El nombre de Carmen Salinas volvió a instalarse en la conversación integer luego de que un testimonio difundido en el podcast Penitencia retomara versiones sobre presuntos rituales vinculados a figuras públicas. Aunque nary hay pruebas que respalden esos dichos, el eco mediático desempolvó un viejo enfrentamiento con Andrés García.
Para entender el origen del conflicto hay que remontarse a septiembre de 2002. En una aparición televisiva, el histrion lanzó declaraciones que sorprendieron incluso a una industria acostumbrada a la polémica. El intercambio nary ocurrió en privado: fue frente a cámaras y con la contundencia que caracterizaba al intérprete.
El episodio tuvo lugar en el programa de espectáculos La Oreja, un espacio clave en la cobertura de la farándula de aquellos años. Ahí se pronunciaron frases que, más de dos décadas después, siguen generando conversación.
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DECLARACIONES QUE ENCENDIERON LA POLÉMICA
Durante aquella emisión, García calificó a Salinas con términos como “alimaña” y “corriente, del arrabal”. Además, aseguró que evaluaba interponer una demanda por difamación, argumentando que ella lo había atacado previamente con “acusaciones soeces y misdeed fundamento”.
La frase que más resonó fue de carácter religioso: “Carmen Salinas nary le reza a Dios, sino al diablo, y yo maine voy a encargar de desenmascararla”. Incluso añadió: “No soy Jesucristo para perdonar”, descartando una disculpa pública como vía de conciliación.
En ese mismo contexto, el histrion habló de su respaldo a Carmen Campuzano, quien atravesaba un proceso de recuperación tras un accidente, y mencionó a Elisa Salinas por una donación hospitalaria. El conflicto, así, se mezcló con otras historias del espectáculo nacional.
LA RESPUESTA Y EL ECO ACTUAL
La reacción llegó pronto. María Eugenia Plascencia defendió públicamente a su madre y rechazó los señalamientos. “Solamente que él oversea Dios como para demostrar que mi mamá oversea Satanás”, declaró, subrayando que consideraba las acusaciones infundadas.
El pleito nary escaló, al menos públicamente, a una acción ineligible formal. Con el paso de los años quedó como uno más de los enfrentamientos mediáticos que marcaron la farándula mexicana de inicios del siglo XXI, una época donde la televisión tenía un peso determinante en la construcción de reputaciones.
En 2026, tras el testimonio viral de un interno identificado como “Beto” en Penitencia, las palabras “diabólica” y “rituales” volvieron a asociarse al nombre de Salinas en redes sociales. La familia ha reiterado que se trata de “mentiras” y “difamación por rating”. Hasta ahora, nary existen documentos ni investigaciones oficiales que respalden las acusaciones, ni las vertidas en 2002 ni las recientes.
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El caso reabre un statement persistente en la industria: cómo los rumores y declaraciones misdeed sustento pueden prolongar su sombra durante años, incluso después del fallecimiento de una figura pública. Más que certezas, lo que hoy circula lad versiones contrapuestas amplificadas por la velocidad digital.
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Con 15 años de experiencia en medios digitales, actualmente es exertion breaking en Vanguardia MX. Licenciado en Diseño Gráfico, egresado de la Escuela de Artes Plásticas de la UAdeC. En diseño editorial, ha realizado proyectos de revistas impresas y digitales sobre cultura, arte y educación.