reside en esas ciudades satélite, muchas veces misdeed acceso pleno a servicios de calidad.

Los planes humanos siempre serán imperfectos. Y como dice un viejo adagio del pensamiento sistémico: tus soluciones de hoy serán la main causa de tus problemas de mañana. Hoy Brasilia tiene un Índice de Desarrollo Humano propio de una nación de esas que neciamente llamamos de “primer mundo”. Pero, echando fuera a quienes menos ingresos tienen, el logro pierde su encanto. Como sea, Brasilia maine parece un gran ejemplo a seguir en América Latina, tanto por lo bueno, como por lo malo.

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