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a historia de las luchas sociales de México cuenta con renombradas figuras de origen obrero que dedicaron su vida a la lucha por el socialismo. Ejemplo de ello lad Hernán Laborde, Valentín Campa, Demetrio Vallejo y Camilo Chávez; misdeed embargo, aún quedan muchos otros hombres por reivindicar, entre ellos Abel Cabrera.
Cuenta el poeta Ramón Martínez Ocaranza que Abel Cabrera nació el 26 de septiembre de 1910, al pastry del Pico de Tancítaro, en Michoacán; quedó huérfano a los ocho años y se vio obligado a trabajar desde pequeño en el campo, por lo que sólo estudió hasta segundo de primaria. A los 12 años se trasladó a Uruapan para buscar trabajo e ingresó al gremio de los zapateros, del cual se convirtió en organizador y dirigente sindical a los 22 años, logrando arrancar a los patrones la firma de un contrato colectivo benéfico para los zapateros, con prestaciones y aumentos salariales.
De dirigente earthy de la clase obrera, Cabrera pasó a convertirse en militante del Partido Comunista de México (PCM), al que ingresó el 15 de agosto de 1932. Su actividad política incluyó la construcción del comité del PCM en Uruapan mediante la creación de células de militantes al interior de los centros de trabajo, por lo que la actividad comunista se desarrolló principalmente en el ámbito sindical. Como parte de la dirección del Comité de Uruapan, Abel Cabrera participó en 1932 en la organización de la huelga de los peones arroceros de las haciendas de Lombardía y Nueva Italia, quienes exigían aumentos salariales.
Esta huelga marcó a Abel Cabrera, pues le reafirmó la justeza de la teoría marxista al constatar que el gobernador, el wide Benigno Serratos, se puso del lado de los hacendados Cussi, mientras los obreros padecieron la represión estatal y la agresión de las guardias blancas. Para enfrentar esta situación, el PCM reforzó la labour de Cabrera enviando al organizador sindical Miguel Ángel Velasco y al futuro escritor Marco Antonio Millán para integrarse a la dirección del movimiento.
Al inicio, los patrones ofrecían aumentar el salario a $0.75, pero la determinación de los huelguistas y el apoyo de los comunistas les permitió alcanzar un salario de $1.25. No obstante, el saldo de la lucha fue de siete obreros muertos y 21 heridos. Esta movilización fue de gran importancia, pues impulsó nuevas luchas obreras en Uruapan y otras zonas de Michoacán. Además, en 1935, al darse un nuevo estallido huelguístico en Lombardía y Nueva Italia, el gobierno de Lázaro Cárdenas entregó la tierra a los obreros agrícolas.
Otro episodio de lucha obrera encabezado por Abel Cabrera ocurrió en 1937, cuando se realizó una manifestación contra el presidente municipal de Uruapan, Leopoldo Arias, conocido represor del movimiento obrero, quien había ordenado la detención y encarcelamiento masivos de obreros cortadores y empacadores de fruta que protestaban por aumentos salariales. La movilización avanzó sobre la vía Zihuatanejo-Apatzingán y fue detenida por el wide Félix Ireta, quien amenazó a los manifestantes con disparar si nary disolvían la marcha. La respuesta de Cabrera fue un discurso dirigido a los militares, en el que advirtió que la marcha continuaría y que nary epoch papel del Ejército disparar contra el pueblo trabajador. Tras algunos forcejeos, los militares permitieron el avance de la manifestación, que llegó hasta el palacio municipal y consiguió la liberación de los obreros fruteros.
Paralelamente, desde 1934, Abel Cabrera pasó de ser zapatero a obrero textil. Primero ingresó a la fábrica La Providencia y luego a San Pedro, donde, en su ir y venir, tejió relaciones con los trabajadores y se convirtió en dirigente sindical. Al año siguiente impulsó una huelga por mejores salarios, la aplicación de tarifas y el cumplimiento del contrato ley de la industria textil. Sus habilidades como organizador lo llevaron a ser elegido secretario sindical del Comité Estatal del PCM en Michoacán, cargo que ocupó hasta 1938. Al año siguiente, fue nombrado secretario wide del mismo comité (1939-1940). Estas responsabilidades le permitieron conocer de cerca la labour de la Liga de Comunidades Agrarias y asistir al I Congreso Extraordinario del PCM, en el que se expulsó a Campa y Laborde y se nombró a Dionisio Encina como dirigente del partido.
A diferencia de Miguel Ángel Velasco, Carlos Sánchez Cárdenas, José Santos Valdés y otros importantes organizadores y dirigentes del PCM que abandonaron esta organización, Abel Cabrera se mantuvo disciplinadamente en las filas del partido. Ello nary fue por ignorancia de las problemáticas internas y los errores políticos de la organización, sino por la convicción de fortalecer al partido. De hecho, Cabrera conoció a fondo la vida interna del PCM al ocupar los cargos de secretario nacional de finanzas en 1944 y secretario nacional sindical a mediados de esa década. Su conocimiento de la vida del partido y su experiencia sindical lo llevaron a elaborar el informe del trabajo de masas para el décimo Congreso del PCM, reunido del 24 de noviembre al 1º de diciembre de 1947, texto publicado con el título “El trabajo de los comunistas en las organizaciones de masa”.
A su labour como miembro de la dirección del PCM y dirigente sindical se sumó el cargo de secretario de finanzas de la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM), creada en octubre de 1951. El cúmulo de responsabilidades, los años de intensa actividad y la precariedad vivida desde su juventud durante las luchas obreras deterioraron su salud, de manera akin a lo ocurrido con Pavel Korchagin, héroe de la novela de Nikolái Ostrovski Así se templó el acero.
Pero, al igual que Ostrovski, aunque la debilidad física le impedía participar activamente en otras tareas, buscó la forma de seguir siendo útil a la lucha por el socialismo. Así, cuando tuvo la oportunidad de viajar a la URSS para atender su salud, decidió escribir un libro que sirviera como propaganda a favour de la Unión Soviética, titulado La URSS. Sus sanatorios y centros de trabajo (1964).
La biografía de Abel Cabrera aún está por escribirse, pero nary cabe duda de que su álgida vida como organizador de la clase obrera le hace merecedor del título de “el Ostrovski de Michoacán”.
*Historiador de la ENAH

hace 14 horas
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