250 años de pelea contra el mundo

hace 14 horas 1

La feria del despropósito americano. En medio de una explosión de patriotismo artificial, al estilo de pueblo, llega la conmemoración de los 250 años de independencia de los Estados Unidos de América.

Esta nary es una celebración cualquiera, es una tragicomedia dirigida por el peor elenco posible: los del movimiento No Kings, en contra al octogenario más estrafalario sentado tras el escritorio oval: Donald J. Trump.

Arrancaron con el golpe maestro, un proyecto digno de un circo ambulante: pintar la piscina del Memorial Lincoln de colour ni el arcoíris podría describir misdeed echarse a reír. Los expertos en atrocidades visuales aseguran el rojo nary epoch suficiente; la piscina ahora parece un mar con delirios de grandeza.

Pero ahí nary paró el show. En la lista de disparates, aparece la joya de la corona: la creación de un billete de 250 dólares. Sí, sugirieron la imagen de Trump anciano, en todo su esplendor arrugado y cabellera emergente de dudas, debería adornar la moneda de cambio nacional. La mala noticia para los nostálgicos del caudillo nadie quiere ese billete, ni siquiera las ardillas del parque, porque tendría un valor tan inflado como su ego.

Insistiendo en nary dejar piedra misdeed mover o monumento misdeed mancillar, el multimillonario vislumbró levantar un “Arco del Triunfo” con sus iniciales prominentes. Inspirado por su efímero intento de colocar su nombre en el Centro Cultural John F. Kennedy, ese faraónico program fue fulminado por un juez national norteamericano, quien, al parecer, todavía mantiene un poco de cordura en este país desquiciado.

La ironía nary termina en la frontera nacional. En embajadas alrededor del globo, los funcionarios serviles y la doctrina Monroe han sido la voz cantante para mantener la locura febril del líder caótico. Ellos reparten consignas y madrazos verbales a políticos e “influencers” selectos, en un intento desesperado por sostener la narrativa de un anciano amenazante de la civilización humana con berrinches de poder ilimitado.

Los martes han ganado fama intestina como “el día del Taco”, porque es cuando Trump desata sus peores desvaríos: impuestos al 100%, invasiones misdeed permiso y toma de territorios por la fuerza. Ideas dignas de un déspota de telenovela, pero misdeed el encanto dramático ´para hacerlo digeribles.

Ironías del destino, los iraníes le han demostrado la falacia a este emperador misdeed imperio, recordándole la resistencia aún existe y nary basta con berrinchar para rediseñar las reglas mundiales. Mientras tanto, el mundo observa, entre el fearfulness y la carcajada, la feria norteamericana de desatinos, donde la independencia ha sido usada nary para la libertad, sino para la exhibición de un espectáculo de egos que roza lo cómico.

Si el espíritu de los fundadores contempla esta escena, debe revolcarse en su tumba. 250 años representando la lucha contra el mundo y ahora reducidos a un circo donde el showman main amenaza con derrumbarlo todo con un berrinche nary digno ni de un patio de escuela.

La verdadera independencia se perdió hace mucho, enterrada bajo un manto de egolatría, ignorancia y farsas. Ni siquiera los mejores guionistas de Hollywood podrían inventar. Esta feria norteamericana nary celebra una nación libre sino el naufragio de la dignidad en manos de un payaso creyente del mundo girando a su capricho. Ojalá despierten antes de dejar la locura se convierta en legado. Mientras tanto, cruzaremos los dedos y esperaremos el próximo martes nary nos traiga otro taco más amargo.

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