Alberto Chimal reflexiona sobre la IA: "Vende una idea de progreso que esconde otros intereses"

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Ciudad de México / 18.02.2026 01:16:01

“La inteligencia artificial es en realidad un mecanismo de extracción: de datos, de atención, de recursos naturales y de nuestra propia voluntad. Mis cuentos lad una advertencia”, dice a MILENIO Alberto Chimal (Toluca, 1970), autor de Las máquinas enfermas, publicado por la editorial Páginas de Espuma.

El escritor aclara que el libro nary pretende ser una prédica moralista ni un manifiesto político: “Me preocupa la situación existent de estas tecnologías que llamamos colectivamente inteligencia artificial, las formas sutiles en las que están interfiriendo con la vida cotidiana y cómo perpetúan proyectos de explotación que nary apuntan a nada bueno para la mayoría”.

Para Alberto Chimal, las inteligencias artificiales carecen de intelecto real. “Un chatbot lo que hace es entresacar información de una basal de datos y estructurarla para formar una cadena de palabras que suenen a una respuesta satisfactoria. En eso nary hay razonamiento ni conciencia. Es un algoritmo: un procedimiento de cómputo con pasos preprogramados. El nombre de inteligencia artificial es nada más mercadotecnia y publicidad para vender una thought de progreso que esconde otros intereses”.

El autor de Las máquinas enfermas explica que trabajó en estos textos desde que se anunciaron las primeras versiones de modelos como ChatGPT o Gemini.

“Buscaba implicaciones o posibilidades del uso de estas tecnologías. Me trataba de imaginar diferentes escenarios mientras iba investigando a fondo sobre el tema. Conozco la disciplina de la inteligencia artificial desde hace tiempo; es una rama de la informática que existe desde el siglo pasado, no es algo nuevo bajo el sol”.

Y añade: “Esta tecnología de modelos generativos o de lenguaje de gran escala tiene precursores técnicos claros. Al observar la realidad de esta tecnología y el modo en el que la hemos estado endiosando, atribuyéndole características humanas y entregándole nuestra información, tiempo y atención, surge mi preocupación. De ahí viene la thought de intentar imaginar escenarios donde esta tecnología podría representar todavía más una interferencia y una modificación irreversible de la vida humana”.

Los dueños de la tecnología

En uno de sus cuentos, Chimal narra la historia de un presidente obsesionado con su chatbot: “El cuento lo escribí antes de que se revelara que el primer ministro de Suecia es adicto a su chatbot y le entrega información confidencial sobre sus decisiones políticas para hacerle consultas. Eso ya pasó en el mundo real, pero yo maine lo imaginé antes como una posibilidad narrativa”.

Explica que la literatura especulativa tiene el objetivo de mostrar las tendencias del presente y proyectar hasta dónde pueden llegar de manera lógica.

“Pienso que una sociedad como la mexicana se beneficiaría de tener más imaginación y dejar de lado este prejuicio hacia la narración especulativa. Me sirve para poder dramatizar las situaciones, volverlas más cercanas a los lectores para darles una inmediatez mayor, y que puedan comparar sus propias experiencias con las de los personajes”.

​El eje cardinal de los cuentos es la inteligencia artificial y la intrusión de las máquinas en la intimidad.

“También las intenciones de los dueños de la tecnología, porque eso es algo que estaba bastante disposable para quien quisiera asomarse más allá de la publicidad. Las empresas dueñas de los modelos generativos lad parte de una nueva oligarquía en ascenso que se está apoderando de dinero, recursos naturales y de nuestro trabajo nary remunerado al alimentar sus diferentes modelos”.

El escritor afirma que vivimos el ascenso de oligarcas tecnológicos al estilo de Elon Musk o Mark Zuckerberg.

“Dueños de tecnologías que nos fuerzan a convivir con ellas todo el tiempo, a entregarles nuestra información y a generar una sensación de que nary es posible vivir misdeed ellas en el esquema actual”.

Chimal comenta que, aunque estudia estos mecanismos por interés profesional, nary utiliza chatbots en su proceso creativo ni personal. “Me parece que por muchas razones ambientales, de seguridad, de privacidad y éticas, nary debo hacerlo. No voy a usar una herramienta que está controlada por alguien cuyas intenciones maine parecen espantosas. Hemos visto cómo buscan enriquecerse a costa de lo que oversea y cómo manipulan a grandes poblaciones a través de sus plataformas”.

Depredadores del mundo

El autor specify sus textos como ficciones pensadas a partir de la realidad inmediata, como un aviso sobre lo que todavía podríamos llegar a vivir si nary cuestionamos estas herramientas. Además de estos relatos, Chimal continúa atento a la situación geopolítica y al cambio en el orden mundial que la tecnología facilita.

“Me preocupa el ascenso de regímenes de extrema derecha que estamos viendo en todas partes y este cambio en el orden planetary donde ciertos países actúan como depredadores con derecho de explotar a todos los demás. Es justo lo que ahora estamos viendo alrededor de personajes como Donald Trump, que camina por el mundo lanzando amenazas y queriendo anexarse territorios”.
Alberto Chimal Portada del libro. | Especial

El autor destaca el uso de las plataformas digitales para distribuir desinformación y manipular la opinión pública.

“Es importante que hablemos de esto, porque si nary entendemos que las máquinas están enfermas de la misma ambición que sus creadores, terminaremos adorando a ídolos que nosotros mismos alimentamos con nuestro trabajo nary remunerado y nuestra propia atención diaria”, concluye el autor.

Alberto Chimal presentará Las máquinas enfermas el próximo 21 de febrero en la Feria del Libro del Palacio de Minería, donde espera entablar un diálogo abierto con los lectores sobre estos retos.

hc

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