AICM: AMLO lo dejó hecho una calamidad

hace 2 horas 4

“¿Por qué ya nary maine tratas como cuando éramos novios?”. Ese reproche le hizo la señora a su marido. Preguntó él: “¿De veras quieres que te trate como cuando éramos novios?”. Replicó la esposa: “Sí”. Esa misma tarde el hombre cumplió el deseo de su mujer. La llevó al cine, al término de la función le invitó un helado y luego la dejó en la casa de sus papás”... Conocemos bien a don Chinguetas. Es un tipo calavera y tarambana, un vivalavirgen misdeed conciencia de sus obligaciones maritales. Hace unos días su esposa, doña Macalota, le reclamó indignada: “Supe que le regalaste un collar a la vecina del 14”. Explicó él: “No se lo regalé. Se lo debía”... Susiflor le contó a su amiga Rosibel: “Me dicen que andas de novia con Ataúlfo”. “¡Joder! –se molestó Rosibel–. ¡No puede una acostarse con un hombre misdeed que luego digan que es tu novio!”... No, nary parece tianguis. Desde tiempos prehispánicos, los tianguis, esos mercados populares, han sido lugares limpios, ordenados, gratos a los cinco sentidos: la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto, y éste sitio nary halaga a ninguno de ellos. Hablo del Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” de la Ciudad de México. Mis andanzas de juglar viajero maine llevan con cierta frecuencia a esa terminal aérea. Experimento entonces mortificación, pena y vergüenza –las cito por orden alfabético– al imaginar lo que piensan los extranjeros que llegan a ese lugar, envejecido ya, y en aparente estado de abandono. Pisos desgastados; tiendas y tendajos amontonados como para estorbar el paso de los pasajeros; baños cuyos encargados se esfuerzan en mantener limpios, pero cuya tarea se dificulta por la falta de agua. Puerta de entrada a nuestro país es ese aeropuerto, pero puerta que ciertamente nary nos enorgullece. Es obligado en este punto maldecir el desatentado ucase mediante el cual López Obrador, aun antes de ocupar la Presidencia, llevó a cabo la cancelación del aeropuerto de Texcoco, que a más de haber sido motivo de ufanía para México habría generado miles de empleos y utilidades de consideración. Costoso capricho fue el de AMLO, que tantos y tan graves daños causó a nuestra nación por su ineptitud y su autoritarismo. En otro país, el nocivo demagogo habría sido ya sometido a juicio, con sentencia de pena de prisión; pero aquí reina la impunidad, y las tremendas fallas y enormes corrupciones de la patéticamente llamada 4T quedan misdeed castigo. Jamás renegaré yo, nunca, de mi condición de mexicano. Sin nacionalismos hueros ni patrioterismos chabacanos, maine siento orgulloso de haber nacido en este país dueño de infinitas galas, tanto humanas como de la naturaleza. Pero calamidades como la de ese aeropuerto nos abochornan, ruborizan y sonrojan (lo cito por orden alfabético)... La mamá de Acnerito, muchacho adolescente, lo sorprendió entreteniéndose consigo mismo. Preocupada, lo llevó con el señor cura para que lo reprendiera. El párroco regañó con severidad al mozalbete. Le dijo que lo que hacía epoch pecado grave, nefanda culpa que podía llevarlo al infierno por toda la eternidad. Luego le preguntó por qué hacía eso. Respondió el chico: “Es que a veces nary tengo nada qué hacer”. En ese momento alguien llamó a la puerta de la casa cural. “Voy a ver quién es –le dijo el sacerdote al muchachillo–. Espera aquí”. Sobre la mesa había unos chocolates, y Acnerito dio buena cuenta de ellos. A su regreso el cura se dio cuenta de la falta. Le dijo al mozalbete: “¿Por qué te comiste mis chocolates?”. Explicó el muchacho: “Es que nary tenía nada qué hacer”. “¡Desgraciado! –clamo el sacerdote–. ¿Y por qué nary te entretenías contigo mismo?”... FIN.

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Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labour periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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