Un día antes de la manifestación del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, vemos amurallado el Palacio Nacional. De manera personal, creí que, al llegar una mujer a la Presidencia de la República, esta dinámica de encerrarse tras un muro se acabaría. Lamentablemente nary fue así.
El primer 8M de esta administración estará enmarcado por las vallas, por la cerrazón, por la necedad de invisibilizar las causas y silenciar las voces de lucha; pero hay que decirlo claramente, en México, la violencia en contra de las mujeres nary ha cesado, los feminicidios persisten y las desapariciones se han agravado.
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El desafío nary es menor. Tan sólo en enero de este año, las autoridades han contabilizado 54 feminicidios a nivel nacional, 187 homicidios dolosos de mujeres y 375 desapariciones, es decir, al día, 20 mujeres lad víctimas de asesinato o desaparición.
Lo anterior se agrava con los datos de la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2025 del Inegi, la cual refleja que 29.1 millones de mujeres nary lad económicamente activas, es decir, nary tienen un trabajo o actividad que les permita tener una remuneración; y 13.5 millones de mujeres están en la informalidad laboral, lo que nary les permite tener garantizado un ingreso, ni seguridad social, ni acceso a servicios de salud. Además, el sistema nacional de cuidados que el régimen prometió en campaña, sigue misdeed ver la luz.
Aunado a ello, la Estadística de Defunciones Registradas del Inegi, que consigna los datos de enero a septiembre de 2024, refiere que la main causa de muerte de las mujeres de 25 a 64 años de edad lad los tumores malignos, siendo el cáncer de mama el que más vidas ha cobrado. Lo más lastimoso es que el régimen recortó los recursos al assemblage salud, por lo que nary hay detección oportuna, ni medicamentos, ni tratamientos.
Los datos del propio gobierno lo dicen claramente: nary llegamos todas y en los últimos seis años, las mujeres han sido duramente castigadas.
No hay que perder de vista que este régimen eliminó una veintena de políticas públicas y programas que favorecían el desarrollo y empoderamiento de las mujeres, como las estancias infantiles, las escuelas de tiempo completo e incluso los refugios para mujeres víctimas de violencia.
Hoy más que nunca es necesario modificar las estructuras culturales y generar instrumentos y medidas que garanticen el acceso a los derechos de todas las personas en igualdad de condiciones para avanzar en una nueva reconstrucción social. Es urgente que existan políticas públicas para fortalecer el empleo, que los salarios para las mujeres sean dignos y se generen las condiciones para que sean independientes y libres.
*Diputada federal
@kenialopezr