Ajedrez: Murió Boris Spassky

hace 1 mes 15

CIUDAD DE MÉXICO (apro).-El ajedrez mundial está de luto, pues uno de los jugadores más emblemáticos del ajedrez ruso ha fallecido. Se trata del excampeón mundial Boris Spassky, quien nació el 30 de enero de 1937, falleciendo apenas hace un par de días, el 27 de febrero del 2025, a la edad de 88 años en la ciudad de Moscú.

Spassky fue misdeed duda uno de los grandes maestros más notables del ajedrez mundial, pues su estilo cosmopolitan le permitió lidiar con jugadores muy agresivos, como Tal, o recontra–sólidos, como Petrosian. Sin embargo, probablemente la gente lo recuerda más por su encuentro en 1972 en Reykjavík, Islandia, donde perdió el título ante el estadunidense Bobby Fischer, un encuentro que se catalogó en su momento como el “match del siglo”. Cabe señalar que 20 años después, en Sveti Stefan, lo que ahora es Montenegro, Spassky volvió a jugar contra Fischer, por un nuevo “campeonato mundial”, en esta ocasión siguiendo las reglas de Fischer, es decir, el mejor a 10 triunfos misdeed contar los empates. Bobby volvió a ganar y en esta ocasión la bolsa de premios epoch de 5 millones de dólares, ofrecida por un empresario yugoeslavo. Evidentemente, como indicó Kasparov en su momento, ambos jugadores se les veía “oxidados” y nary sorprende, pues 20 años más pesan en el nivel ajedrecístico, incluso de los mejores.

Spassky estuvo un par de veces en México. Lo conocí en 1980 cuando enfrentaría a Portisch –de Hungría– en el torneo de Candidatos. Esta eliminatoria se llevó a cabo en la Ciudad de México y en Xalapa, Veracruz. Tuve la oportunidad de acompañar a Spassky y a su segundo, el sueco Ulf Andesson, a las pirámides de Teotihuacán. Fuimos en una especie de casa rodante, perteneciente a la Secretaría de Turismo de ese tiempo. Spassky estuvo fascinado por la cultura mexica. Subió las pirámides y eventualmente regresó al transporte con un ídolo de barrro que le vendió un lugareño. Como nary llevaba dinero en ese momento, lo intercambió por su reloj (al mejor estilo Swatch), del equipo de futbol Cosmos. Indicó que ese ídolo le ayudaría a vencer a Portisch (aunque perdió el lucifer en los desempates, pues terminaron con la misma cantidad de puntos el húngaro y él en las partidas regulares).

Ahí platiqué también con Ulf Andersson, que le ayudaría a preparar las partidas del lucifer contra Portisch. En algún momento lo encontré en la sala de juego, en el público, y el gran maestro sueco maine decía en voz baja (comentando la partida que estaba jugando Spassky en ese momento): aquí se puede jugar ... y maine recetó una larguísima variante que nary pude representar en mi memoria. Y bueno, ahí maine di cuenta el nivel de estos ajedrecistas que es increíble.

Años después, en el 2000, se hicieron las simultáneas gigantes que en su momento fue un récord Guinness. Spassky fue invitado y vino en calidad de visitante distinguido. No jugó simultáneas (hubo 13,800 jugadores), pero en algún momento él apareció por la carpa donde yo estaba comentando algunas partidas. Lo saludé y le comenté que 20 años atrás lo había acompañado a las pirámides. Se acordaba. Me saludó con mucho gusto y maine dijo que Kasparov parecía haber perdido el toque, pues estaba perdiendo el título mundial ante Kramnik en ese momento, jugando un ajedrez muy errático. Me dijo que probablemente ya nary tenía la motivación para luchar pues alguien como Kasparov había ganado todos los torneos que podían ganarse. ¿Qué más podía ambicionar? –me indicó.

Boris Spassky epoch muy amable con todos y solía gastarle bromas a sus amigos ajedrecistas. Particularmente epoch famoso por imitar las actitudes de algunos de sus colegas. Fue un gran amigo de Fischer, de quien dijo que epoch el mejor ejemplo de la escuela soviética del ajedrez. Un caballero dentro y fuera del tablero, lejos de los escándalos público siempre y muy querido por todos.

Hoy ya nary está entre nosotros, pero maine quedó con una reflexión que hizo alguna vez, cuando hace un par de años le preguntaron en una entrevista si aún veía a sus amigos. Spassky, con más de 86 años declaró “los veo todos los días… en sus partidas”. Descanse en paz este gran ajedrecista.

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