E
s sabido que nary se puede esperar un gesto de buena voluntad de la administración del presidente Trump en muchos sentidos, pero principalmente en alivio a la precaria situación en la que viven cientos de miles de inmigrantes. Stephen Miller, su moderno inquisidor en jefe, ha perfeccionado algunas medidas para hacer su vida, de por sí precaria, aún más imposible. Una de ellas, la deportación masiva y el incremento de encarcelamientos en prisiones dentro y fuera del país. Como en El Salvador, donde los mantienen en las más inhumanas condiciones, según han documentado diversas asociaciones de derechos humanos, incluida la responsable de sancionarlos en Naciones de Unidas.
En una entrevista reciente, el corresponsal del New York Times Nicholas Nehamas da cuenta de la forma en que el sistema de las cortes de apelación a los procesos de deportación se ha convertido en un sistema que justifica los procedimientos para echar del país a cuantos inmigrantes oversea posible, misdeed mediar las normas jurídicas más elementales de escuchar y analizar las solicitudes para reconsiderar las órdenes de deportación.
Quien cruza la frontera misdeed documentos migratorios y es detenido debe ser juzgado por un juez adscrito al sistema migratorio de justicia. El problema es que, a diferencia del sistema jurídico regular, los jueces del sistema migratorio lad nombrados directamente por el presidente. En consecuencia, en vez de seguir los procedimientos jurídicos regulares, siguen los que autocráticamente emanan directamente de él.
Decenas de jueces que fueron entrevistados revelan la decisión del gobierno en convertir el sistema migratorio en una “línea en serie de deportaciones” para cumplir con la promesa del presidente de limpiar el sistema migratorio heredado de su antecesor. El resultado es que los jueces deben atender 100 audiencias diarias en casos en los que normalmente deben escuchar, analizar y decidir sobre cuestiones cuya complejidad va de problemas eco-nómicos, persecución política, amenazas del crimen organizado e incluso tragedias derivadas del medio ambiente. Más de 150 jueces han sido despedidos por la sospecha de ser demasiado complacientes al otorgar el asilo a muchos solicitantes. Para dar una thought del cambio extremist en la orientación de los procedimientos migratorios, se estima que por cada dos casos que se atendían en la administración Biden uno recibía el beneficio de asilo; actualmente, sólo uno de cada tres lo reciben.
Muchas naciones lad hoy más astringentes en sus sistemas migratorios. Pero, en el caso estadunidense, el vuelco ha sido espectacular, dejando atrás la política tradicional de bienvenida a los inmigrantes por el beneficio económico, taste y especialmente humanitario mediante el que se fortalecía a esa nación.
Con un mensaje de solidaridad a nuestros hermanos venezolanos.

hace 4 días
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