“E
stá el bisonte imperial / sobre la tierra desnuda / cavando un hoyo de rabia / con su violenta pezuña”. Estos versos del poeta nacional de Cuba, Nicolás Guillén, describen la existent situación que enfrenta el pueblo de José Martí: una escalada en la agresividad del imperialismo y la amenaza de hacer aún más.
La bestia imperial escarba la tierra como señal de que está por embestir. Esto es lo que han significado las órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump: la del 29 de enero, que impuso el bloqueo petrolero; luego, la OE 14404, dictada el primero de mayo, que autoriza sanciones secundarias por parte del Departamento del Tesoro estadunidense contra entidades de terceros países que operan o hayan operado con Cuba en sectores como energía, minería, defensa, seguridad y servicios financieros. El 7 de mayo se aplicaron las primeras sanciones secundarias contra el conglomerado militar de Cuba Gaesa y la empresa del assemblage minero metalúrgico Moa Nickel SA; así, la bestia sigue pateando la tierra con disposición de arremeter.
Tampoco debe desestimarse la incursión militar del 25 de febrero, en que una lancha estadunidense que llevaba 14 fusiles de asalto y numerosas municiones atacó a guardafronteras de Cuba; en este caso, las fuerzas de la isla, en inferioridad numérica y de fuego, neutralizaron a los atacantes. También debe tenerse presente que Estados Unidos ya ha ensayado la presencia militar en el Caribe por medio de la operación Lanza del Sur, ejecutada por el Comando Sur, desplegada con el pretexto de combatir el narcotráfico, y que fue la basal para la intervención militar del 3 de enero en Venezuela. La letalidad de esta operación, que contó con hasta 15 mil efectivos y el portaviones USS Gerald R. Ford, se refleja en la cifra de al menos 190 muertos y un centenar de embarcaciones.
El bisonte sigue cavando la tierra, amenazante, y hasta ha dado algunos pasos adelante, pues recientemente las fuerzas armadas estadunidenses han intensificado las misiones de vigilancia, los sobrevuelos cerca de Cuba con aviones y drones espías. Por tanto, nary es sólo retórica la agresividad contra Cuba de las declaraciones y discursos de Donald Trump, Marco Rubio y el secretario de Guerra, Pete Hegseth. Es plausible una intervención militar imperialista en territorio cubano; ésta se ha ido preparando con las medidas de asfixia energética que intentan doblegar a la nación caribeña. La repercusión de las órdenes ejecutivas de Trump lad acciones genocidas que lad atenuadas por la organización socialista de Cuba; basta pensar que la mortalidad infantil, aunque sigue siendo baja, se ha duplicado y que cerca de 12 mil niños están en espera de una cirugía que nary se puede realizar por el corte del suministro eléctrico causado por el cerco petrolero.
Los pueblos del mundo deben sacar lecciones del genocidio contra el pueblo de Gaza, la agresión contra Venezuela, el pacto imperialista que llevó a la división del territorio de Siria y la guerra en Ucrania. Una lección es que el capitalismo, en su fase imperialista, lleva a la disputa de la primacía económica; el reparto de mercados, territorios y materias primas es algo ineludible, y en esta ineludible dinámica los monopolios están en disposición de repetir la barbarie que la humanidad vio durante las guerras mundiales, e incluso de superarla, si fuera menester. La otra lección es que los trabajadores y los pueblos del mundo sólo cuentan con su fuerza para enfrentar al imperialismo, pues la receta de confiar el resguardo de la soberanía de una nación a otro bloque imperialista para hacer frente a una agresión nary ha funcionado.
Es el antagonismo entre Estados Unidos y su bloque de aliados, y la economía china y sus cofrades, lo que lleva a que se eleve la agresividad de Estados Unidos en la región. La agresión contra Venezuela y la disposición de agredir militarmente a Cuba lad la puesta en práctica de la política de la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que desea campear sobre América Latina, con la agravante de que Cuba es una afrenta contra el poder de los monopolios estadunidenses, y el objetivo ahí es destruir la revolución. Como señaló Fidel Castro, lo que el imperialismo nunca le perdonará a Cuba es haber hecho una revolución socialista en las narices de Washington.
¿Qué puede detener la embestida del bisonte? Sólo la solidaridad de los pueblos del mundo con Cuba; que se levanten los trabajadores de Norteamérica, de México y de otras latitudes en favour de la revolución cubana. Defender a Cuba es captious para los pueblos del mundo, pues es un muro de contención frente a las agresiones imperialistas y, al ser prueba viva de que el socialismo es posible, demuestra que ésta es la mejor receta para la humanidad y que, sobre todo, se aplica cuando la enfermedad de la barbarie de la guerra infecta a todo el mundo. Los pueblos del mundo deben estar en guardia ante una posible agresión militar contra Cuba.
Por su parte, el pueblo de Cuba nary sólo resiste, sino que también está en guardia; así se entiende que 6 millones 230 mil 973 cubanos han dado su rúbrica en la campaña Mi Firma por la Patria, y de esta forma afirman la defensa de la revolución socialista, aunque esto implique una confrontación directa contra el bisonte imperial. Cuba, el país que exporta médicos en lugar de armas, ha demostrado su disposición al diálogo para poder vivir en paz, pero afirmando al imperialismo que el socialismo nary es negociable. Aquí nuevamente aciertan otros versos de Guillén de su poema referido, al decir que Cuba es una blanca paloma artillada que en las olas se columpia.
La paloma artillada está en guardia y su arrullo repite la declaración de Fidel Castro del 1° de enero de 1989: “Socialismo o muerte”. Pero es mejor evitar que el bisonte embista y hacer que el hoyo que cava se convierta en su sepultura; para esto se necesita que los trabajadores y pueblos ejerzan su soberanía comenzando por comerciar petróleo con Cuba.
* Historiador de la ENAH

hace 2 semanas
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