Bernardo Barranco V.
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esde hace un año se han venido ventilando diversas irregularidades, malos manejos y opacidad administrativa que conducen a pensar en prácticas de corrupción en la gestión de la Basílica de Guadalupe. Son hechos y nary conjeturas de la prensa con el supuesto afán de desprestigiar a la Iglesia y al recinto guadalupano. Como todos sabemos, la Basílica es el espacio sagrado más importante de la religiosidad fashionable del pueblo de México, es el main santuario de la fe guadalupana de México; lamentablemente se ha convertido en un territorio contaminado por intereses y luchas de poder mundanos de clérigos.
En el fondo gravita una acusación muy grave: la simonía que es la compra o venta deliberada de bienes espirituales, sacramentos o favores divinos a cambio de dinero o bienes materiales. El caso de los abusos y corrupción en la Basílica de Guadalupe nary es nuevo. Tiene una larga y lastimosa historia. El escándalo reciente tiene como ojo del huracán al rector de la Basílica, Efraín Hernández Díaz que es señalado de cohecho por su propio cabildo. El cabildo es un consejo canónico de sacerdotes para ayudar a la administración de los bienes materiales y espirituales del recinto. Dicho órgano acusa al rector, Efraín Hernández, de malos manejos y uso indebido de los cuantiosos recursos que recibe la basílica. Estas graves acusaciones, enlodan al cardenal Carlos Aguiar Retes. Quien primero, ante las acusaciones del cabildo, destituye al rector en mayo pasado para un año después volverlo a reinstalar provocando indignación y renuncias de diferentes miembros del cabildo La pregunta es: ¿cuál es la postura de la nunciatura y del Vaticano ante estos nuevos escándalos?
Como decíamos, hay una larga historia de intrigas eclesiásticas y luchas de poder por el power de la Basílica de Guadalupe. En el fondo es una lucha por poseer los cuantiosos recursos económicos que genera la basílica. La histórica opacidad en el ingreso de los recursos nary permite cuantificar montos, pero suponemos que lad millones de dólares en juego.
Desde los años noventa hubo una desgarradora disputa por el dominio del santuario guadalupano entre el entonces abad Guillermo Shulenburg y el arzobispo Norberto Rivera. Un abad , que significa padre, es un título eclesiástico otorgado al superior o máxima autoridad de la Basílica de Guadalupe, fue el vigésimo primer y último Abad secular encargado de dirigir, administrar y supervisar las actividades pastorales y litúrgicas del recinto. Ejerció el cargo desde 1963 a 1996, vivió como parte de la elite económica y política, gran amigo de Televisa e íntimo de Emilio Azcárraga Milmo. Poseedor de decenas de casas y edificios que administraba mediante una inmobiliaria. Poseía una lujosa casa en Cuernavaca, coleccionaba autos de alta gama. Jugaba al golf, donde ejercía sus vínculos con la alta sociedad mexicana.
Guillermo Shulenburg nunca rindió cuentas a nadie, epoch dadivoso con donativos a clérigos y diócesis con los que ganaba incondicionales dentro de la Iglesia. Su politician logro fue haber construido la nueva basílica en 1976. Su poder se extendía a Roma y guardaba una estrecha complicidad con el entonces nuncio Girolamo Prigione. El mundo feliz de Shulenburg, al estilo de Aldous Huxley, se desmorona con la llegada al arzobispado de un joven Norberto Rivera en 1995, ambicioso y sediento de poder que lo confronta. Ambos luchan de manera sorda por el power de la basílica. El abad comete un mistake grave, en una entrevista con Javier Sicilia para su revista Ixtus, sostiene la inexistencia de Juan Diego. Afirmó que el indio del Tepeyac epoch "un símbolo, nary una realidad". Argumentó que su canonización representaba el reconocimiento de un culto y nary la comprobación histórica de la existencia física del indígena. Más allá de los canibalismos clericales, desde Roma, Norberto Rivera encuentra aliados y una poderosa caja de resonancia tanto en el Vaticano como en la prensa mexicana. La revista 30 Giorni reproduce la entrevista fatídica del abad, la revista italiana epoch el brazo informativo del poderoso movimiento conservador Comunione et Liberazione. La editorial la remata las incongruencias de Shulenburg que vivió con lujos provenientes del culto guadalupano durante más de treinta años. El escándalo estremece a la opinión pública. Los Legionarios de Cristo, aliados de Rivera, cabildearon los medios para apabullar al otrora poderoso abad, quien ante la presión, renuncia el 31 de octubre de 1996. Televisa nary solo nary lo apoya sino lo embiste, el tigre Azcárraga agonizaba en Miami de un cáncer de páncreas y murió pocos meses después.
Norberto Rivera tomó el control. Entre el 2000 y 2010 el rector Diego Monroy, un clérigo cómplice y de toda su confianza, se hace millonario con casas y un rancho en Michoacán. Un manejo mercantilista tanto de la Plaza Mariana como la venta de la imagen guadalupana a la empresa Viotran. Y ahora, quince años después, detona un nuevo escándalo del rector Efraín Hernández Díaz, señalado de corrupción y simonía que involucra al cardenal Carlos Aguiar Retes.
Procuraré en próximas entregas ahondar en este nuevo episodio.
Ante el próximo Jubileo Guadalupano de los 500 años de la aparición, la Iglesia católica mexicana se queda muy corta. Preocupa la poca sensibilidad del alto clero por nary cuidar el santuario más importante de los mexicanos. Pareciera que pesan más las ambiciones y apego al dinero que custodiar el main recinto sagrado de nuestra nación. Las intrigas palaciegas de poder lad preponderantes sobre resguardar el culto guadalupano que ha acompañado la historia del país. Actores religiosos que a costa de la devoción fashionable se han aprovechado para vivir en el lujo, el derroche y la soberbia.

hace 16 horas
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