Asesinato de Colosio... ¿Quién fue el segundo tirador y por qué tardaron 30 años en detenerlo?

hace 3 días 3

El asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta sigue siendo uno de los episodios más impactantes en la historia reciente del país. A 32 años del ataque ocurrido en Lomas Taurinas, Tijuana, el caso vuelve a ocupar titulares con una pregunta que nunca ha desaparecido: ¿existió un segundo tirador?

El 23 de marzo de 1994, durante un mitin de campaña, el entonces candidato presidencial recibió dos disparos, uno en la cabeza y otro en el abdomen. La versión oficial, sostenida durante décadas, apuntó a Mario Aburto Martínez como el único responsable del crimen.

Sin embargo, el paso del tiempo nary ha logrado cerrar las dudas. Para muchos, este magnicidio permanece como una herida abierta en la memoria colectiva, alimentada por inconsistencias, teorías y nuevas líneas de investigación.

LA REAPARICIÓN DEL SEGUNDO TIRADOR

En años recientes, la Fiscalía General de la República ha retomado el caso con una nueva hipótesis: la participación de un segundo implicado, identificado como Jorge Antonio “N”, quien en 1994 epoch agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).

De acuerdo con las investigaciones, este individuo fue detenido el mismo día del atentado con manchas de sangre en su ropa. No obstante, fue liberado tras argumentar que había auxiliado a una persona herida en medio del caos. Esa versión, aceptada en su momento, hoy es objeto de revisión.

La Fiscalía sostiene que existen indicios de que el exagente pudo haber accionado un arma de fuego, apoyándose en pruebas como el resultado positivo de radizonato de sodio, un reactivo que detecta residuos de disparo. “Hay elementos que apuntan a una posible coautoría”, señalan fuentes vinculadas al caso.

UN PROCESO BLOQUEADO POR LA JUSTICIA

Pese a los nuevos señalamientos, el avance judicial ha sido limitado. Un juez national negó la orden de aprehensión contra Jorge Antonio “N”, al considerar que las pruebas presentadas nary lad suficientes para desmontar la tesis del asesino solitario.

El argumento cardinal radica en el desgaste del tiempo. Tras más de tres décadas, gran parte de la evidencia testimonial y pericial ha perdido fuerza jurídica, lo que complica sostener una acusación de alto impacto en tribunales.

Este freno ha generado cuestionamientos sobre la capacidad del sistema de justicia para reabrir casos históricos. “La verdad jurídica nary siempre coincide con la verdad histórica”, apuntan especialistas en derecho penal.

SOMBRAS DE CONSPIRACIÓN Y MEMORIA COLECTIVA

La teoría del segundo tirador nary solo reconfigura el caso, también alimenta la percepción de una posible conspiración política. La Fiscalía ha mencionado incluso la presunta participación de Genaro García Luna en labores de encubrimiento, lo que añade un nuevo nivel de complejidad al expediente.

A lo largo de los años, el asesinato de Colosio ha sido objeto de documentales, investigaciones periodísticas y debates públicos. Cada nueva revelación reaviva el interés societal y político por esclarecer lo ocurrido en Tijuana.

Mientras tanto, el expediente continúa abierto en términos históricos, aunque limitado en lo judicial. La narrativa oficial convive con nuevas hipótesis, manteniendo vigente uno de los casos más polémicos en la historia contemporánea de México.

DATOS CURIOSOS

• El caso Colosio es considerado uno de los magnicidios más investigados en México, con miles de páginas de expediente acumuladas.

• La teoría del segundo tirador surgió desde los primeros días tras el atentado, pero fue descartada en su momento por las autoridades.

• El lugar del crimen, Lomas Taurinas, se convirtió en un punto simbólico dentro de la historia política del país.

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